Nueva York, la capital de la imaginación

Paolo Cognetti, en una imagen de archivo./WIKIPEDIA
Paolo Cognetti, en una imagen de archivo. / WIKIPEDIA

El escritor italiano Paolo Cognetti publica un libro de viajes sobre una ciudad en la que los visitantes se sienten como en casa

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Paolo Cognetti decidió un buen día que se apartaba del mundanal ruido. Que el asfalto, la contaminación, los trajines diarios de una gran urbe y la presión que vivía no le compensaban. Estaba seco de ideas para escribir. Cogió la mochila y se fue a vivir a los Alpes, buscando concentración y soledad. De esos meses de ostracismo voluntario, Cognetti (Milán, 1978) regresó con 'Las ocho montañas', una novela en la que reivindica la literatura de naturaleza, muy desarrollada en el mundo anglosajón pero menos frecuente en Europa.

Pero antes de ser multipremiado por su canto a la amistad entre dos niños, uno de ciudad y otro del mundo rural, Cognetti se dedicó a viajar y preparar algunos documentales sobre los lugares en los que han vivido grande escritores. Y una de esas paradas inevitables era Nueva York, la antítesis de la soledad alpina. El escritor lombardo realizó cinco viajes en apenas un lustro y plasmó sus experiencias vitales con la ciudad en 'Nueva York es una ventana sin cortinas', un libro publicado hace ocho años en su país y que ahora recupera en español Navona. Un viaje a la capital oficiosa del planeta que va más allá de los lugares comunes y tradicionales. Incluso el escritor reconoce que en su primera visita no visitó alguno de esos lugares marcados en rojo en cualquier guía.

«Pensé en la posibilidad de recoger todas las historias jamás contadas y juntarlas para formar un mundo. Y pensé en que si aquel mundo tenía una capital, ahí es donde he acabado yo», cuenta Cognetti. «Era como volver a casa. Los lugares que reconocía me habían pertenecido de verdad. Me encontraba en la capital de la imaginación», confiesa mientras deambula por sus calles, sobre todo por Brooklyn. Afirma que siente los mismos escalofríos cuando ve el puente que conecta este distrito con Manhattan que cuando se detiene a ver una catedral europea. «Esta ciudad es un lugar físico y otro mental», señala el italiano.

Intenta comprender esa urbe de ocho millones de personas, «los personajes que viven en los relatos, las novelas y los poemas». Porque para el novelista, Nueva York no es (en parte) la ciudad de los rascacielos, sino una urbe desnuda donde todo es conocido. Cognetti se pasea por Little Italy y otros lugares de Nueva York donde describe pasajes que cualquier cinéfilo reconocería en un fotograma o los voraces lectores de Whitman, Auster, Meliville o Kerouak han visitado a través de las miles de páginas escritas sobre la ciudad. Un alegato a ver una metrópoli con otros ojos y sin cortinas.

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