Entrevista

«La Fundéu está en estado de SOS»

Joaquín Müller-Thyssen, rodeado de libros en su casa de Madrid./Virginia Carrasco
Joaquín Müller-Thyssen, rodeado de libros en su casa de Madrid. / Virginia Carrasco

Joaquín Müller-Thyssen confía en cubrir la marcha del BBVA como patrocinador de la Fundación del Español Urgente

José Antonio Guerrero
JOSÉ ANTONIO GUERREROMadrid

¿Se escribe italo-argentino o italoargentino? Cuando hablamos de la demarcación de una futbolista, ¿es una extremo derecha o una extrema derecha? Si alabas a una cirujana, ¿la alabas o le alabas? En la redacción de un periódico surgen a menudo dudas lingüísticas sobre las que los propios periodistas no se ponen de acuerdo. Afortunadamente, los colegas de la Fundéu están siempre de guardia para sacarnos del atolladero con la celeridad que los nuevos tiempos exigen. Una llamada, un correo electrónico y el demandante obtiene la respuesta sobre la marcha. Por algo su nombre completo es Fundación del Español Urgente. Pero la Fundéu es mucho más que un órgano de consulta: hace recomendaciones diarias, propone palabras en nuestra lengua para evitar anglicismos, vigila el buen uso del castellano, rescata voces moribundas... y cada mes de diciembre se gana su espacio en los medios con la elección de la palabra del año. Detrás de los profesionales que integran la Fundéu (siete filólogos y dos periodistas) se encuentra Joaquín Müller-Thyssen Bergareche (San Sebastián, 61 años), un periodista de largo recorrido que ha ocupado jefaturas en Telecinco, TVE y la agencia Efe antes de desembarcar en la Fundéu, que dirige desde su creación, en 2005. En estos casi tres lustros, Müller-Thyssen la ha convertido en un referente imprescindible para los que se dedican a trabajar con las palabras.

– La RAE fija, limpia y da esplendor y la Fundéu resuelve dudas sobre la marcha sin tanta pompa. ¿Se sienten un poco los hermanos pobres del castellano?

– ¿Pobres? ¡Cómo ratas!, pero también listos, rápidos, ágiles y con mucho recorrido, como ellas. Lo nuestro es la intervención inmediata y eso requiere rigor, mucho conocimiento de las reglas de la lengua, pero también saber mucho de las necesidades de aquellos que tienen la palabra como su principal instrumento de trabajo.

– Guión, élite, sólo, éste… se escriben sin tilde. ¡Tácheme de conservador, pero me cuesta quitársela!

– Es que todos tenemos con las palabras una relación muy íntima y, cuando nos las cambian, parece que nos cambian algo nuestro, y además ¡sin pedirnos permiso!

– ¿Qué palabra le gusta más y cuál echa de menos en el día a día de este país?

– No hay ninguna que me guste la que más. Siempre me dejaría alguna que me gustara más que la elegida, pero sí echo mucho de menos una: tolerancia.

– De niño, cada vez que preguntaba a mi padre por el significado de alguna palabra me mandaba al diccionario. Era un engorro, ¡pero bendito engorro!, ¿no?

– Su padre era un buen padre. Hacía lo que tenía que hacer, sobre todo si usted le preguntaba muy a menudo. Sea por quitárselo de encima o por afán pedagógico, su padre le enseñó cómo manejar las fuentes para solventar sus dudas. Ahora los padres lo tienen más fácil. Los hijos están muy familiarizados con internet y saben, con una agilidad pasmosa, cómo buscar la información que necesitan.

– Hasta no hace mucho, en los coles asaban a los alumnos a dictados y redacciones. ¿Se está perdiendo la escritura manual?

– Seguramente. Lo curioso es que los gurús de Silicon Valley mandan a sus hijos a unos centros escolares donde se prohíben las tabletas y los móviles; usan tizas de colores, lápices y cuartillas, mientras el resto de los mortales se gasta lo que no tiene en enviar a sus hijos a colegios atiborrados de tecnología. Algo ocurre cuando aquellos no quieren para los suyos lo que venden a los demás.

«Me sulfura el uso innecesario de anglicismos; nos creemos más si lo decimos en inglés»

«Me sulfura el uso innecesario de anglicismos; nos creemos más si lo decimos en inglés» Joaquín MüLLER-tHYSSEN

–¿Le dice algo una buena caligrafía?

– Mucho. Envidio a los alemanes que, al menos hasta hace bien poco, obligaban –y no sé si siguen haciéndolo– a los niños a escribir con pluma estilográfica. Los bolis estaban prohibidos. Su caligrafía, y lo he visto en mi casa, es un ejercicio de claridad, limpieza y buen gusto. Una buena caligrafía da una imagen de equilibrio y madurez.

El director de la Fundéu cree que en las redes sociales hay mucha basura, «pero también mucha sabiduría».
El director de la Fundéu cree que en las redes sociales hay mucha basura, «pero también mucha sabiduría». / Virginia Carrasco

– ¿Las redes han empobrecido el lenguaje?

