Clara Usón novela sus años salvajes

La escritora Clara Usón, en un momento de la presentación de la novela./EP
La escritora Clara Usón, en un momento de la presentación de la novela. / EP

«Coqueteé con el suicidio como escapada absoluta», confiesa la autora de 'El asesino íntimo' | Narra su descenso a los infiernos de la droga y la locura y homenajea a su «odiada» madre, a quien no supo agradecer que le salvara la vida |

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Clara Usón perdió el norte a finales de los setenta. Nacida en Barcelona en 1961, la hoy escritora coqueteó con el suicidio y las drogas para asomarse al abismo de la locura. Detestaba a su madre y la culpó de su descenso a los infiernos. Hoy sabe que fue su «odiada» progenitora quien le salvó la vida y lamenta que jamás acertara a agradecérselo. Lo hace ahora con 'El asesino tímido' (Seix Barral), una «confesión» novelada en la que Usón habla de sí misma mirándose en el espejo de Sandra Mozarovsky, una joven reina «del destape y del terror erótico» muerta con 18 años en extrañas y nunca aclaradas circunstancias y a quien se relacionó con Juan Carlos I.

«Una y otra vez he optado por huir, por escaparme cuando las circunstancias me ponían a prueba o me angustiaban, y una y otra vez ha sido mi madre quien me ha salvado de mí misma; me temo que fui ingrata con ella y con esta novela, aunque a destiempo, quiero rendirle homenaje», explica Usón. «Es la primera vez que hablo de mí misma, de mi obsesión por el suicidio, y que lo hago en primera persona, pero eso no quiere decir que sea autobiografía», acota la escritora.

«Comprendí muy tarde que mi odiada madre me quería y que me salvó la vida», reconoce Usón. Que «la madre idílica con la que soñaba no hubiera hecho lo que la mía hizo por mí y que sin ella no estaría aquí». «Nos llevábamos fatal, pero ahora sé que ella era una víctima del franquismo condenada a casarse y tener hijos como todas las mujeres de su época», lamenta.

La misteriosa y jamás esclarecida muerte y de Sandra Mozarovsky, que se precipitó al vacío desde un balcón mientras regaba las plantas de madrugada, es el espejo que permite a Usón reflexionar sobre la juventud, sobre el sentido de la vida y el suicidio, con el que la escritora llegó «a coquetear como escapada absoluta».

Lo hace mediante un divertido y provechoso diálogo filosófico con tres grandes figuras del pensamiento y la creación literaria del siglo XX: Ludwig Wittgenstein, Albert Camus y el suicida Cesare Pavese, con quienes se pregunta «si vale la pena vivir». «Sandra Mozarovsky quizá se suicidó y el suicidio, que me obsesiona desde que tengo uso de razón, es el hilo conductor de esta novela, en la que convierto a esos homicidas tímidos que son los suicidas, según Pavese, en asesinos tímidos», dice Usón ofreciendo las claves del título.

Hedonismo y heroína

«Nadie se suicida por creer que la vida no tiene sentido, es el miedo a la vida lo que provoca el suicidio», arguye Usón, que sufrió en su juventud una «crisis espantosa» que la condujo a centros de desintoxicación y a ingresar en psiquiátricos y que sería «una pesadilla» para ella y su familia. «El humor es la única forma que conozco de lidiar con mis demonios», aclara.

En su regreso a un tiempo de «hedonismo y heroína, en el que fuimos nuevos ricos borrachos de libertad y drogas para alternar los funerales de abuelos con los de amigos», busca Usón el reflejo de su proceso autodestructivo en el de Mozarovsky, actriz desde los diez años «con papeles humillantes de puta o chica de alterne en bodrios como 'Lo verde empieza en los Pirineos'».

Asegura que su novela es «políticamente incorrecta». Se atreve a convertir en personaje a Juan Carlos I, «símbolo de ese período que nos vendieron como el acceso de España a la democracia plena, a Europa y a la modernidad». «Pero ahora vemos cómo tenemos todas las instituciones absolutamente podridas y cómo esa supuesta democracia fantástica que nos vendieron en la Transición tiene mucho que mejorar», plantea.

Admite que el Rey «hizo sin duda cosas buenas», pero habla de «ese lado oscuro que nos ocultaron mucho tiempo». «Me limito a contar lo que ha sido su vida, como cuento la mía, sin inventarme nada». «Doy los rumores por rumores», dice al referir cómo se llegó a sugerir que Mozarovsky -Alexandra Elena Mozarowsky Ruiz de Frías en su DNI- habría sido amante del Rey. Fallecida en 1977, «la versión oficial sobre su muerte es difícil de aceptar», dice Usón. «Se cayó por un balcón a las tres de la mañana, cuando regaba unas plantas que estaban en maceteros sobre el suelo del balcón. No hubo atestado policial ni certeza de que alguna ambulancia la llevase al hospital», explica.

«Todo lo que cuento es verdad, salvo alguna cosa», dice Usón parafraseando a Rajoy. Es la tercera novela en la que mezcla realidad y ficción. Tras estudiar Derecho trabajó como traductora de textos jurídicos y se dio a conocer con 'Noches de San Juan', ganadora del Premio Femenino Lumen en 1998. Publicó luego 'Primer vuelo' (2001), 'El viaje de las palabras' (2005) y 'Perseguidoras' (2007). Con 'Corazón de napalm' ganó en 2009 el Biblioteca Breve y 'La hija del Este' le procuró en 2013 el Ciudad de Barcelona y el Nacional de la Crítica.

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