«Quiero saber quién es mi padre»

«Quiero saber quién es mi padre»

DKiss estrena esta noche 'En busca de mi pasado', un documental que acompaña a dos personas en la búsqueda de su verdadera familia

JULIÁN ALÍAMadrid

El 10% de la gente no es hija de sus padres biológicos. Es el caso de Lindsey y Francisco, dos norteamericanos que terminan descubriendo que han vivido en una mentira acerca de sus orígenes. Su historia y la de cómo emprenden una búsqueda para encontrar tanto a sus verdaderos progenitores como su identidad es el hilo argumental de 'En busca de mi pasado', que emite este martes DKiss a las 23:30 horas. El programa relata el proceso desde que ambos se enteran de que no son hijos de quienes creían, y muestra cómo van ensamblando las piezas del puzle. «Tenía derecho a saberlo» es una de las frases más repetidas por Lindsay, una mujer casada, con un hijo de dos años, y que está esperando otro. Fotógrafa profesional «especializada en bebés y familias en momentos felices», como ella misma se autodefine, siempre creyó que había sacado la vena artística de su padre, tal y como le decía su madre, la típica madre escocesa que siempre dice: «No llores, o te daré verdaderos motivos para llorar».

No fue hasta un año después del fallecimiento de su padre, por un cáncer de pulmón, cuando Lindsay, a los 27 años, se enteró de que su padre biológico era en realidad un donante de semen anónimo. «Me sentí traicionada. Mi padre y mi madre me lo habían ocultado demasiado tiempo», comenta, mientras dispone todos los medios posibles para encontrar su historial genético, algo realmente complicado, ya que su madre no guardó ningún registro del proceso. «Quiero saber quién es», le dice Lindsay a la cámara con la que se autograba para comentar los avances de su investigación. Desde que le diagnosticaron esclerosis múltiple, ya embarazada por segunda vez, le da un valor muy importante a la genética, algo que desconoce en su propio caso. Solo el 50% en realidad, como le recuerda su madre, quien no se arrepiente de no habérselo contado antes, pero sí de no haber guardado la documentación que habría facilitado encontrar al donante.

Es entonces cuando la protagonista de la primera historia se hace una prueba de ADN que revela que tiene rasgos británicos e irlandeses, obviamente de su madre, pero también judíos e italianos. A raíz del análisis, y con la ayuda de una investigadora privada, Lindsay consigue dar con su padre biológico, pero con un contratiempo: de momento él quiere mantener su anonimato.

El caso de Francisco

Por su parte, Francisco siempre supo que su hermana Fabiola era adoptada, pero aun así, él vivía situaciones incómodas en su propia casa. Muchas veces, cuando entraba en una habitación las conversaciones se acababan, por lo que sabía que había algún secreto. Fue su mujer Kellee quien, de rebote, se enteró al escapársele a uno de sus sobrinos.

«Crece dentro de ti la rabia por haber sido adoptado», explica Francisco, propenso a sufrir depresión, algo que se acrecentó desde que conoció la verdad. Por ello, decidió separarse de toda su familia. Es entonces cuando sufre un accidente de bicicleta casi mortal en 2015. Al vivir esa experiencia cercana a la muerte, cuando se decide a saber quién es en realidad. «Siento que tengo un agujero en el alma», dice antes de reencontrarse con su hermana Fabiola, que siempre lo había sabido, pero nunca se lo dijo.

Ella le revela que su padre, una vez enfermo y a punto de morir, pedía que se lo contasen, pero que era su madre quien no se lo permitía a ningún miembro de la familia.

Finalmente, también con la ayuda de una investigadora privada, Francisco descubre que su partida de bautismo está en una iglesia católica de Albuquerque, en Nuevo México, y no en Sacramento (California), dónde él siempre había pensado que había desarrollado toda su vida. «Te das cuenta de que eres alguien completamente diferente. Me siento como alguien a quien le han hecho un trasplante de cara», le confiesa a la cámara. Con el nombre de su madre en el certificado, Francisco descubre que su madre biológica ha fallecido, pero eso no le impide conocer a algunos familiares y poder encontrar la verdadera historia de sus orígenes.