Final de la Copa de Francia

Les Herbiers-PSG, David contra Goliat al cuadrado en la final de la Copa francesa

Los futbolistas del modesto Les Herbiers entrenan en el Estadio de Francia./Franck Fife (Afp)
Los futbolistas del modesto Les Herbiers entrenan en el Estadio de Francia. / Franck Fife (Afp)

El modesto club de la tercera categoría gala desafía al triple defensor del título y todopoderoso dominador del fútbol francés, que cuenta con un presupuesto 270 veces superior

COLPISA / AFPParís

Es sin duda la final más desequilibrada de la historia de la Copa de Francia: el modesto Les Herbiers, de la tercera categoría gala, desafía este martes (21:05) en el Estadio de Francia al triple defensor del título y todopoderoso París Saint-Germain, que tiene un presupuesto 270 veces superior.

En la tribuna se espera la presencia de Neymar, que se recupera de su operación en el tobillo derecho, para apoyar a sus compañeros. El jugador más caro de la historia del fútbol -222 millones de euros- seguirá desde la grada la epopeya de un grupo de jugadores de la categoría de bronce ante la larga lista de estrellas del PSG.

Algunas cifras explican la gran diferencia. El presupuesto de Les Herbiers es de dos millones de euros, mientras que el del PSG asciende a 540 millones, una suma 270 veces más elevada.

Incluso para la National 1 (tercera división) el presupuesto de Les Herbiers es modesto, inferior a la media (2,7 millones) y lejos de los 8 millones que tiene el Laval, descendido de la Ligue 2.

Si se habla de salarios, Les Herbiers no ofrece más de 3.000 euros por mes a cada uno de sus jugadores, mientras que el PSG 'versión catarí' destroza cualquier comparación en Francia con un sueldo medio de 750.000 euros brutos para los jugadores, según 'L'Equipe'.

En el Parque de los Príncipes la asistencia media al estadio es superior a los 46.000 espectadores, mientras que al Estadio Massabielles des Herbiers acuden habitualmente 1.300 aficionados.

La increíble aventura en la Copa de Francia de Les Herbiers le ha dado al club muchos nuevos simpatizantes. En cuartos de final ante el Lens (0-0, 4-2 en penaltis), Les Herbiers, una ciudad de 16.000 habitantes, llevó al estadio del Nantes a 25.000 personas.

Incluso más fuerte, en semifinales ante el Chambly (3-1), otro equipo de National 1, se vendieron todas las entradas del recinto del Nantes, con 34.653 personas asistiendo a un duelo entre equipos de tercera categoría, un récord.

La final del martes, el primer duelo contra un club de Ligue 1 para los jugadores dirigidos por Stéphane Masala, será el cierre de este recorrido para un equipo que ni siquiera ha asegurado su permanencia en la tercera división la próxima temporada.

Importante inyección económica y reencuentro

«La Copa de Francia es un bonus para el club, tanto financieramente como deportivamente, estemos en National o en National 2, siempre quedará ahí. Celebraremos como se debe este gran recorrido al final de la temporada, no importa cómo acabe», señaló el presidente de la entidad Michel Landreau, que obtendrá una importante inyección económica -1,5 millones de euros en caso de derrota, 2,4 millones en caso de victoria-.

Enfrente estará el PSG y su máquina de ganar títulos en Francia. A la Copa de la Liga y al título de la Ligue 1 debería unirse, si la lógica se respeta, una Copa que serviría para alcanzar el triplete, 'premio menor' para un club que aspiraba a dar el gran golpe en Europa, antes de caer en octavos de Champions frente al Real Madrid.

«Si ellos han llegado a la final, es porque lo merecen. Hay muchos equipos que se quedan por el camino que no juegan esta final porque no han hecho las cosas bien. Por lo que hay que felicitarlos ya que van a vivir un momento histórico, también para nosotros, jugar por el título, en el Estadio de Francia lleno, es un momento único en la vida», dijo el técnico del PSG Unai Emery, que dejará el club al final de temporada.

Como anécdota quedará el reencuentro de dos futbolistas 15 años después: Rodrigue Bongongui, atacante de Les Herbiers, y Kylian Mbappé, la perla del PSG, jugaron juntos cuando eran niños en el AS Bondy, en la región parisina, antes de conocer trayectorias muy diferentes.

«Veremos si él se acuerda de mí, porque era pequeño, pero seguro que me gustaría hablar un poco con él y por qué no, cambiar las camisetas», señala Bongongui.

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