La reivindicación de un animal con rasgos humanos

La reivindicación de un animal con rasgos humanos

Lejos de los tópicos, la granjera Rosamund Young subraya en el libro 'La vida secreta de las vacas' la inteligencia de esta especie

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

En tiempos de vida ajetreada y redes sociales invasivas, una parte de la sociedad ha decidido echar el freno en busca de paz interior y exterior. En los últimos meses se multiplican los libros dedicados a los bosques, a la madera, a la artesanía y también al ganado. Hace un año triunfó 'La vida del pastor' (Debate), las reflexiones de un guardián de ovejas, y ahora llega a España, tras vender más de 100.000 ejemplares en el Reino Unido, 'La vida secreta de las vacas' (Seix Barral), escrito por la ganadera Rosamund Young.

Young, de 64 años, vive desde que tenía 12 días en una granja llamada Kite's Nest, en la campiña británica. Durante seis décadas se ha dedicado a observar el comportamiento de las vacas y sus conclusiones acaban con todos los tópicos sobre este animal.

Lejos de la frase 'como las vacas mirando al tren', que ha servido para dar una imagen bobalicona de ellas, Young sostiene que se trata de una especie que comparte características con los humanos: inteligente, capaz de comunicarse, de generar intensos lazos de amistad, de inventar juegos, de pronosticar el tiempo y hasta de abrir puertas que están cerradas.

Pero también, avisa la autora, pueden ser agresivas, sosas, orgullosas o tímidas. Es decir, las vacas son «seres individuales». «También lo son las ovejas, los cerdos, las gallinas y me atrevería a decir que todas las criaturas del planeta, por ignoradas, marginadas o poco valoradas que estén», sostiene la ganadera. «Cuando hemos tenido ocasión de tratar a un animal de granja como si fuera un animal doméstico, éste ha demostrado siempre inteligencia y una gran capacidad para el afecto», escribe Rosamund Young.

'La vida secreta de las vacas' sorprende desde las primeras páginas. Young ha dibujado un árbol genealógico de las vacas de su granja, a las que, además, pone nombres: están Diablo Azul, Duque de York, Bombón, Duque de Lancaster y Arzobispo de Durham.

Pero también es un libro reivindicativo contra el modo en el que viven, en muchos lugares, los animales estabulados. «Nadie esperaría que un niño se desarrollara de forma normal si lo criaran en condiciones masificadas y hostiles, desprovisto de la compañía de padres y hermanos, con ejercicio físico restringido y la misma dieta cada día», denuncia.

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