'Kolia', el libro que lee la Selección Española y homenajea al baloncesto burgalés

Leandro Pérez, autor de 'Kolia' /IAC
Leandro Pérez, autor de 'Kolia' / IAC

Hace tres meses se publicaba la tercera obra de Leandro Pérez, una novela que leerán los jugadores de la Selección Española durante la Copa Mundial de Baloncesto de China

Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Hay ya varios adictos a Kolia, un joven burgalés de 14 años que tiene las máximas aspiraciones en el mundo del baloncesto. Su padre literario, el periodista y escritor, Leandro Pérez (también burgalés), ideó un personaje junto a su hijo y lo introdujo en un momento histórico de la ciudad, en 2016, cuando el San Pablo jugaba una temporada que acabaría en el ascenso material a la ACB. Kolia no solo apunta a la ACB, sino también a la NBA. Es un joven que tiene las condiciones físicas y el entorno adecuados para alcanzar lo máximo.

Por eso, los jugadores de la Selección Española de baloncesto, que están en estos momentos preparando la Copa Mundial de Baloncesto de China (31 de agosto - 15 de septiembre), han recibido un ejemplar de 'Kolia' y a buen seguro acabará «devorado» antes de que debuten frente a Túnez el próximo 31 de agosto. Será así porque, al igual que ellos en su día, 'Kolia' tiene que lidiar con las exigencias que requiere entrenar para llegar a ser profesional, con los estudios y las primeras relaciones sentimentales. Seguro que al igual que Kolia, Sergio Llul, Marc Gasol o Ricky Rubio han pasado por situaciones similares y por eso les atrapará la novela, que, además de todo, les transportará al Burgos más amante del baloncesto.

-Hace tres meses desde que Kolia se puso a la venta, ¿qué tal está siendo su acogida en el ámbito burgalés y también fuera de aquí?

Estoy muy satisfecho de cómo está siendo acogida la novela por los burgaleses y por los que no lo son porque día a día compruebo en cualquier situación que está viva y no deja de ser algo que al padre de la criatura le gusta.

-¿Por qué 'Kolia'?

Ahora mismo no sabría decir cómo surge el nombre concreto. Recuerdo que surgió hablando con mi hijo mientras paseábamos un día por Fuentes Blancas. No sé si él recordará cómo elegimos el nombre, si se le ocurrió a él o a mí. Tres años después me pillas (ríe).

-¿Pero tuviste claro ese nombre desde el principio?

En este caso, cuando abro el documento de Word en el que empiezo a escribir se llamaba ya 'Kolia'. Con las otras dos novelas -Las cuatro torres (2014) y La sirena de Gibraltar (2017)- hubo bastantes cambios, pero en este era 'Kolia' casi desde el principio. También se debe a que la novela está contada en primera persona. Es él quien escribe, entonces no vi otro título.

-Kolia nace en tu cabeza en 2016 y la obra se ha publicado este año, ¿cómo ha sido todo este proceso creativo de los últimos tres años?

Pues, por un lado, Kolia nace paseando con mi hijo y va mutando. Ni siquiera vivía en Burgos al principio, ni tenía la altura que tiene ahora… y cuando me pongo a escribir es cuando ya fijo el personaje y te hablo de tres, cuatro o cinco meses después de empezar a hablar de él. Luego escribí una primera versión en la que ya es el personaje actual, pero en la que pasan algunas cosas distintas. Esto pasa a menudo cuando uno escribe un libro. Lo dejé reposar dos o tres meses e hice otra versión en la que cambié, corregí y retoqué cosas. Después, lo dejo reposar otros cuantos meses… cada uno es obsesivo, perfeccionista, llámase lo que se quiera, y ahí doy ya el resultado final. Eso fue el verano pasado. Luego lo vio Editorial Planeta, me dijeron que lo iban a publicar y hay una labor de edición habitual tras la que la novela queda fijada.

«El personaje tiene que estar en Burgos, tiene que jugar en Burgos y vivir o sufrir, todo lo que sea en Burgos. Esta novela no la podría haber ubicado en Nueva York o en Madrid. Por como yo vivo y lo que estoy viviendo mi Kolia es burgalés»

-La fácil lectura de la novela la hace especialmente apta para los jóvenes, ¿era lo que pretendías cuando te pusiste a escribir?

