Keylor Navas valida la apuesta de Zidane | BURGOSconecta
Análisis

Keylor Navas valida la apuesta de Zidane

Keylor Navas, durante el derbi. /Gabriel Bouys (Afp)
Keylor Navas, durante el derbi. / Gabriel Bouys (Afp)

El costarricense volvió a ser decisivo con sus intervenciones ante el Atlético, demostrando que el técnico tenía razón al blindarle

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

«¿Que si me voy a marchar? Sí, me marcho pero para mi casa, con mi familia y a disfrutar. Estoy tranquilo, y tengo dos años de contrato que quiero cumplir». Las palabras de Keylor Navas nada más concluir el derbi del domingo atestiguaban la paradoja permanente en que vive sumido desde que arribó al Real Madrid tras el Mundial de Brasil. A cada actuación sobresaliente del guardameta acompaña inevitablemente la pregunta sobre su futuro, siempre en tela de juicio, más por el bajo perfil mediático del arquero que por otra cosa. No, indudablemente, por sus méritos dentro del terreno de juego, puestos de manifiesto cada vez que, tras la preceptiva encomienda a Dios, se enfrenta con los delanteros rivales.

Venía el tico de salvar otra vez a su equipo con un par de intervenciones capitales para que el Real Madrid sacase al menos un punto en su duelo contra el cuadro rojiblanco en uno de los derbis más descafeinados que se recuerdan puesto que en liza apenas estaba el subcampeonato liguero. Dos paradas soberbias que, pese a quedar un tanto opacadas por la exhibición que realizó en la otra portería Jan Oblak, lucieron las virtudes del cancerbero y vinieron a ratificar lo acertado de la defensa a capa y espada del custodio del arco merengue que siempre ha realizado Zinedine Zidane, especialmente en el pasado mercado invernal, cuando el galo llegó incluso a desafiar a la directiva al contravenir el deseo imperante en la planta noble del Santiago Bernabéu de hacerse con los servicios de Kepa Arrizabalaga.

Tras un primer tramo casi plácido mientras el Real Madrid manejaba la batuta, el costarricense se vio obligado a abandonar su condición de espectador para sacar la manopla izquierda para desviar un remate de Diego Costa, al que un pase de Koke había dejado mano a mano con el portero local. Aguantó imperturbable Keylor Navas el envite del ariete hispano-brasileño, que prefirió el palo corto en lugar de buscar un tiro cruzado. Pero sería en la segunda parte, ya con 1-1 en el marcador, cuando el tico se vistió el traje de héroe al atajar un derechazo a bote pronto de Koke. Acababa de empatar el Atlético por mediación de Griezmann, en una acción en la que el francés aprovechó que Keylor estaba levantándose aún tras ganarle la partida a Vitolo para marcar a placer. Evitó el meta el segundo del conjunto visitante, rubricando otro gran encuentro cinco días después de provocar el desconsuelo de Gonzalo Higuaín al detener un golpeo a bocajarro del argentino en el Juventus Stadium.

Pulso firme

Dos duelos que han servido para confirmar que la portería del Real Madrid está en buenas manos y que seguramente sirvan para apaciguar, mas no acallar, el debate sobre la demarcación, recurrente desde que el ya famoso fiasco del fax frustró en el verano de 2015 el anhelo de Florentino Pérez de reclutar a David de Gea cuando el tico tenía ya listas las maletas para recalar en Old Trafford. Desde entonces, Keylor Navas se ha acostumbrado a convivir con la sombra del internacional español, como con las del belga Thibaut Courtois, el esloveno Oblak o el brasileño Alisson Becker, el último en sumarse a la terna de pretendidos objetos de deseo para la portería blanca.

Rumores que no han alterado el pulso del guardameta, baluarte no siempre justamente calibrado de la conquista de la 'undécima' y la 'duodécima' pero al que nunca le ha faltado el apoyo de sus compañeros ni de Zidane. «Oblak ha hecho un buen partido, pero Keylor Navas también ha tenido un par de apariciones muy buenas. Hoy había dos porterazos sobre el campo», remarcó tras el derbi Sergio Ramos. Mientras, el técnico eludía detenerse en valorar el formidable encuentro del meta del Atlético, que sirvió para negarle la victoria a su equipo. «Es muy bueno pero no es mi jugador», dijo el francés. El suyo, lo ha repetido por activa y por pasiva es Keylor, que se ha encargado de devolverle a base de paradas la ilimitada confianza de que siempre le ha hecho objeto el preparador.

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