Las personas, por delante y a los mandos de la tecnología

La ponente Elena Pisonero./LR
La ponente Elena Pisonero. / LR

Los ponentes David Luna y Elena Pisonero abogan por fomentar una tecnología ética, que contribuya a una transformación pacífica hacia el entorno digital en la segunda jornada de Futuro en Español

NURIA ALONSOLogroño

La primera cita del jueves en las Jornadas Futuro en Español, el diálogo 'El desafío de la tranformación digital como motor de desarrollo', ha contado con la participación de dos pioneros en sus respectivos campos: el exministro colombiano de Tecnología David Luna y la presidenta de Hispasat, Elena Pisonero. Con la moderación de la jefa de Informativos de TVR, Marta Rodríguez, los dos ponentes han analizado en tono ágil y distendido cuáles son los principales retos a los que se enfrenta la sociedad global en su adaptación a los entornos digitales.

Antes de abordar uno a uno los desafíos concretos que impone la transformación digital, Luna ha apostado por centrar la atención en lo que ha llamado 'diplomacia científica', un déficit complejo presente en la práctica totalidad de los países, que remite a las oportunidades que se ofrecen a los estudiantes para ir a universidades de alta investigación. Según Luna, sólo seis naciones aplican este concepto a su sistema educativo, y sólo uno de ellos, México, es hispanohablante. «La diplomacia científica es un principio que hay que potenciar también en español», porque según ha asumido Luna, «el talento no está en un determinado lugar, hay oportunidades de talento en cualquier sitio que hay que aprovechar y potenciar».

Sobre el entorno digital, Luna ha mencionado al creador de Internet, Tim Berners Lee, para enumerar que la Red afronta como retos principales la protección de los datos personales, la lucha contra las noticias falsas y la transparencia de las campañas electorales. A este respecto, el exministro colombiano ha asumido la importancia que otorga a un debate que se está produciendo actualmente en el Parlamento Europeo sobre si es conveniente exigir a los agregadores de noticias que reconozcan la autoría de los contenidos que incluyen en sus plataformas, lo que otorgaría mucha más «confiabilidad a las noticias».

La presidenta de Hispasat, Elena Pisonero, por su parte, ha comenzado su intervención asumiendo que las redes sociales son la primera capa de la transformación digital que ha tildado de casi superada y ha señalado que, en la actualidad, «hemos de asumir que la realidad física está hibridada con la digital». «Lo digital no es ni anecdótico ni de frikis, forma parte de la realidad y quien no lo entiende y asume así, está fuera». Por eso, Pisonero ha aludido a la necesidad de ver las tecnologías como una herramienta y no como un fin: «Que las personas seamos el centro, seamos los que gestionan la tecnología es fundamental». A lo que añade la educación y el conocimiento como pilares para conseguir educar a los profesionales del futuro en habilidades digitales completas. Al mismo respecto, Pisonero ha destacado que «la digitalización no es un mundo aparte, sino sólo una capa, tanto de la realidad como de la actividad productiva de un país». Y por ello, ya no es posible cuantificar concretamente la dimensión económica que supone este aspecto en las empresas y en resto del sector productivo.

Tanto Luna como Pisonero se han mostrado coincidentes en que es básico formar el talento para que la adaptación a la tecnología, tanto en el ámbito empresarial privado como en el público, se haga de forma ética y responsable. De esta forma, hay que poner a las personas por delante de la tecnología. Luna ha remarcado que hay entornos públicos, como el laboral o el tributario, que ya exigen dicha actualización; mientras que Pisonero ha puesto el acento en la educación, ante la que se abre un tremendo abismo pues, según ha admitido, «no tenemos claro qué contenidos digitales hay que trasladar a la educación». En esta línea, ha insistido en que el reto de las empresas es «cómo gestionan la transición digital de las personas, de los efectivos que ya tienen». Porque, el desafío no es preservar puestos concretos de trabajo, sino formar a los trabajadores para adaptarse a un entorno laboral que muta muy ágilmente y que por dicha rapidez desconcierta y genera rechazo. En este debate, Pisonero ha incluido a las Administraciones Públicas como un actor clave para que la transformación (no revolución, ha insistido) digital sea pacífica y no traumática.

Al respecto de esa tarea aún inacabada de las instituciones públicas, Luna, que fue miembro del gobierno colombiano de Santos, artífice de extender las infraestructuras tecnológicas en el país cafetero, ha desvelado que el principio sobre el que ha sustentado su actividad profesional, y también personal, es «construir sobre lo construido»: no es necesario romper lo realizado por el antecesor, sino que es conveniente aprovechar lo positivo para seguir adelante y no verse obligado a partir de cero en cada oportunidad. Así, ha mencionado que su tarea específica al frente del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia partió de un trabajo ya realizado por su precedesor en el cargo y otros anteriores.

También Luna ha mencionado el peso que el español («el buen español respetuoso con la ortografía», ha reiterado), ha de tener en la transformación digital que está llegando. Al tiempo que ha remarcado que el ecosistema de este objetivo digital requiere conectividad, que conlleva irremediablemente inversión en infraestructuras; educación para enseñar a las personas a usar y gestionar el entorno digital e impulso para ayudar a pensar distinto, con una mentalidad adaptada al cambio permanente que implican las nuevas tecnologías.

Con el mismo trasfondo, Pisonero ha concluido su intervención asumiendo que, «aunque ahora los perfiles laborales de la tecnología son muy técnicos», estos se tornarán más humanistas, para dar sentido y situar la tecnología al servicio de las personas. Por eso, ha dicho, «surge la oportunidad de generar contenidos de valor y comunicarlos de forma correcta». «Es determinante gestionar el talento hacia este objetivo y organizar los equipos de una forma ética y responsable», ha recalcado.

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