No, yo lo que pretendía era que la voz de Kolia fuera creíble. Es decir, que un chaval de 12 o de 18 años la leyera y se creyera que Kolia está contando su historia. No un señor o un tipo que es el padre de Kolia o un escritor. Que te pongas en la piel de que Kolia te está contando su historia. Para eso, a parte de tener el oído un poco atento y de estar pendiente de los adolescentes que tengo cerca de mi, pues he tratado de retroceder al chaval que yo fui, y cómo hablaba yo o cómo pienso yo que hablaría si ahora tuviera 14 años ahora y me gustara escribir.

-La conexión entre el lector y Kolia, por eso de ser un diario del joven, es muy alta, pero aún más si el que sostiene el libro es burgalés. ¿Es Kolia también una forma de homenajear al baloncesto local?

Pues sí. Yo tampoco lo he hecho de una manera expresa, pero cuando escribo la novela todo Burgos está viviendo una aventura extraordinaria con el ascenso por fin de un club a la ACB y estamos disfrutando de una situación maravillosa en la que 9.000 personas están cantando el himno de la ciudad en el Coliseum antes de empezar los partidos y estamos viendo que el equipo se mantiene en la máxima competición. Yo en ese momento estoy viviendo eso, pero también estoy viviendo el deporte escolar y el federado de los adolescentes y las dos cosas se juntan. Entonces veo que el personaje tiene que estar en Burgos, tiene que jugar en Burgos y vivir o sufrir, todo lo que sea en Burgos. Esta novela no la podría haber ubicado en Nueva York o en Madrid. Por como yo vivo y lo que estoy viviendo mi Kolia es burgalés.

-Presentaste el libro con Javi Vega y Diego Epifanio al lado. Ambos son personajes de la novela, pero hay más que tienen su versión real. ¿Cómo han valorado el relato?

La verdad es que estoy muy agradecido a todos ellos, antes, durante y después de la publicación de la novela. En el caso de Javi, él contó en la presentación que en algunas cosas se había sentido identificado al leerlas porque era un chaval de dos metros que tenía que estar en un pupitre o que tenía que entrenar y a la vez estudiar y eso es muy complicado para un deportista que va a ser profesional, pero que todavía no lo es porque es un adolescente.

Y gente de Burgos como Evaristo Pérez Torices (que en realidad nació en Palencia), le hablé de la novela antes de que se publicara y ha sido muy generoso conmigo o jugadores de Burgos históricos, que aparecen mencionados como guiños a los que también les ha gustado aparecer.

-¿Te ha sorprendido algún mensaje de alguno de esos otros personajes que salen en el libro y que quizá no esperabas que lo leyera?

Bueno, Ramón Trecet, que es amigo, colgó un tuit en el que dijo: «Estoy seguro de que jugarás en la NBA Kolia» justo al terminar el libro, dos o tres semanas antes de que se publicara el libro, porque él cree que si yo continúo escribiendo la historia de Kolia, acabará jugando en la NBA. Yo ahí todavía no me he mojado. Veremos a ver (ríe).

«Creo que esta novela, que es de basket, la puede leer un chaval o un adulto al que le guste el tenis, el fútbol o el ajedrez»

-El perfil de Kolia como adolescente es modélico. En el mundo del baloncesto hay numerosos casos de profesionales, ya sean jugadores o entrenadores, que llevan una vida ejemplar. Tú conoces a unos cuantos, pero si tuvieras que decir a uno, al que más admiras por cómo actúa profesional y personalmente, ¿cuál sería?

Si me quedo solo con uno me quedo con Rafa Nadal, que también familiarmente ha sido muy tutelado y muy protegido y luego él en la victoria, en la derrota o cuando tiene que opinar sobre cualquier cosa, me parece un tipo ejemplar. También creo que esta novela, que es de basket, la puede leer un chaval o un adulto al que le guste el tenis, el fútbol o el ajedrez. Es decir, que lo que se cuenta -vale hay canastas, hay triples, hay tapones-, pero es una historia de un chaval que quiere llegar a algo y que se va a encontrar con ciertos problemas.

