Odriozola: «No quiero que nada me despierte de este sueño»

Álvaro Odriozola posa en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. / Foto: A. Ferreras | Vídeo: A. Ferreras / V. Carrasco

El defensa de la Real, con abuelos que le contagiaron su pasión por el fútbol, bromea con su ausencia en algunas bodas: «No hay mejor plan en junio que un Mundial»

RODRIGO ERRASTI MENDIGUREN y ENRIQUE YUNTALas Rozas (Madrid)

Álvaro Odriozola camina estos días con aire risueño. Nada le quita la sonrisa. Ni las tormentas que han acompañado en Las Rozas a la selección. Aún sigue emocionado. Dice no tener vértigo y no oculta que vive deprisa: «Me encanta la velocidad, los velocistas. Siempre me he fijado mucho en ellos». No es su admirado Usain Bolt, pero en el césped pocos hay más rápidos que él. No sólo en el campo, donde ha llegado a alcanzar los 35 kilómetros por hora. Habla y piensa deprisa. Y su carrera deportiva le sigue el ritmo. En apenas 18 meses ha pasado de Segunda División B a ser el posible lateral titular en el estreno mundialista de España en Rusia con sólo dos internacionalidades, ante la posibilidad de que Carvajal no llegue a tiempo ante Portugal el 15 de junio en Sochi. Ahora es defensa, por decisión de Iñaki Satrústegui, pero le queda algo de su época de extremo: el regate. Ante los medios esquiva cualquier pregunta sobre su futuro. Sólo piensa en el Mundial. Y en la Real. Y no quiere saber nada más pese a que estos días se le vincula al Real Madrid.

- Desde 2002 no había un jugador de la Real Sociedad en un Mundial. Y usted lo ha logrado más rápido imposible: hace 18 meses estaba en Segunda B.

(Sonríe). Pues sí, la verdad es que para mí es un sueño poder estar aquí. Si me lo hubiesen dicho hace año y medio no me lo hubiese creído. Estoy muy feliz, es el premio al trabajo de toda una temporada. Desde luego, sin mis compañeros de la Real Sociedad esto no hubiese sido posible. Por eso quiero agradecerles a ellos por la parte que les toca. Y ahora quiero disfrutar de una experiencia única que me llega con 22 años. La verdad, no quiero que nadie me despierte de este sueño.

- ¿Se acuerda usted de aquel Mundial hace 16 años? Con Javi de Pedro jugando contra Corea, el arbitraje polémico de Gamar Ghandour con el gol anulado que no salió por la línea de fondo...

(Rememora). Era muy joven, pero sí que tengo algún recuerdo que otro. Si no recuerdo mal los partidos eran en horarios raros, de madrugada, y otros muy pronto. Solía ir con mi padre y con mi hermano a un bar debajo de mi casa, el Sports Café, y nos juntábamos todos para ver los partidos. Tengo buenos recuerdos de aquel Mundial, sí. Menos por aquello, claro.

- En su casa el tema de los Mundiales de fútbol es como una religión.

Sí, me abuelo iba a todos los Mundiales y en nuestra casa hay una foto de mi difunto abuelo con Pelé.

- ¡Menuda joya!

Sí, la verdad que es una pena que no pueda estar aquí, porque desde luego habría montado un avión para toda la familia para ir a vernos allí a Rusia.

- Tiene que ser impactante para alguien tan joven como usted verse en un Mundial. ¿Cuando era niño hacía cuentas pensando qué Mundial quizá podría jugar? El de 2014 no (con 18 años), pero el de 2018...

(Ríe). Es verdad que lo sueñas, pero tampoco te lo imaginas. Son cotas muy altas. Esto es la élite. La verdad que poder llegar tan alto es mucho. Uno siempre tiene dudas de si podrá alcanzar algo así o no, pero la verdad es que estamos ya aquí, por lo que vamos a tratar de disfrutar de esta experiencia única.

- Cuando no había jugadores de la Real Sociedad en los Mundiales, ¿en qué se fijaba usted de este fútbol de selecciones?

