Fútbol

Roma estropeó el gran 2018 del Barça

Messi, cabeizbajo tras la derrota en Roma. /Afp
Messi, cabeizbajo tras la derrota en Roma. / Afp

El discurso de Messi, mostrando su obsesión por la Liga de Campeones, evidencia que aquel 3-0 dejó heridas en un equipo que batió un récord de imbatibilidad y que en España lo ganó todo.

P. RÍOSBarcelona

El Barça acaba 2018 como lo comenzó: líder en la Liga, clasificado para los octavos de final de la Liga de Campeones como primero de grupo y para los octavos de final de la Copa, pero viendo las imágenes del Real Madrid celebrando su tercera 'orejona' consecutiva en los resúmenes del año. Nadie puede reprochar casi nada al club azulgrana, campeón de los tres títulos jugados en suelo español (Liga, Copa y Supercopa de España), pero sigue pagando todavía las consecuencias nefastas de una única mala noche en Roma, donde el equipo italiano le remontó un 4-1 para dejarle fuera de las semifinales europeas con un doloroso 3-0.

Hizo tanto daño aquel resultado, acompañado de una pobre imagen, que Leo Messi, nuevo capitán tras la marcha a Japón de Andrés Iniesta, se estrenó en el cargo lanzando un mensaje inequívoco a todos los barcelonistas. El '10' prometió en el discurso previo a la disputa del Trofeo Joan Gamper, en la presentación de la plantilla en agosto, que «vamos a hacer todo lo posible para traer otra vez a casa esa copa tan linda». El argentino compraba así el discurso del eterno rival: vale más un torneo corto de eliminatorias en el que interviene de forma decisiva la fortuna, por ejemplo, con errores incomprensibles de dos porteros rivales que ya han desaparecido del mapa futbolístico, que un título de Liga basado en la regularidad. No sólo fue Messi, él simplemente dio voz al pensamiento de la mayoría de culés.

El foco en la Champions

En las semanas siguientes, jugadores como Piqué, por fin entre los cuatro capitanes, o Busquets, segunda autoridad en el vestuario, se atrevieron a matizar las palabras de Messi recordando que el Barça nunca ha sido un club que sepa centrarse en una única competición. O va bien en todas o no funciona en ninguna. Pero sí se ha advertido una voluntad global de reservar fuerzas para llegar en mejores condiciones a los meses decisivos del curso. Hasta Messi acepta las rotaciones, consciente de que en Roma apenas se movió. Ahora espera el Lyon en octavos de final y el Levante en octavos de la Copa, el torneo al que muchos culpan del clásico bajón físico de marzo porque las tres eliminatorias de enero a doble partido suelen ser muy exigentes. Habrá que ver si en esta ocasión la disputan más suplentes que en las anteriores.

El Barça superó el récord histórico de imbatibilidad liguera de la Real Sociedad y lo estableció en 43, sumando las siete últimas de Luis Enrique en la temporada 2016-17.

Hasta Ernesto Valverde quedó marcado por aquellos 90 minutos de Roma. Casi completa una Liga inmaculada, con 36 jornadas sin perder hasta llegar al estadio del Levante en la 37ª (5-4), sobreponiéndose a la fuga de Neymar que dejó muy tocado al vestuario. Su Barça superó el récord histórico de imbatibilidad liguera de la Real Sociedad y lo estableció en 43, sumando las siete últimas de Luis Enrique en la temporada 2016-17. El equipo fue campeón con mucha antelación. La exhibición en la final de Copa ante el Sevilla (5-0) fue admirable. Pero el 3-0 de Roma provocó que el presidente, Josep Maria Bartomeu, pusiera una cruz al técnico en caliente y en privado. Luego se la quitó en público, pero alguien no fue discreto y Valverde se enteró. Puede que en ese momento decidiera que con dos años en el cargo es suficiente, aunque tiene una temporada opcional. En breve debería haber noticias sobre su futuro.

La mano de Valverde con Dembélé

Valverde ha demostrado que sabe llevar un vestuario complicado, con el despistado Dembélé poniéndole palos en las ruedas con su actos infantiles de indisciplina. Tras un castigo de un partido en la grada, el francés está mostrando su talento. El fútbol azulgrana, eso sí, no acaba de seducir a los puristas culés. El 'Txingurri' es más práctico que brillante y siempre quedará la duda de lo que sería el Barça sin Messi, quien acaba el año liderando el Pichichi con 14 goles en 16 jornadas tras conquistar la última Bota de Oro con 34. A Leo, además del Mundial, también le pasó factura Roma en un Balón de Oro que le castigó con la quinta plaza.

Valverde y Dembélé, en un entrenamiento.
Valverde y Dembélé, en un entrenamiento. / Efe

Aunque Aleñá se ha ganado un hueco en la primera plantilla y Miranda debutó en Liga de Campeones ante el Tottenham, las pocas oportunidades que Valverde da a los canteranos es otro de los caballos de batalla con los que tiene que lidiar el técnico. No le ayuda haberse hecho con la cesión del central colombiano Murillo (Valencia) para tener recambios debidos a las lesiones de Umtiti y Vermaelen. En verano llegaron Arthur, Lenglet, Arturo Vidal y Malcom, con protagonismo notable de los tres primeros, pero el entorno pide al central Chumi y al interior Riqui Puig, del filial, ávido todos de ilusionarse con un nuevo Iniesta o Xavi.

 

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