FC Barcelona

La rúa de Iniesta en la que Piqué llevó la voz cantante

Andrés Iniesta, en el autobús de la celebración del Barça. /EFE
Andrés Iniesta, en el autobús de la celebración del Barça. / EFE

El capitán fue el gran protagonista durante las más de dos horas de recorrido para celebrar el doblete del Barça

JESÚS BALLESTEROS

La excusa era el doblete logrado, pero desde el principio la rúa del Barça por las calles de la ciudad condal se convirtió en un homenaje a Andrés Iniesta. Desde el detalle de la parte de atrás del autobús, donde podía leerse «Infinito Iniesta», hasta la decena de mimos y gestos de sus compañeros sobre el techo descapotable en el que cruzaron el centro de Barcelona.

Mientras que Gerard Piqué dirigía la fiesta, con advertencia incluida de la policía por arrojar zapatillas, Iniesta había decidido saborear y grabar en su retina cada uno de los detalles y de las imágenes que iba dejando el recorrido. Eso sí, con un curioso y divertido gorro con los colores del Barça.

Desde el World Trade Center, donde partió la rúa, hasta la Avenida de Sarriá, recibió cánticos y el cariño de las miles de personas congregadas por las calles barcelonesas. Alguna que otra broma también tuvo que sufrir, como el baño de cerveza que le arrojó Luis Suárez en mitad del trayecto. Pero donde más tiempo pasó fue en la parte de atrás, colocado entre las dos copas, mirando, sonriendo, sabiendo que se acaban los títulos y las celebraciones en el club donde ha pasado 22 años. Hasta ese curioso palco se fueron acercando todos y cada uno de sus compañeros para inmortalizar el momento.

Uno de los momentos más significativos fue cuando Messi y el de Fuentealbilla compartieron algunos minutos de intimidad para compartir sensaciones y señalar, quién sabe qué, desde su privilegiada atalaya.

Pero no todo fue melancolía para el capitán manchego, quien disfrutó con la música y el confeti que acompañó a la rúa en todo momento, las ocurrencias de Piqué o las batallas de cerveza que fueron constante donde todo el recorrido. Hasta tal punto que jugadores como Rakitic o Ter Stegen tuvieron que refugiarse en la parte de abajo del vehículo. La felicidad era visible en todos los miembros de la expedición, desde Ernesto Valverde, que acabó sin zapatillas, hasta los nuevos como Coutinho, Dembélé o Mina, que fueron parte importante en las bromas.

Durante algo más de dos horas, y con camisetas conmemorativas, el autobús del campeón de Liga y Copa compartió la felicidad de los títulos con los miles de aficionados que se dieron cita en la jornada festiva. La rúa, eso sí, no acabó en el Camp Nou como en otras ocasiones y no hubo mensajes ni palabras de los jugadores a sus aficionados. Todo indica que el último partido de Liga, ante la Real Sociedad, podría aprovecharse para que haya esa simbiosis entre equipo y público.

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