Semifinales I Vuelta

El Valencia se regala una final de Copa en su centenario

Rodrigo Moreno celebra junto a sus compañeros el único gol del partido. / EFE

El equipo che fue paciente ante la mayor posesión de su rival y Rodrigo premió con gol su mayor contundencia

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

El centenario del Valencia, una efeméride que el conjunto che celebra este año, ya tiene su guinda en forma de final de la Copa del Rey. Los valencianistas pugnarán ante el Barça el próximo 25 de mayo por su octavo título en el torneo del KO después de despertar al Betis del sueño de disputar la final en su casa del Benito Villamarín.

En el conjunto local, Marcelino apostó por la contundencia y sacrificó la presencia de Carlos Soler en su medular a cambio de la solvencia de Daniel Wass. Asimismo, Guedes le ganó la partida por la titularidad a Cheryshev, héroe en la ida. Por parte bética, Setién, fiel a su esquema habitual, optó por una defensa de tres centrales con dos carrileros profundos en las figuras de Joaquín y Francis.

Ya en los primeros minutos quedó claro cuál era el estilo de cada uno, con el Betis controlando el balón y el Valencia aprovechando cualquier error para volar al contraataque. Así llegó el primer aviso che en las proximidades del arco bético, con un pase de Rodrigo desde el costado izquierdo que Sidnei cortó providencial cuando Gameiro se disponía a rematar.

1 Valencia

Jaume Doménech, Piccini, Roncaglia, Paulista, Gayà, Wass (Carlos Soler, min. 75), Coquelin, Parejo, Guedes, Rodrigo (Cheryshev, min. 68) y Gameiro (Diakhaby, min. 85).

0 Betis

Joel Robles, Joaquín, Mandi, Bartra, Sidnei, Francis (Loren, min. 65), William Carvalho, Lo Celso, Guardado (Tello, min. 79), Canales y Jesé.

gol
1-0: min. 56, Rodrigo.
árbitro
González González (Comité castellano y leonés). Amonestó a Paulista, Jaume y Joaquín.
incidencias
Partido de vuelta de las semifinales de Copa disputado en Mestalla ante 45.222 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria del exjugador valencianista Waldo.

El Betis sobaba y sobaba el balón, pero lo hacía con excesiva lentitud ante el poblado centro del campo del Valencia, que volcaba todo su peligro por su banda izquierda, con Gayà y Guedes como estiletes. En esas llegó la primera gran ocasión del partido en un remate de cabeza de Gabriel Paulista tras saque de esquina que se fue por encima de la portería defendida por Joel Robles.

La intensidad aumentaba por minutos ante lo mucho en juego y aparecían las primeras tarascadas. El Betis doblaba a su rival en pases pero apenas alteraba la calma de Jaume Doménech, sin trabajo en los primeros minutos 20 minutos, hasta que Canales lo probó con su zurda en una falta lejana que el portero che tuvo que desviar providencial.

El equipo andaluz, al que el empate sin goles apeaba de la Copa, comenzaba a desperezarse a lomos de Canales y Lo Celso frente a un Valencia que parecía jugar en exceso con el resultado de la ida en mente, pertrechado en su campo ante las eternas sucesiones de pases verdiblancas. Tal dominio de la posesión tuvo reflejo en ocasiones de gol mediante un disparo de Jesé que Jaume envió a saque de esquina y en un cabezazo de Mandi desviado, pero no halló mayor recompensa antes de un descanso al que se llegó con más sensación de peligro del Valencia a pesar del 67% de posesión bética.

El regreso de vestuarios no cambió el paisaje sobre el verde de Mestalla, pero el reloj jugaba en contra del Betis, obligado a meter una marcha más en pos del gol que necesitaba para decantar hacia su lado la eliminatoria a pesar de la obsesión de Setién por las cuestiones del estilo. Sin embargo, fue el Valencia el que encontró el gol en una jugada en la que Piccini dio con el pase perfecto para un Gameiro habilitado por la posición más retrasada del bético Mandi. El delantero francés la picó ante la salida de Jaume para que Rodrigo rematase a la red.

La doble ventaja enloqueció al público che, le dio al equipo de Marcelino la confianza para asumir un mayor control de la pelota y obligó al Betis a renunciar a la pausa en el toque. Setién dio entrada a un punta como Loren y retiró a Francis, retrasando a Guardado y dándole al mexicano todo el carril izquierdo. Mandi a punto estuvo de lograr el empate pero su remate de cabeza tras centro de Joaquín se marchó desviado antes de que Marcelino oxigenase a su equipo con la entrada de Cheryshev por el goleador Rodrigo, al que una amonestación hubiera privado de disputar la final. Los minutos eran segundos para el Betis y el ordenado Valencia se erigía en una roca ante las tímidas acometidas béticas. De hecho, el técnico asturiano hasta se permitió el lujo de retirar a Wass, el otro futbolista de su plantilla apercibido de sanción.

El equipo local se convirtió en un frontón ante las constantes intentonas de su rival, que rozó el empate en un remate de cabeza de Loren y en un potente disparo de Canales para susto de la afición de Mestalla. Marcelino tomó nota y ordenó el ingreso en el partido de Diakhaby para reforzar una defensa que aguantó hasta el final para meter al Valencia en la final de Copa justo un siglo después de la fundación del club.