Jason Clarke: «El miedo que sentí fue la razón por la que hice 'Cementerio de animales'»

Jason Clarke, en la película./
Jason Clarke, en la película.

Protagoniza la última adaptación de una novela de Stephen King, una historia que ya gozó de una versión en los años ochenta

MARÍA ESTÉVEZLos Ángeles

Stephen King escribió una de sus novelas más perturbadoras con 'Cementerio de animales', que fue adaptada en los años ochenta para el cine. De nuevo, la historia de Louis Creed vuelve a contarse, pero esta vez bajo la mano maestra de los directores Kevin Kölsch y Dennis Widmyer. El protagonista es Jason Clarke, un hombre fascinado con el libro, que estudió cada línea de la novela antes de interpretar su papel en la película.

-¿Era admirador de Stephen King?

-Lo soy. Es una gran novela, que te envuelve de diferentes maneras. La comedia, la oscuridad, la vergüenza que Louis siente... Otra cosa de la que soy un gran fan es de los audio libros. El actor Michael C. Hall hace una gran lectura de 'Cementerio de Animales' en inglés. Como actor, escuchaba la descripción de la escena a la que nos acercábamos para filmar y me ponía en la mentalidad correcta. Era como escuchar música de meditación y ponerte de humor.

-Bill Skarsgård dijo que sacó más de su actuación que del texto original.

-Sí. Una de las escenas más difíciles fue una que King no había escrito. Fue la escena en la que Louis sube las escaleras y tiene que explicar la presencia de su hijo muerto a Rachel. ¿Cómo explicas esto sin perder a la audiencia, sin ir al absurdo, sin convertirte por completo en Jack Nicholson? Siempre intentaba encontrar una manera de transmitirlo y, finalmente, usé una frase de Ellie. «Que Dios se lleve a su propio gato». Excepto que lo hice como Louis: «Dejemos que Dios recupere a su propio niño». No sabía si lo iban a usar o no, pero estoy muy feliz de que lo hicieran porque al final del día estás aprovechando la ira de Louis por la injusticia de todo lo que le sucede. Ese material se filtra en ti de diferentes maneras y luego sale. Repasaba línea por línea y las cosas que me gustaban, que me hablaban en el libro, y salían cuando estábamos improvisando.

-La novela es terrorífica. ¿No temían que se les fuera de las manos?

-Llevó un tiempo, incluso para los directores, averiguar cuánto podíamos dar de la novela sin perder a la audiencia. Visualmente, una película puede darte mucho más que un libro. Te provoca emociones en lugar de describirlas. Lo que el protagonista describe aquí es muy molesto. Una de las secciones más perturbadoras del libro es cuando desentierra a su hijo y ve su traje y su cara y cree que ha perdido la cabeza en el musgo. Tratamos de pasar esa escena rápidamente porque no era necesario quedarse en ella. Tienes que ser inteligente con la narración, particularmente en el género de terror. El lenguaje del cine de género cede de forma automática. Se trata de encontrar un camino inteligente para que la audiencia se sienta cómoda y abierta en una sala llena de personas.

-En el género de terror hay que preocuparse además por los fanáticos de la obra y esa comunión entre terror y humor que añade King. ¿Respetaron el tono original?

-Es hilarante esta historia. Hay una escena de risa y una escena de miedo que provocan una respuesta inmediata en la audiencia. El humor y el miedo están situados en los extremos del espectro emocional, sin embargo es una línea fina la que cruza de uno a otro. En el corazón de esta historia hay una situación absurda. No hay manera de evitarlo. Tienes que enfrentarte a eso. Las escenas más complicadas de esta película son cuando Louis habla con Jud y le dice: «Ese gato estaba jodidamente muerto». Es gracioso, recuerdo que John (Lithgow) y yo jugábamos con esa frase durante el rodaje. La gente preguntaba: «¿Cómo explicas la historia?». Y lo cierto es que no necesitas explicarlo todo. Ese es el punto de este filme. Si hay tantos directores jóvenes en este género es porque entienden ese idioma.

-En el género de terror se puede hacer prácticamente lo que se quiera siempre que no se rompan las reglas que se han establecido al principio.

-Hoy en día muchos las rompen. Y eso es algo que puede dejarte con una sensación de vacío. Por eso estoy tan orgulloso de lo que hicieron los directores. Han conseguido una gran película con un guion bastante absurdo. Fue aterrador contar diferentes aspectos de esta historia, pero ese gran miedo que sentí fue la razón de hacer la película.

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