Ángel Sastre recibe un aluvión de apoyos tras su criticada crónica desde Buenos Aires

Ángel Sastre, durante la conexión./CUATRO
Ángel Sastre, durante la conexión. / CUATRO

El corresponsal en América Latina no tuvo un buen directo, y la escena corrió como la pólvora por las redes sociales, que se mofaban de su supuesto estado de embriaguez

JULIÁN ALÍAMadrid

Ángel Sastre se convirtió en la imagen de la semana por su aparición en 'Noticias Cuatro' desde Buenos Aires, donde tiene su base de operaciones como corresponsal en América Latina. El reportero no tuvo un buen directo, y la escena corrió como la pólvora por las redes sociales, donde se mofaban de su supuesto estado de embriaguez. Por ello, Sastre ha recibido muchas críticas y burlas, pero también apoyos, sobre todo de compañeros de profesión, como Miguel Ángel Oliver, Secretario de Estado de Comunicación, que destacó su «coraje sin límite». El motivo de esas palabras, que Ángel Sastre es un reportero que se ha jugado la vida durante muchos años en zonas de conflicto.

«Era una información totalmente exagerada y que ha sido copiada y pegada de unos medios a otros. Titulaban de una manera muy bestia, y eran piezas sin firmar. Me han hecho mierda. No sé si les ha merecido la pena por llevarse esos 'clicks'. Ya podrían hacerse virales otros trabajos que hago», comenta el propio corresponsal, quien reconoce que el directo, «uno de los cientos» que ha realizado, «salió mal», pero que no es motivo para «cebarse con la gente». Además, asegura que ya ha pedido disculpas por ello, y que «no va a volver a ocurrir, porque tampoco había pasado hasta ahora». «Ni siquiera sé qué me pasó. Estaba nervioso, llevábamos una paliza que te cagas y era un momento de tensión, pero ya había pasado por situaciones así. No creo que fuese por la medicación que tomo para tranquilizarme, porque nunca me ha dado ningún problema. Lo que tengo claro es que no estaba en estado de embriaguez como se ha publicado», explica.

«Es una pena que pongas mi nombre en Google y te salga esto, con todo lo que llevo detrás», dice el que fuera uno de los periodistas secuestrados por Al Qaeda durante 299 días en Siria (entre 2015 y 2016). Pese al gran número de críticas de «los 'trolls'», también ha recibido muchos mensajes positivos: «El apoyo de los compañeros es lo que me sostiene. No los he podido contar, pero han sido muchísimos. Solo me llegan las cosas buenas, y algunas cartas preciosas con las que me he emocionado. Los que escriben para cebarse no se molestan en 'arrobarme' en Twitter, y esos no entro a leerlos, sería flagelarme. Un mal día lo puede tener cualquiera, pero no es para hacer sangre de esa manera».

«Dolido y decepcionado», Sastre, que acumula un buen número de premios por su labor como reportero en lugares de conflicto, no para de trabajar pese a los «problemas para dormir» que le ha generado la polémica, y añade: «No estoy fuerte todavía desde lo que pasó en Siria para que ahora me pase esto. Otros dicen: 'pobrecito, no está bien'. Tengo mis secuelas, sí, pero a los dos meses ya estaba currando. Las pesadillas las tengo por la noche, pero por la mañana, me levanto, me pego una ducha, y me pongo a currar y a hacer los directos». Mañana, ese trabajo será cubrir el G-20, celebrado en el Centro Costa Salguero de la ciudad de Buenos Aires, muy próximo al estadio 'El Monumental', donde un extraño directo llegó a eclipsar su intachable trayectoria.

 

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