Análisis

El Barça no cura su herida europea, pero aprende a vivir con ella

Los jugadores del barça celebran el gol de Umtiti/ AFP
Los jugadores del barça celebran el gol de Umtiti / AFP

Crece la desconfianza entre los jugadores, poco agresivos en Roma, y Valverde, bloqueado en el KO, pero de momento la victoria ante el Valencia esquiva la depresión y todos juntos se conjuran para el doblete

P. RÍOS BARCELONA

El Barça superó el gran examen de la temporada, mayor incluso del que aprobó en agosto tras la fuga de Neymar y la doble y clara derrota ante el Real Madrid en la Supercopa de España. Entonces había tiempo para reaccionar y el equipo fue mejorando su ánimo a base de mejores resultados que juego hasta que las dos cosas coincidieron ya con velocidad de crucero. Ahora, después de la debacle europea en Roma, no había permiso para lágrimas, lamentaciones ni mucho menos para crisis. Perder ante el Valencia en Liga hubiese sido alarmante, quizás el anticipo de una caída libre en las últimas jornadas de una Liga que se daba por ganada. Finalmente, el equipo de Ernesto Valverde mostró fortaleza mental y capacidad de sufrimiento para ganar 2-1 a un conjunto de Marcelino que llegaba lanzado, con 25 puntos ganados de los últimos 27. La herida de la Liga de Campeones no está curada, pero el Barça ya ha entendido que cicatrizará tarde o temprano. Ahora ha sabido centrarse en la Liga y en la Copa, cuya final disputará el próximo sábado ante el Sevilla en el Wanda Metropolitano.

A la reacción ayudó la afición que acudió al Camp Nou, casi 70.000 espectadores que, tras un recibimiento frío a los jugadores, animaron y valoraron la posibilidad de cerrar la temporada con un doblete. Puede que sea resignación ante la evidencia de que ahora mismo, pese a los fichajes millonarios, no hay nivel para conquistar la Liga de Campeones. También hubo premio para una escuadra que encadenó 39 jornadas seguidas invicto, las siete últimas de la pasada temporada con Luis Enrique y las 32 de esta Liga con Valverde, récord ya en solitario de la historia de la Liga. Hubiese sido injusto que el estropicio de Roma tapara el mérito de un registro enorme.

«Había que pasar el luto de estos días y volver a mirar hacia adelante», apuntó Iniesta, que comienza a despedirse del Barça en cada partido. Brilló ante el Valencia y el Camp Nou coreó que se quede, pero China le espera. «Tengo una decisión tomada que ya comunicaré a final de mes, pero el cariño de la afición sé que lo tengo y no hará que cambie de opinión», señaló.

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Valverde, aliviado, admitió que este partido ante el Valencia lo tenía marcado en rojo por la inquietud que le creaba. «Este es un club depresivo en el que todo se desmorona cuando pasa algo como lo de Roma, felicito a los jugadores porque han dado la cara», explicó.

Pese a todo, ni el más positivo puede negar que Roma será un punto de inflexión en las relaciones entre los jugadores y Valverde, bloqueado y sin respuesta táctica, para ellos, sin agresividad y pasivos, para él. Todos los actores han cambiado su forma de pensar tras el KO europeo, también Josep Maria Bartomeu y sus directivos.

De momento toca otra semana de emociones fuertes con la visita a Vigo, donde el Celta se lo suele hacer pasar muy mal al Barça, y la mencionada final de Copa. «Un doblete es muy difícil de conseguir, hay muy pocos en la historia», proclamó Alba.

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