Jorge Comensal: «La enfermedad pierde su carácter lúgubre si se afronta con humor»

Jorge Comensal. /R. C.
Jorge Comensal. / R. C.

El escritor mexicano reflexiona sobre el humor como terapia en su nueva novela, 'Las mutaciones'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Acosado por desde varios frentes, el sentido del humor está en estos tiempos bajo sospecha, pero Jorge Comensal (1987) lo reivindica como «la mejor terapia para confrontar las dificultades». El escritor mexicano publica 'Las mutaciones' (Seix Barral), la historia de un abogado de éxito que, tras perder la lengua por una rara enfermedad, cambia su modo de relacionarse con los miembros de su familia, incluido el loro Benito.

Cuenta Comensal que la ciencia le ha interesado desde siempre y que siendo adolescente, se colaba en los hospitales para conocer de cerca a pacientes con enfermedades cerebrales, pero que le obsesionaban sobre todo aquellos que perdían la facultad de hablar. «Si nos quedamos sin habla, se rompen muchos de nuestros vínculos sociales y nos resulta mucho más difícil lidiar con los conflictos sin violencia. Cuando nos faltan las palabras, solemos recurrir a los golpes. Y para lo contrario, para amarnos, también echamos mano de las palabras, que son el fundamento de la comunicación», subraya Comensal, autor también del ensayo 'Yonquis de las letras'.

«El humor es imprescindible»

La incapacidad de hablar de su personaje principal ofrece a Comensal la posibilidad de reflexionar sobre el humor. «La enfermedad pierde su carácter lúgubre si se afronta con humor», resalta el escritor, que, al contrario, cree que la risa sirve para desmitificar. «Creo que los pacientes de cáncer sufren más cuando la gente a su alrededor se censura y no se ríe o no cuenta, por un supuesto respeto, que ha estado de vacaciones en lugar maravilloso. Siempre que se haga con empatía, el humor es imprescindible», agrega.

Empatía y sensibilidad son las recetas de un autor que se declara un experto en el «autoescarnio». «Lo primero es reírse de uno mismo», resalta. Y desde esa posición, aborda uno de los grandes debates del mundo contemporáneo, los límites del humor: «El límite debe ser no hacerlo a costa del dolor de alguien». ¿Pero qué hacer con los chistes machistas, por ejemplo? «El problema no está en el chiste, sino en el machista. Si uno es machista, lo que debe hacer es replantearse sus creencias y valores», concluye Comensal.

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