Jornada 35

El Valladolid y Oblak regalan el triunfo al Atlético

Un gol de Joaquín en propia puerta permite a los rojiblancos acercarse al subcampeonato y mantiene en la lucha por el descenso a su equipo

Javier Varela
JAVIER VARELAMadrid

En el césped del Wanda Metropolitano se plantaron el equipo menos goleado de la Liga y el menos goleador. Unos números que no presagiaban un partido con muchos goles. Si encima el menos goleador se mete un gol en propia portería, las opciones de llevarse algo del estadio del Atlético se antojan imposibles. Y si además el menos goleado tiene a Oblak, todavía más imposible. Los rojiblancos sumaron una nueva victoria que les acerca al subcampeonato liguero y que les mantiene como mejor equipo local de la Liga.

El choque comenzó con impresiones negativas por parte de los dos equipos, sobre todo del rojiblanco, que no terminaba de conectar en la zona donde se hace daño al rival. Unas veces un mal control, otras un pase mal dirigido, hacían que no pudiera terminar con claridad una jugada en la portería de Masip. El que sí la terminó y permitió la primera parada de Jan Oblak fue Sergi Guardiola, que con un disparo desde fuera del área puso a prueba al portero esloveno.

1 Atlético

Oblak, Arias, Savic, Godín, Filipe Luis (Correa, min. 56), Thomas (Rodrigo, min. 46), Saúl, Koke, Lemar, Griezmann y Morata (Vitolo, min. 69).

0 Valladolid

Real Valladolid: Masip, Moyano (Antoñito, min. 69), Joaquín, Calero, Nacho, Míchel, Alcaraz, Óscar Plano (Miguel, min. 79), Waldo (Toni, min. 63), Enes Ünal y Guardiola.

gol
1-0. min. 66, Joaquín en propia puerta.
árbitro
Melero López (Colegio andaluz). Amonestó a Moyano, Godín, Alcaraz, Thomas, Correa y Koke.
incidencias
Partido correspondiente a la 35ª jornada de Liga disputado en el Wanda Metropolitano. 53.123 espectadores.

El Atlético pareció serenarse y ganar precisión en el pase, fluidez en el juego y velocidad. Sobre todo con combinaciones entre Lemar, que abandonaba la banda para buscar la media punta, Griezmann y Morata. Así llegó la primera ocasión del Atlético, que no supo rematar entre los tres palos 'El Principito' rojiblanco. Una falta lejana que se envenenó en el golpeo de Griezmann obligó a lucirse a Masip en los mejores minutos de los pupilos de Simeone. El paso de los minutos le vino mejor al Atlético, que se hizo dueño de la posesión, pero sin poner en demasiados apuros a la defensa pucelana. De nuevo Guardiola probó a Oblak, demostrando que su intención era terminar todas las jugadas.

Simeone movió el equipo y el sacrificado fue Thomas, que además de tener amarilla, había protagonizado un par de pérdidas de balón que desesperaron en la banda a su entrenador. Los que conocen al técnico rojiblanco sabían que esos gestos significaban cambio en el descanso. Y bingo. El equipo mejoró en la circulación de balón, robó más arriba, se mostró más equilibrado y con largas posesiones se plantó en la portería de Masip, pero sin disparar entre los tres palos. Saúl probó suerte desde fuera del área, pero sin peligro. Y eso desesperaba a Simeone, que volvió a mover el banquillo buscando la victoria. Filipe, con cara de pocos amigos, abandonó el campo por Correa. Saúl se ponía de lateral y el argentino de extremo. Y en la primera que tocó desbordó por la banda a su par para poner un pase de la muerte que despejó la zaga blanquivioleta. A los rojiblancos les faltaba terminar las jugadas y generar más 'uys' en la grada.

Saúl se metió por su lateral hasta la línea de fondo y puso un centro al área que Joaquín metió en su propia portería. El Atlético se ponía por delante sin necesidad de haber rematado entre los tres palos. Cosas del fútbol. Había sido mejor, había generado más ocasiones, pero no había sido capaz de probar a Masip. Con el marcador a favor, los de Simeone dieron un pasito atrás y el Valladolid uno hacia delante. Oscar Plano hizo lucirse a Oblak con un disparo desde fuera del área y el 'run run' se instaló en el Metropolitano. Las imprecisiones regresaron a los jugadores del Atlético, mientras el Valladolid intentaba llegar a la portería contraria buscando un punto que le diera media vida en la lucha por evitar el descenso.

Y a punto estuvo porque el árbitro revisó una posible mano de Arias en el área que finalmente no decretó como pena máxima a pesar de ir a comprobar la jugada al monitor. En directo no lo pareció y en la revisión del VAR tampoco porque aunque le tocó al colombiano en el brazo, no fue de forma deliberada. El banquillo del Valladolid no daba crédito a la decisión de Melero López y en la grada se respiraba. Todavía quedaba un susto, pero Oblak, de nuevo Oblak -como tantos partidos- sacó una mano milagrosa al remate de Miguel en el tiempo añadido para amarrar la victoria local.