Jornada 1

Un año después, Dembélé

Dembélé, tras anotar el 2-0./REUTERS
Dembélé, tras anotar el 2-0. / REUTERS

Tras una primera temporada muy complicada en el Barcelona, el extremo francés está demostrando en esta nueva temporada su nivel, con cinco goles en seis partidos

JACOBO CASTROMadrid

Hace un año, Ousmane Dembélé debutó como titular con el Barcelona en un partido de Champions ante la Juventus. La afición del Camp Nou esperaba mucho de aquel espigado extremo que estaba destinado a suceder a Neymar y que había costado más de 100 millones de euros. Su actuación no fue memorable, pero sí dejó satisfechos a los hinchas culés. Sin embargo, fue de lo poco reseñable que hizo el francés en su primera temporada como azulgrana. Un gol en Champions contra el Chelsea y un doblete ante el Villarreal en Liga completaron su hoja de servicios en la 17/18. Una temporada después, la situación de «El Mosquito» ha cambiado por completo.

El primer partido en Champions de la 18/19 en el Camp Nou sirvió para confirmar que Dembélé ha llegado, por fin, al F.C Barcelona. El extremo hizo el 2-0 con un gran disparo desde fuera del área en la victoria de su equipo ante el PSV. Un gol de bella factura con un significado especial: el francés superó su número de goles de toda la temporada pasada (cinco este curso por cuatro del anterior). Y es que «El Mosquito» es, en este momento, la principal alternativa goleadora a Leo Messi en el F.C Barcelona. De los seis partidos oficiales que ha jugado el conjunto culé en la 18/19, en cinco de ellos Dembélé ha visto puerta.

Es obvio que la situación del extremo francés ha cambiado tras un año complicado, con varias lesiones, un Mundial en el que empezó de titular y acabó no teniendo minutos en la fase decisiva, y un verano en el que se especuló con una posible marcha. Sin embargo tanto el jugador como el club decidieron darse un año más. A esta confianza se sumó la de Valverde, que desde el principio de la temporada le ha dado la vitola de titular, saliendo en el once inicial los seis encuentros de este curso. Y el jugador no ha fallado a su técnico.

Su juego ha cambiado. Como si se hubiese liberado de la mochila de presión que cargaba el pasado curso por su elevado precio. Ya no es aquel chico torpe que se tropezaba con el balón. Ahora, como en el gol al PSV, arranca, regatea, y hasta chuta con violencia a la portería. Su aparición ha dado razón a los que le esperaban y esperanzas a los que ya no confiaban en él. A sus 21 años, Dembélé se pone la mano en la frente, como hace en sus celebraciones, pensando en el futuro que le espera en el Barcelona. Messi no será eterno. Cuando llegue el momento, Ousmane quiere estar para ocupar el trono culé.

 

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