«Si perdemos el tren del aprendizaje, seremos el bar de copas de Europa»

El filósofo José Antonio Marina./BLANCA CASTILLO
El filósofo José Antonio Marina. / BLANCA CASTILLO

«Los derechos humanos son más complejos que un iPhone», afirma el experto en educación, que pide que la tecnología no deje de lado el humanismo

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

El filósofo José Antonio Marina (Toledo, 1939) es un gran partidario de la innovación, pero a la vez, considera que los avances científicos deben ir acompañados por el humanismo, una rama de la inteligencia humana que él aboga por actualizar. Marina, que ha forjado su prestigio como gran experto en educación, publica ahora, junto con el historiador Javier Rimbaud, un nuevo libro, 'Biografía de la humanidad' (Ariel).

-¿Es el siglo XXI una mala época para el humanismo?

-Todo el mundo se declara partidario del humanismo cuando no se profundiza demasiado. Pero si queremos comprender la inteligencia humana, tenemos que comprender también todo lo que ha hecho culturalmente esta inteligencia a lo largo de la historia: ha inventado mitologías, religiones, formas materiales... Incluso la cultura ha cambiado la biología. Hace 200.000 años no había lenguaje, pero ahora los niños sí nacen con la capacidad de hablar. ¿Y por qué? Conocemos muy bien la herencia biológica, pero debemos tomarnos muy en serio cuál es nuestra herencia cultural y revisar nuestra genealogía antes de que la pasión por innovar nos impida pensar lo que debe permanecer.

«Cuando la historia ha olvidado la ética, como con la esclavitud o el nazismo, ha aparecido el horror»

-Los seres humanos viven ahora en la individualidad.

-En cada persona o grupo existe un potentísimo impulso de separarse de los demás e inventar culturas distintas. Desde el Renacimiento, y sobre todo desde el Romanticismo, se insiste en la valoración del individuo. Los seres humanos hemos creado algo muy complejo, más complejo que un iPhone: los Derechos Humanos, que nos protegen como individuos frente a la colectividad. Cada vez que alguien esgrime los derechos colectivos, los individuos pagan el pato. Lo vemos con los nacionalismos, que admiten los derechos de todos siempre y cuando pertenezcan a la nación. Si alguien cree que una nación, una raza o un grupo tiene derecho, los acabará ejerciendo contra quienes considera inferiores. En cualquier caso, el individualismo es pensar que la felicidad individual está desconectada de la felicidad colectiva.

-¿La ética está arrinconada?

-Cuando el ser humano ha hecho las cosas mal, y tenemos ejemplos como el esclavismo, el nazismo o el genocidio de Ruanda, hemos acabado encontrando una salida. Pero el progreso es muy precario y siempre está en peligro de colapsar. Debemos ser optimistas cautelosos. Actualmente, la ética nos protege sin que nosotros nos demos cuenta, pero ¿qué pasaría si esa protección ética desapareciera? El horror. Cada vez que se prescide de la ética ha aparecido el horror. Herodoto contaba que cuando moría un rey persa, la ley se suspendía durante cinco días, que eran jornadas de violencia y pillaje. El objetivo de esta medida era que los súbditos, cuando llegara el nuevo rey, supieran que las leyes no son coacción, sino libertad.

«La educación pública de cero a tres años es fundamental: un factor de compensación y de justicia»

-La educación en España vuelve a ser motivo de conflicto y el pacto educativo ha sido un fracaso. Usted no quiso participar en él.

-No. Lo que yo hice fue trasladar a los participantes unos documentos con una serie de puntos y les pedí que los estudiaran porque ahí estaban las claves. Pero en España no aprendemos con la educación. Es cierto que tenemos la mejor escuela que hemos tenido nunca, pero no es suficientemente buena. Respecto a otras naciones, nos encontramos en un término medio, pero desde hace 20 años los informes PISA nos muestran que no hemos progresado, como sí hemos hecho en el sistema sanitario. Tenemos que darnos cuenta de que como no aprendamos a más velocidad que el resto de los países, nos vamos a quedar atrás. Las mejores naciones deben poner lo mejor en la educación. En la historia, España perdió el tren de la ilustración y el de la industrialización. Como perdamos el tren del aprendizaje, nos vamos a convertir en el bar de copas de Europa.

-La gran medida educativa en el principio de acuerdo de los Presupuestos es la extensión de la educación gratuita desde los cero a los tres años. ¿Qué le parece?

-Me parece fundamental y un paso necesario después de haber resuelto bien la extensión de los tres a los seis años. Es un proyecto caro, pero es muy importante, y no sólo porque ayuda a las familias en un momento en que las mujeres también trabajan. Hay otra razón. El factor más importante en el éxito educativo de un niño es la influencia sociocultural de la familia. Lo que llamamos el 'factor escuela' es responsable aproximadamente del 30% de este éxito, pero sólo ahí es donde podemos actuar. En la escuela se pueden compensar algunos de los déficit con los que los niños vienen de las familias. Por ejemplo, la riqueza léxica de los padres es uno de los factores más correlacionados con el éxito. Si los niños pasan a un entorno educativamente rico desde muy pronto, podemos corregir algunas de las carencias que tengan en sus casas. La educación de cero a tres años es un factor de compensación educativa y un factor de justicia.

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