– No lo creo. En las redes hay de todo, pero admiro la creatividad, el ingenio, la agilidad, los juegos de palabras que se hacen para interpretar con rapidez la actualidad. Que hay mucha basura, sí, pero también hay mucha sabiduría.

– ¿Por qué dejamos morir palabras tan alegres como 'francachela' y no nos cuesta nada adoptar neologismos como los 'e-sports'?

– Porque el inglés es la lengua franca, la del prestigio, la de la modernidad y el poder económico, social y cultural, y ese poderío acompleja al más débil, que siempre creerá que es más si lo dice en inglés.

– Ya no hay reuniones informativas sino 'briefings'; 'junkets' en lugar de entrevistas… ¿A dónde vamos a llegar? ¿Es la impostura del lenguaje?

– Es verdad que ningún otro idioma ha tenido la influencia en el resto que el inglés. Debemos enriquecer el nuestro incorporando aquello que no tenemos, pero recurrir a extranjerismos cuando hay voces en nuestra lengua que dicen lo mismo, o incluso con más precisión, no solo nos empobrece, sino que pone en riesgo una descripción precisa de la realidad.

«Compasión» por el 'havía'

– Venga, mójese: ¿cómo diría que hablan nuestros políticos?

– A don Emilio Castelar le erigieron un monumento en Madrid. No he oído ninguna iniciativa para sufragar alguno en honor de un orador del momento. En cualquier caso, a veces se escuchan buenas intervenciones, que sorprenden por su excepcionalidad.

– ¿Es usted más indulgente con 'cojer', con 'havía' o con 'desaucio'?

– Con 'havía', sin lugar a dudas. Me provoca simpatía y compasión.

– Cuanto más se lee mejor se escribe. ¿Está de acuerdo o es una frase hecha?

– Sí. Parece de cajón, aunque eso no quiere decir que quien lea mucho escriba bien. Pero, de partida, parece lógico pensar que a mayor formación, mejor redacción.

«¿Alguna consulta estrafalaria? Si el plural de dóberman es dóbermen»

«¿Alguna consulta estrafalaria? Si el plural de dóberman es dóbermen»

– Si sometemos a España a un examen de tildes, ¿qué nota sacaríamos?

– Apostaría que un raspado. Suspenso o aprobado, pero raspado.

– Y, puestos a poner el acento en algo a mejorar en el uso del lenguaje, ¿dónde lo pondría?

– En determinadas muletillas que deberíamos quitarnos de encima para hablar con más claridad, para tener un discurso más limpio, como «eso no, lo siguiente», «¿me explico?», «¿sabes?» o el infinitivo introductorio, como «decir que»...

– ¿Es de los que le hierve la sangre al ver faltas de ortografía en libros, medios de comunicación, documentos oficiales y demás?

– No me encuentro con tantas, aunque hay mucho bloguero con miles de seguidores que dan vergüenza ajena. Pero lo que realmente hace que me hierva la sangre es que sus faltas de ortografía no les resten seguidores. Esto denota que no les importa nada que su 'influyente' sea un analfabeto.

– ¿Perdona más una errata o una falta de ortografía?

– Las erratas me dan mucha rabia porque los textos se revisan varias veces y aún así se cuelan.

– ¿Qué es lo que más le sulfura en el mal uso del lenguaje?

– El uso innecesario de anglicismos. Siento vergüenza ajena.

– Usted es periodista, conoce bien el gremio. ¿Hacia dónde va el periodismo?, ¿cómo se lo imagina dentro de diez o quince años?

– La profesión tiene muchos problemas y está sufriendo la crisis que genera tanto cambio y avance tecnológico. Se adaptará, pero en el camino caerán muchos. En todo caso, creo que son legión los que piensan, ahora más que nunca, en el papel que tiene el periodismo para que una sociedad se desarrolle en democracia. Surgen las noticias falsas y los medios crean unidades para detectarlas. El periodismo de dentro de diez años ya está aquí.

– Cada vez hay menos libros en los hogares, pero nunca se ha leído tanto. ¡Qué paradoja!

– Que se lea, eso es lo importante.

– Y nuestros Cervantes y Lope de Vega, ¿qué dirían del 'sexting'?

– Que el sexo es sexo, se haga donde sea y como sea. Ya lo dijo el Gallo: 'Tié q'haber gente pa'tó'.

– ¿Qué hacemos con el que soltó eso de 'La letra con sangre entra'?

– No exhumarlo.

«Hay blogueros que dan vergüenza ajena por sus faltas de ortografía, pero eso no les resta seguidores»

«Hay blogueros que dan vergüenza ajena por sus faltas de ortografía, pero eso no les resta seguidores»

– Ustedes, desde la Fundéu, proponen crisis climática en lugar de cambio climático, autofoto en lugar de selfi… ¿Batallas perdidas?

– Algunas sí. Autofoto fue una; tanto, que nos desdijimos y llegamos a declarar selfi (adaptación española de selfie) como palabra del año. En otras, aunque parezca que están condenadas al fracaso, hay que intentarlo. Basta que un periodista de prestigio en un área especializada adopte alternativas en español a voces inglesas para que el resto le siga.

