El primer peldaño hacia las estrellas

Una imagen de la Tierra tomada desde la Luna./NASA
Una imagen de la Tierra tomada desde la Luna. / NASA

Verne soñó con el viaje a la Luna que realizaron Armstrong, Collins y Aldrin y que otros escritores han desentrañado

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Una bala gigante. Objetivo: la Luna. Julio Verne lo tenía claro. Era la mejor manera de volar hacia nuestro satélite, según la portentosa imaginación del escritor francés. Un creador que se jactaba de no salir nunca de su habitación para crear sus aventuras al centro de la tierra, al fondo de los mares o al espacio. «A partir de ahora no viajaré más que en sueños», indicó en numerosas ocasiones el escritor de Nantes. Unas ensoñaciones que plasmó en títulos como en 'Alrededor de la Luna' (1870), que se publicaría después de forma conjunta con 'De la Tierra a la Luna' (1865), en 1872. Dos novelas fundamentales de la proto ciencia ficción que sorprenden todavía por los conocimientos exhibidos por Verne hace casi 150 años, como la falta de gravedad, la posibilidad de que existiera una atmósfera atrapada o la conjetura de que los cráteres lunares estuvieran provocados por los impactos meteoritos.

Ahora, el mundo recuerda la hazaña de esos tres hombres, Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, de llegar a la Luna con menos tecnología de la que posee un moderno 'smartphone'. Norman Mailer (Long Branch, 1923-Nueva York, 2007) fue contratado por la revista 'Life' para cubrir el lanzamiento lunar. El periodista, dos veces ganador del Premio Pulitzer, escribió un reportaje ('Of a Fire on the Moon') en el que examina tanto la variante científica del viaje como la parte psicológica de sus participantes, desde el ingeniero del cohete Saturno V, Wernher von Braun, al vital equipo de apoyo de la NASA o los tres astronautas. Un reportaje incluido en 'Moonfire' (Taschen), un volumen ilustrado con cientos de fotografías y mapas de la agencia espacial estadounidense, de archivos de revistas y colecciones privadas.

Aquel viaje dejó marcados a sus tres componentes. Armstrong, por ejemplo, se alejó de los focos después de ver que la NASA decidiera dejarlo en un segundo plano para no arriesgar su vida en nuevas misiones. Rechazó numerosos premios y entrevistas, aunque sí aceptó hablar con James R. Hansen, físico y climatólogo que durante tres décadas trabajó en Instituto Goddard de Estudios Espaciales. Durante 55 horas, los dos hombres charlaron. El astronauta, como reconoció Hansen, se limitó a contestar lo que le preguntaba. Nada más. Un hombre tranquilo, irónico, educado y sin pretensiones,como lo definió el propio Hansen en 'El primer hombre. La vida de Neil A. Armstrong', biografía publicada en 2005, recuperada por Debate y que sirvió de base para la película de Damien Chazelle estrenada en otoño de 2018.

Futuro

«Es posible que la próxima bandera que ondee allí sea la de la República Popular China». Así lo vaticina Rafael Clemente, periodista que narró en 'La Vanguardia' el alunizaje. Cinco décadas después, analiza en 'Un pequeño paso para (un) hombre' (Cúpula) los entresijos de ese viaje. No solo del Apolo 11, sino del resto de tripulaciones. «Solo doce hombres han pisado nuestro satélite. De ellos, sobreviven menos de la mitad», indica el autor sobre el otro lado de estos fascinantes viajes de superación. En cambio, Eduardo García Llama, físico de la Sección de Dinámica de Vuelo en el Centro Espacial Johnson de la NASA describe en 'Apolo 11' (Crítica) la aventura de pisar la Luna, ese «primer peldaño del camino hacia las estrellas» que describió el escritor Arthur C. Clarke.

El padre de '2001. Una odisea en el espacio' también fue comentarista de la CBS de las misiones Apolo, nombre sencillo que Matt Fitch, Chris Baker y Mike Collins usan para llamar al cómic que recoge la primera aventura a la Luna. Un trabajo a seis manos publicado por Norma y hecho por ingleses. Fitch y Baker guionizan 'Apolo', mientras que Collins ilustra una historia que no solo cuenta la aventura, sino en el convulso contexto (la guerra de Vietnam, por ejemplo) de esos cuatro días de julio de hace cincuenta años.

En cambio, Torben Kuhlman tiene como objetivo en 'Armstrong. El increíble viaje de un ratón a la Luna' (Juventud), demostrar que el satélite no es una bola de queso en una propuesta para los más pequeños de la casa.