Rubén Olmo abre las puertas del Ballet Nacional de España a los nuevos creadores

Rubén Olmo, durante una clase en Córdoba./EFE
Rubén Olmo, durante una clase en Córdoba. / EFE

El bailarín apuesta por que la compañía sea el «motor para la gente de fuera» con el objetivo de traer a artístas «consolidados, nuevos y jóvenes»

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Difundir la danza española, conservar y recuperar su patrimonio y crear una plataforma de trabajo para los nuevos creadores son los objetivos de Rubén Olmo, el bailarín y coreógrafo que sustituirá a Antonio Najarro en la dirección del Ballet Nacional de España (BNE). «Amo tanto esta casa que ahora ya solo tengo ganas de ponerme el traje de ensayo y mis botas», ha expresado Olmo (Sevilla, 1980) durante su presentación este lunes como nuevo director del BNE, puesto que asumirá el próximo 1 de septiembre y con el que da el relevo a Najarro, su «compañero y amigo» con el que quiere seguir contando porque pretende llevar una línea de trabajo «continuista».

Durante su comparecencia Olmo ha destacado que su proyecto se sustenta en tres líneas de trabajo: garantizar la continuidad a nivel artístico de la compañía, preservar y difundir el rico patrimonio coreográfico de la danza española -a través de la incorporación de la pluralidad de estilos y piezas de maestros que todavía no tiene el BNE en repertorio- así como abrir la compañía a las vanguardias de la danza.

En este sentido, el Premio Nacional de Danza (2005) ha explicado que quiere que quiere que la compañía sea el «motor para la gente de fuera» con el objetivo de traer a «artistas consolidados, nuevos y jóvenes». «Estamos acostumbrados a que el ballet sea un éxito, pero si falla no pasa nada porque después vendrá una genialidad», ha matizado este bailarín que entró en el BNE en 1998, donde fue bailarín principal en «Luz del alma» o «La Celestina».

Considerado asimismo como un «puente entre la danza española y el flamenco«, el sevillano ha criticado que ahora parece que son »dos ramas diferentes«, pero él cree que pertenece a una generación que »las están uniendo«. Entre las obras que quiere recuperar, Olmo ha adelantado que quiere contar con una pieza del repertorio de todos los directores del BNE, así como otras de coreógrafos como José Antonio Ruíz.

Según sus palabras, en su primera etapa de este mandato de cinco años se centrará en su faceta de coreógrafo y director, aunque ha asegurado que se encuentra en un buen momento físico. Olmo percibirá un salario de 75.000 euros y manejará un presupuesto de 1.125.000 euros; y además podrá cobrar por derechos de coreografías una cantidad no superior a 30.000 euros.

Por su parte, el director saliente, Antonio Najarro, ha expresado que se despide con la sensación de «haber hecho más de lo que podía hacer«, así como ha querido resaltar que este »cambio« de dirección se ha hecho de una manera »respetuosa y profesional«. »Los dos amamos la danza española, hemos compartido camerinos y escenarios y tenemos una buena relación profesional y personal. Es un cambio constructivo«, ha puntualizado.

Para la directora del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (Inaem), Amaya de Miguel, con el nombramiento de Olmo está «garantizado el crecimiento artístico y la preservación del patrimonio», y ha deseado a que se pueda contar «lo antes posible» con un centro propio para esta compañía.

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