– El sexismo se esconde en rincones de lo más insospechados. Incluso en el lenguaje hay sexismos tan sutiles que pasan desapercibidos...

– Así es, el lenguaje es reflejo de la sociedad que lo habla, y en la nuestra, como lamentablemente en la práctica totalidad del mundo, hay muchos sesgos machistas. Se nos escapan constantemente, tanto en la forma como en el contenido.

– ¿Habría que desterrar lo de 'ha entrado en plancha' o 'ha entrado hasta la cocina' por sexistas?

– No, ¿por qué? En plancha o hasta la cocina entran hombres y mujeres.

– Microplástico, aporofobia, populismo, refugiado, escrache… son algunas de las palabras del año de la Fundéu desde 2015. Son términos que no dejan indiferente. ¿Les gusta huir de la neutralidad?

– Como conjugamos lengua y actualidad, es lógico que, cuando elegimos entre las palabras con las que hemos trabajado a lo largo del año, surjan términos que describan ese año y sean, obviamente, poco neutrales.

– Hay colectivos sensibles que se ofenden cada vez que se toca el lenguaje. ¿También tiene la Fundéu su nómina de cabreados?

– Sí, pero es pequeña. Nosotros entendemos que se logra más desde la recomendación y el tono amable que desde la imposición y la soberbia. Eso nos hace tener más encantados que cabreados.

– Creo que este año pierden a uno de sus grandes patrocinadores, el BBVA, (los otros dos son la agencia Efe y la consultora de medios Prodigioso Volcán), ¿hay que lanzar un SOS?

– Estamos en estado de SOS permanente desde que nos lo comunicaron, pero, como he dicho al principio, somos como ratas y nuestra capacidad de sobrevivir no conoce límites.

– ¿Qué consultas estrafalarias han recibido en la Fundéu?

– '¿El plural de dóberman es dóbermen?', 'Un estudioso de Palencia y su cultura, ¿sería 'palentólogo' o 'palantólogo'?

– ¿Qué consejo daría a un joven estudiante para escribir bien o al menos correctamente?

– Lee, lee y lee.

– La barbacoa, el chiringuito…, ¿cuánto mal ha hecho Georgie Dann al lenguaje estival?

– Jajajaja. Es casi tan dañino como el pantalón pirata en la alta montaña.

– Por cierto, ¿qué hace un Thyssen en el mundo de las letras?

– Ya ve. A veces hay tanta belleza en una frase como en un paisaje de Brueghel.

Un periodista de largo recorrido

Joaquín Müller-Thyssen, periodista donostiarra de 61 años (aunque afincado en Madrid desde hace tiempo), dirigió los informativos de T5, el área de Nacional de TVE y el departamento gráfico de la agencia Efe, «la joya de la corona» de esa casa. Un infarto de miocardio, «del que salí, de milagro, pero salí airoso», le retiró de esa responsabilidad en 2004. Ya recuperado, el entonces presidente de Efe, Álex Grijelmo, le fichó como adjunto a la dirección de Información. «Al año me propuso dirigir un proyecto nuevo: la Fundación del Español Urgente, Fundéu BBVA, apellido que permanecerá hasta el 31 de diciembre de este año, pues el banco se retira después de 15 años por razones de un cambio radical en su política de responsabilidad corporativa». Desde entonces lleva las riendas de este organismo, toda una referencia para los profesionales que manejan a diario el lenguaje escrito: periodistas, profesores, traductores, escritores, investigadores...

De sus aficiones, lo que más le gusta a Joaquín es el cultivo de las amistades «y su renovación constante con la incorporación de gente más joven. Me faltan horas para reunirme con amigos, charlar, conocer a gente nueva. Las redes sociales han sido para mí una fuente importantísima de amistades. Tengo grandes amigos que han surgido de allí. A los de toda la vida se les quiere como a hermanos, pero hace falta savia nueva para estar en el mundo, para saber cómo están las cosas, qué les ocurre a los jóvenes; para no permanecer como un mero observador en la vida, posición muy propia de la edad».

También ama la lectura, si bien lee menos de lo que quisiera. «Acabo de terminar 'Signo de los tiempos', de Iñaki Domínguez, un estudio magistral de personajes de la cultura pop; sigo con 'Carlos V', de Parker, y compatibilizo la lectura de novedades, muchas de amigos, con obras de autores clásicos que estaban pendientes de leer». Es, además, un buen cinéfilo que procura ir a las salas semanalmente. «Me trago todo, aunque no puedo ir a una película doblada». Su favorita, sin duda, ' Master&Commander', que habrá visto más de una decena de veces. «Reúne todo: la amistad, el valor, la ambición, la solidaridad, la miseria, el miedo, la aventura, la belleza, la superación... y tiene una banda sonora maravillosa». También escucha música a diario, «a veces, la que me aparece en los dispositivos que tengo y siempre, insistentemente, machaconamente, Bach. Todos los días desde hace años escucho a diario algo de Bach».

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Bbva, Madrid