El «dictador» Franco entra en la Real Academia de la Historia

Presentación del Diccionario Biográfico electrónico de la Real Academia de la Historia./Archivo
Presentación del Diccionario Biográfico electrónico de la Real Academia de la Historia. / Archivo

El Diccionario Biográfico electrónico, en su nueva versión con 45.000 entradas, corrige la polémica y edulcorada biografía del militar golpista que incluyó en su edición de papel

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Francisco Franco sí aparece asociado a la palabra «dictador» en el ambicioso Diccionario Biográfico electrónico (DB-e) elaborado por la Real Academia de la Historia (RAH), accesible ya en la red (www.dbe.rah.es) y que los Reyes presentaron este jueves junto a Carmen Iglesias, directora de la institución. Fue en el Palacio del Pardo, la que fuera residencia oficial del militar golpista que gobernó España durante cuatro décadas. Se pasa página así en la polémica abierta hace siete años, cuando se presentó la edición en papel de esta magna obra en la que no se hacía referencia alguna al carácter dictatorial del régimen franquista.

Don Felipe defendió al presentarlo «la identidad común de los españoles» y se refirió al «ADN de España» como «nación plural y diversa que debe caminar en una misma dirección». Habló de un país que ha alcanzado «grandes éxitos» cuando todos han «afrontado juntos los retos» con la voluntad de que «nadie pudiese sentirse excluido».

«Franco Bahamonde, Francisco. Ferrol (La Coruña), 4.XII.1892-Madrid, 20.XI.1975. Jefe del Estado y dictador. [...] Anticomunista y conservador, progresivamente religioso (algo que no había sido en su juventud) y cada vez más obsesionado por la masonería, Franco pensaba en 1936 en una dictadura militar más o menos larga basada en su jefatura personal, en un régimen autoritario y unitario, sin autonomías regionales ni partidos políticos ni sindicatos de clase, en un régimen militar, 'español y católico' (...)». Así puede leerse en la entrada más consultada en las primeras horas en la red de una magna obra de acceso libre y gratuito que incluye las biografías de 45.000 relevantes figuras en la Historia de España, todos ya fallecidos, desde el siglo VII antes de Cristo hasta el siglo XX. Una obra «por definición inacabada, abierta a la actualización y a la entrada de nuevos protagonistas de la Historia», según Carmen Iglesias.

El historiador Juan Pablo Fusi, reclutado por Iglesias para el equipo encargado de corregir la primera y contestada versión, firma la entrada que suple a la redactada en su día por Luis Suárez. Medievalista con acceso privilegiado a los fondos de la Fundación Francisco Franco, Suárez escribió que el «generalísimo» Franco «montó un régimen autoritario, pero no totalitario, ya que las fuerzas políticas que le apoyaban quedaron unificadas en un Movimiento y sometidas al Estado (...)». Evitaba llamarle «dictador» y eludía la represión que sufrieron cientos de miles de españoles, pero tildaba de «dictatorial» al Gobierno del republicano Juan Negrín.

También se ha modificado la entrada del general Mola, compañero de armas de Franco y reconocido como «organizador de la sublevación militar de 1936», pero no se altera la de Millán Astray, fundador de la Legión.

El entonces ministro de Educación, Ángel Gabilondo, y su colega en Cultura, Ángeles González-Sinde, exigieron en 2011 a la RAH y al Congreso modificar algunas de las entradas elaboradas y paralizar las subvenciones para una obra monumental que debía alcanzar los 50 tomos, -se presentaron 25-, con casi 42.000 entradas y que se vendía por suscripción al precio de 3.500 euros.

De Argantonio a Chacón

En un arco temporal de 2.500 años, desde el longevo caudillo Argantonio, rey de Tartesos en el siglo VII antes de Cristo, hasta Carme Chacón, la política socialista que fue ministra de Defensa, muchos de los 45.000 biografiados de la corregida versión digital lo son por primera vez. Paulatinamente se incorporarán otras 20.000 entradas en la que trabaja ya la docta institución, según anunció Carmen Iglesias.

Casi 500 instituciones y cerca de 5.000 especialistas han hecho posible este diccionario digital, que incluye a figuras de todos los ámbitos y territorios de nuestra historia, con especial atención a la América virreinal, Cuba, Puerto Rico, Filipinas, los territorios transpirenaicos y el Milanesado. Una aventura académica culminada gracias al patrocinio de Telefónica y la Fundación Bancaria 'La Caixa'.

Jaime Olmedo, director técnico del DB-e, detalló todas las posibilidades de búsqueda que ofrecen los más de 2.000 descriptores del diccionario digital. Fue un acto al que se sumaron el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, y el de la Fundación Bancaria La Caixa, Isidro Fainé.

Una presentación que condujeron los actores Cayetana Guillén Cuervo y Fernando Cayo, que ilustraron la importancia de la obra con dramatizaciones digitales que hicieron «dialogar» a personajes históricos como la filóloga María Goyri, el rey Alfonso X el Sabio, la enfermera Isabel Zendal o el científico y Premio Nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal, citado por el Rey, como Juan Sebastián Elcano, Santa Teresa de Jesús o Picasso.

Antes que remontarse a los albores de nuestra historia, se centró don Felipe en nuestros últimos decenios, «buena prueba -a su juicio- de lo que somos capaces de lograr unidos». «Ese espíritu debe animarnos para nuestro futuro», aseguró el Rey tras subrayar cómo España «ha progresado y alcanzado grandes éxitos cuando se ha contado con todos» y cómo «hemos afrontado juntos los retos con la voluntad de que nadie quede atrás o que nadie pudiese sentirse excluido o postergado».

Destacó don Felipe que en el Diccionario Biográfico figuran «hombres y mujeres que, con sus aportaciones silenciosas y enormes cualidades, han ido configurando a través de los siglos esa identidad que compartimos, nuestro ADN como nación plural y diversa que debe caminar en una misma dirección».

Animó el jefe del Estado a «seguir construyendo» la «biografía de España» con «la participación» y «el esfuerzo de todos». «Son multitud los españoles dispuestos a seguir sumando en esta gran obra colectiva que es España», dijo de un país que «necesita el compromiso con nuestra vida colectiva de los intelectuales» para ayudar a «valorar los nuevos retos a los que nos enfrentamos y a orientar las decisiones que debemos tomar en un mundo lleno de incertidumbres y de profundos cambios tecnológicos y sociales».

Felicitó el Rey a los académicos por culminar una obra «que no existe en ninguna otra lengua del mundo» y que será «de referencia» para investigadores, profesores y escritores y estudiantes.

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