Copa del Rey

La noche que merecía Iniesta

La noche que merecía Iniesta

El capitán del Barça marcó un golazo en su última final y se retiró ovacionado por ambas aficiones y emocionado

JESÚS BALLESTEROSMadrid

No pudo tener mejor despedida. El Barça homenajeó de la mejor forma posible a Andrés Iniesta en la que ha sido su última final como azulgrana. Levantó su sexta Copa del Rey, con gol incluido, y el título número 31 desde que llegara al primer equipo hace 16 años. Aquel niño manchego que dejó todo atrás a sus 12 años se retiró emocionado con el 5-0 en el marcador y el reconocimiento de todo el estadio. Sobran las palabras.

Partidazo y gran victoria sobre el Sevilla en un duelo perfecto y en el que el manchego fue titular, capitán y uno de los más destacados sobre el verde. Marcó un golazo, el cuarto del Barça, el primero que hace en una final, tras asociarse con Messi y dejando sentado a Soria, portero sevillista. Antes, ya había estrellado un balón al larguero un Iniesta muy activo y con enormes ganas de decir adiós por la puerta grande. Y a fe que lo hizo. Enormes fueron las muestras de cariño en la celebración de gol, el más jaleado por todo el barcelonismo. Se les marcha un referente.

Casualidad o no, con el enorme partido del manchego llegó la mejor versión azulgrana, que no dejó escapar la final y se asegura así el doblete esta temporada. Un buen colofón (dejando a un lado el chasco de Champions) a su punto y final en Can Barça.

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Ya se le echa de menos y aún no se ha ido. Al mundo del fútbol le quedará verlo en las últimas jornadas de Liga, en la cita mundialista y en los miles de resúmenes que llegarán de su experiencia en China. Pero Iniesta se va, dice adiós con un soberbio partido en el que se convertía en el segundo jugador del Barça con más encuentros en la Copa (73, sólo por detrás de los 75 de Samitier), en la que era su séptima final y en la que ha logrado su sexto título.

Su trascendencia va más allá del propio terreno de juego, y es por ello que nada extrañó que el Wanda Metropolitano le despidiera con enorme ovación cuando fue sustituido por Ernesto Valverde en el minuto 87 de partido. Jugó casi todo el choque el canterano, sabedor Valverde de que estaba disfrutando enormemente en la final copera y que son contados los minutos que le restan defendiendo la elástica azulgrana. Emocionado, enormemente emocionado, dejó su sitio a Denis Suárez, mientras la grada, la culé y la sevillista, coreaba su nombre y le aplaudía incluso con el futbolista ya sentado en el banquillo.

Sin duda, cuando eche la vista atrás, aquel niño de 12 años que dejó su Fuentealbilla natal para hacerse grande en La Masía, podrá reconocer orgulloso el legado que ha dejado no sólo en el Barcelona sino en el fútbol internacional.

Consciente de todo lo que significaba el pitado final del colegiado, Iniesta, con los ojos llorosos saboreó cada instante, saludando uno a uno a propios y extraños y grabando en su retina cada gesto, cada segundo de la final.

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