Leandro Pérez, como su hijo, también jugó al baloncesto
Leandro Pérez, como su hijo, también jugó al baloncesto / IAC

-En la trama, Kolia llega a jugar con dos clubes más importantes del baloncesto burgalés, el CB Tizona y el CB Miraflores. Tú has vivido esa transición entre las dos entidades, ¿qué percepción tienes sobre ambos clubes?

A mi me encanta que en Burgos haya, por los menos, dos excelentes clubs de baloncesto, porque también hay alguno que lo ha hecho muy bien como el Liceo o como los femeninos, que también se lo curran mucho. Creo que hemos tenido la suerte de que cuando Tizona decidió no volver a intentar el ascenso (tras conseguirlo en tres ocasiones, una de ellas como Atapuerca) otros cogieran el testigo y les saliera bien. Y me parece bien que luego el Tizona hay seguido intentandolo y que en ningún momento haya abandonado la cantera porque mi hijo juega en la cantera del Tizona y creo que lo están haciendo fenomenal y siguen aspirando al máximo.

Entonces, que en Burgos estemos como en Madrid, que tiene al Real y al Atlético o en Barcelona con el Barça y el Español, me parece que es una gozada, sin que haya una rivalidad demasiado tensa ni insana. Lo ideal es que los dos clubes se lleven bien y que tengamos una afición al baloncesto que disfrute del juego en el deporte escolar, en el federado y en las diferentes competiciones que hay, que se ve eso en el día a día de Burgos. Hay mucha afición al baloncesto.

«Yo creo que tenemos una juventud que es bastante potable»

-El CB Tizona está cuajando una plantilla que aspira incluso a poder ascender de LEB Plata a LEB Oro en una temporada, ¿ves a Burgos teniendo un equipo en ACB y otro en LEB Oro?

Ojalá. Lo que creo es que hay afición para que tengamos esos dos equipos porque les ha sorprendido a la gente de fuera de Burgos. El Coliseum lleno, pero ya veíamos que antes, en la época del Tizona, El Plantío se llenaba.

-Por otro lado, y regresando a Kolia, el joven de 14 años y su entorno muestran una elevada madurez, como padre ¿quieres hacer un alegato de una juventud que a menudo es denostada?

Sí, yo creo que a veces, como es normal, se reflejan las noticias más negativas. Es lo habitual. Cuando pasa algo malo se cuenta. Y cuando pasa algo relacionado con los chavales por algún asunto delictivo también se cuenta, pero en el día a día yo lo que veo es que los chavales son magníficos, que muchos de ellos trabajan un montón, que muchos de ellos lo que quieren es llegar a cumplir sus sueños, que sueñan despiertos como mi Kolia, ya sea para ser ingenieros, ser médicos o tener cualquier otro trabajo. Por ejemplo, yo lo que estoy viendo en las canchas es que cuando uno se cae el rival le levanta. Yo intento mostrar ese mundo. Que también pasan otras cosas, pues sí, pero yo creo que tenemos una juventud que es bastante potable.

-La última pregunta es obligada. Kolia ha dejado con ganas de más baloncesto, más amistad y más relaciones románticas en plena adolescencia, ¿habrá un Kolia dos?

Pues todavía no lo sé, pero creo que sí. Ahora me he metido con otra historia casi inesperadamente y la estoy empezando a escribir. Pero cuando le ponga punto y final o vea que esa historia no llega a más seguiré con Kolia.

Kolia es un personaje que en mi cabeza está vivo, como Juan Torca, que es otro personaje que protagoniza las otras dos novelas, y para mi, ahora mismo tiene 16 años en este 2019 en verano y con 16 años yo quiero pensar que él ya mide 2,08 y que sigue jugando al baloncesto. Hasta ahí puedo contar. Pero el que lea la novela también puede pensar que es un chaval que sigue creciendo, porque en la novela él crece, se dice al principio que mide dos metros, pero luego que mide más. Para mí está vivo el personaje. Veremos...