Me fijaba sobre todo en lo que mueve a nivel mundial. Es, posiblemente, uno de los acontecimientos más grandes, del que todo el mundo estaba pendiente. A los que les gustaba el fútbol, por supuesto, y al que no, también. Y como no había muchos jugadores de la Real, yo me fijaba en los mejores: Casillas, Iniesta y ese tipo de futbolistas que te hacían ganar un Mundial. Ahora vamos a tratar nosotros de conseguirlo otra vez. Sería un sueño tanto para los que vamos como para todos los demás.

Álvaro Odriozola posa en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.
Álvaro Odriozola posa en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. / Alberto Ferreras

- Dicen los argentinos que en junio no se puede hacer ningún plan... si es un año que hay Mundial. ¿Tenía usted alguno?

Sí, tenía dos o tres bodas de compañeros de mi equipo. Nada, por suerte no voy a poder asistir a ellas (ríe a carcajadas) La verdad es que estaba pendiente de la lista de Julen (Lopetegui) y no había hecho ningún plan especial viendo un poco si venía aquí o no. Por suerte, como te he dicho antes, estamos aquí y es el mejor plan que uno puede tener en junio.

- Cuando uno escucha su nombre en la lista final imaginamos que debe ser como un estallido de emoción. ¿Es uno de los momentos más especiales que puede tener un futbolista?

Pues sí. Es un momento en el que (medita) no se te para el mundo, pero dices... ¡Guau! Es un momento de esos que te pones a pensar un montón de cosas. Te acuerdas de cuando eras pequeño y soñabas con ello, tienes la ilusión que transmites a tu familia y tu gente... La verdad es que es un momento que se te queda grabado para toda la vida. Yo me enteré en el mismo instante que Julen dijo mi nombre y lo viví con mi familia. Me senté al lado de mi abuela y le dije: 'Que sea lo que Dios quiera'.

- Imagino que sufrió al escucharla por lo que cuentan otros compañeros suyos: esas pausas de varios segundos que hacía el seleccionador para que se proyectaran los hologramas tenía a muchos atacados. Supongo que hasta que dijo su nombre en sexto lugar...

(Interrumpe). Quinto (dice con rotundidad).

- Eso. Estaría atacado. No quiero imaginar cómo lo pasaron los delanteros, los últimos de los 23.

(Ríe). Sí, fue gracioso porque cuando dijo mi nombre con la exaltación y la emoción ya no escuchamos nada más de la lista. Me acuerdo que dijo mi abuela: '¡Pero callaos, que está dando la lista, a ver quiénes van!'. Y los demás en plan: '¡Pero qué más da!' (Ríe).

- Su abuela es muy futbolera, ¿no?

Sí, le encanta el fútbol. Escucha mucho la radio, va siempre a Anoeta desde antes que yo jugase. Ha estado toda la vida yendo al campo. En su día iba a Atocha y ahora a Anoeta.

- ¿Y le hace recomendaciones tácticas de cómo poner la bola al área o defender al rival?

No, no (ríe). Tampoco es eso, pero sí que le hace mucha ilusión que su nieto sea futbolista.

- En su vida todo ha sido muy rápido: habla deprisa, corre, sube categorías a una velocidad vertiginosa, le gustan las carreras de caballos...

(Sonríe). Sí, imagino. Yo soy como soy. Creo que soy una persona muy normal y con mucho sentido común. Trato de que, aunque como tú dices todo me haya ido rápido, tener los pies en el suelo, sobre todo en estos casos. Intento relativizarlo todo, porque sino uno se puede venir arriba y agrandarse. Para nada es lo que hay que hacer. Por suerte, tengo un entorno privilegiado, que me ayuda para que todas estas cosas no me vengan grandes y continúe siendo una persona humilde, que es lo que me considero.

- ¿Ha tenido vértigo alguna vez de lo rápido que va todo?

 Pues la verdad es que no. Siempre he querido más, más y más. En esto del fútbol va todo tan rápido que muchas veces no te das cuenta de lo que has hecho o de lo que viene. Piensas: 'A por otra'. Y poco a poco he ido cumpliendo sueños. Muy, muy rápido, pero ha tocado así y no puedo estar más feliz de cómo están saliendo las cosas.

