El rap como vía de escape

El rapero Arkano junto al resto de colaboradores del programa./RTVE
El rapero Arkano junto al resto de colaboradores del programa. / RTVE

Arkano presenta 'Proyecto Arkano', que llega esta noche a La 1 con una entrega sobre machismo y feminismo. «No estoy buscando que sean super raperos»

JULIÁN ALÍAMadrid

Seis jóvenes de 18 a 20 años intentarán canalizar sus emociones a través de la música. Lo harán a partir de hoy todos los lunes a las 23.50 horas en La 1. Como hilo conductor, el rapero Arkano (Alicante, 24 años), que repite en TVE después de presentar 'Ritmo Urbano', propone una salida a las inquietudes de Rakso, Laia, Bruno, Cristina, Judit y Óscar a través de la música y, en especial, del rap.

En 'Proyecto Arkano', el joven presentador, famoso por su participación en las batallas de gallos y que ostenta un récord Guinness tras improvisar durante más de un día (24 horas, 34 minutos y 27 segundos), sigue a lo largo de una semana las vidas cotidianas de sus protagonistas. Después, vuelven a quedar, y mediante un taller de rap, los chicos vuelcan sus inquietudes sobre el tema propuesto para cada programa, entre los que se encuentran el machismo y el feminismo, el culto a la imagen, el acoso escolar, la autoridad y los límites, las redes sociales, el sexo, las drogas o el futuro. Después, y bajo el asesoramiento de Aina Aguilar, educadora especializada en adolescentes, entran en escena los padres de los jóvenes para ver cómo son realmente sus hijos.

-¿Qué es 'Proyecto Arkano'?

-Es una oportunidad para que los chicos y chicas con los que estoy grabando reciban la herramienta que a mí me dieron para entender que tenía derecho a ser escuchado. Esta herramienta es el rap, que al final es una excusa más para sacar lo que uno lleva dentro y poder gritar al mundo lo que es, lo que piensa y lo que siente, ya no solo para estos chicos que me acompañan durante los programas, sino para todas las personas que lo vean y se puedan sentir identificadas. Y también para la generación anterior, para esos padres y madres, para comprender un poco este universo, porque luego está la parte en la que me siento con ellos y les pongo las imágenes de lo que piensan y sienten sus hijos, y lo abrimos a debate.

-¿Es una especie de refugio o de salida a los problemas?

-Eso es, como al fin y al cabo lo son todas las disciplinas artísticas. Yo no estoy buscando que sean super raperos, ni que sean los que mejor riman.

-¿Y cómo ha sido?

-Increíble. Lo que más me ha sorprendido es la soltura con la que se han desenvuelto los chicos y chicas. Quitando los primeros dos minutos, se han olvidado de que había cámaras y de que nos podía ver toda España. Han sido muy generosos, han dado todo de sí tanto al contar sus historias y en sacar cosas reales de dentro de sí mismos, como al lanzarse a rapear, que es algo que muchos de ellos no habían hecho en su vida. Ha sido muy bonito.

-¿Qué llevó a Arkano a entrar en el mundo del rap?

-Entré en el rap gracias a mi hermana, siete años mayor que yo. Cuando era pequeño, ella estaba dentro de la cultura hip hop, rapeaba y demás, y me lo enseñó. Yo aluciné, me encantó el género, y, un poco por imitar a mis ídolos, empecé a escribir mis canciones.

-¿Ídolos como quién?

-Gente como Nach, El Chojin, o Kase O.

-¿Y en las batallas de gallos?

-Empecé a escribir mis canciones, grabar mis cosillas, y de repente me crucé en internet con vídeos de la Red Bull Batallas de los Gallos, que es la competición más importante de 'freestyle' en habla hispana, y yo aluciné. Dije: '¿De verdad están improvisando todo al momento? ¿Eso se puede hacer? Qué brutalidad'. Entonces empecé a practicar con mis amigos, vi que se me daba más o menos bien, y me decidí a probar. Me fui apuntando a competiciones, y poquito a poco he estado diez años en eso.

-¿Qué balance hace de 'Ritmo Urbano'?

-Fue mi debut como presentador en televisión y el balance es muy positivo, sobre todo por el amor que se respiraba en los rodajes. Es un programa muy humilde en el que entre dos personas hacen todo: preparan guiones, graban, llaman a invitados, editan. Es un formato de presupuesto cero, y ver todo el amor y cómo se vuelcan solo por poder expandir la cultura hip hop me conmovió desde el principio. Han sido muchísimas horas, pasando frío, grabando una y otra vez, y currándonoslo, pero al final la causa era esa: que el hip hop tuviese su humilde espacio en la tele.