- ¿Y en el campo a veces se sorprende a sí mismo por ser más rápido que rivales que veía antes por televisión?

Sí (dice humilde). Hay una frase en inglés que a mí me gusta muchísimo: 'I will make idols into rivals'. O sea, que tus ídolos serán tus rivales (traduce él mismo). La verdad es que es un pasada cuando sucede eso. En mi primera temporada, sobre todo cuando te mides a jugadores de Barça, Madrid o que son de la selección española, al principio te impactaba. Mira, la primera vez que vine a la selección el año pasado para entrenar estábamos en la cena y me vino a saludar Iniesta. ¡El que marcó el gol que nos dio el Mundial! Fue uno de esos momentos que te impacta: conocer a una persona como Andrés Iniesta.

- Y va a llegar al Mundial casi sin haber jugado antes con la absoluta. Frente a Suiza puede sumar su tercera internacionalidad. Desde Busquets y Pedro no sé si se ha producido una irrupción similar. ¿Tiene ganas de que empiece ya todo?

La verdad es que sí. Estoy deseando que lleguen los partidos. No sé si voy a jugar o no, pero sí que empiece ya, porque es un Mundial y eso tiene que ser un show.

- ¿Uno es consciente de que juega y le verán millones de personas? Supongo que le pasó al pasar del Sanse a la Real, con la ilusión de su entorno y amigos, pero esto es un salto mucho más grande.

Lo piensas en algún momento, porque el Mundial como te decía antes lo ve todo el mundo, tiene una magnitud... La más grande que hay, pero al final piensas que es jugar al fútbol. Como cuando jugabas de pequeño en el patio. Es fútbol. Claro que está más magnificado y hay más presión, pero lo siento así. Sigo saltando al campo como salía a jugar con los de mi clase al patio del colegio. Creo que es el único secreto para que te vaya bien y triunfar en esto.

- Es usted delos jóvenes en un grupo en el que se mezclan dos generaciones. Los que ganaron todo y la de Koke, Thiago, De Gea y compañía. ¿Tiene la sensación de que es el momento ideal para este grupo?

Sin duda, esa mezcla es buenísima. Los futbolistas que han jugado otros Mundiales nos pueden aportar esa experiencia necesaria para poder optar a ganar un Mundial. Y además tenemos esas ganas y ese hambre por ganarlo todo de la nueva generación que estamos viniendo ahora. La mezcla puede ser muy buena, beneficiosa para el grupo. Es un momento único que podremos aprovechar.

- Cuando uno gana un Mundial se convierte en leyenda. Hablando de ellas, ¿usted con quién se identifica más? ¿Con Xabi Alonso o con Xabi Prieto, que es un 'One club man'? Si usted imagina el futuro, ¿qué tipo de persona del fútbol cree que puede ser?

No lo sé. Yo vivo el presente y ahora mismo es la selección. Con 22 años poder jugar un Mundial es lo único en lo que me centro. Tanto Xabi Alonso como Xabi Prieto para mí tienen dos carreras espectaculares y envidiables. Además, tengo la suerte de conocer a los dos y para mí tanto el uno como el otro son un ejemplo muy grande. Me fijo en ambos.

- Ahora imagino que con todos estos rumores de si sigue en la Real o le quiere el Madrid le estarán dando mucho la tabarra... Incluso estando centrado, ¿a veces eso llega a incomodar porque usted no lo controla?

Es parte del fútbol. Las especulaciones y demás yo las veo como anécdotas. Lo he dicho muchas veces: yo me centro en jugar, en entrenar y hacerlo al cien por cien. Julen ha puesto mucha confianza en mí poniéndome en la lista... Por lo tanto, tengo que tratar de devolverle la confianza en el campo y en los entrenamientos. Si me toca jugar daré el cien por cien.

- Aunque no sea tema de la selección, permítame una última de su club y su nuevo técnico: Asier Garitano.

Es un excelente entrenador, lo ha hecho fenomenal (enfatiza) en el Leganés y es como para aplaudir su trayectoria. Seguro que en la Real lo va a hacer de maravilla y nos va a ayudar.

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