Alisson Becker: el muro deseado

Alisson, en un partido con Brasil./Efe
Alisson, en un partido con Brasil. / Efe

Meta titular de Brasil y pretendido por el Madrid, cuenta con todas las virtudes del arquero moderno y acumula elogios: «Es el Pelé de los porteros», ha dicho Taffarel de él.

JUANMA MALLO

El Atlético fue una de sus primeras víctimas. 'Por aquí no pasáis', les vino a decir a Griezmann, Koke y compañía. Hasta nueve brillantes paradas firmó en ese duelo de la fase de grupos de la Champions uno de los catalogados como porteros del futuro, aunque ya es una realidad. Porque Alisson Becker (Novo Hamburgo, Río Grande, 25 años) llega a la Copa del Mundo de Rusia con la vitola de titular indiscutible en la selección de Brasil, en la Roma, y con una enorme lista de pretendientes, encabezada por un Real Madrid que está dispuesto a desembolsar alrededor de 60 millones por su contratación, en esa búsqueda casi diaria de un arquero que protagoniza Florentino Pérez. Después de David de Gea, Kepa y Courtois –los tres también en el Mundial–, parece que el elegido es este brasileño que en su primera temporada con continuidad en el semifinalista de la Champions ha mostrado un enorme crecimiento, una seguridad infinita, un responsable juego con los pies y una capacidad de reacción superlativa, impropia de un futbolista de más de 1,90. Con genes alemanes, es un muro, que acapara múltiples elogios.

«Es el Pelé de los porteros», ha dicho Claudio Taffarel, histórico protector de la meta 'canarinha'. «Es un fenómeno y puede marcar una era. Me recuerda a Dino Zoff», ha anotado Roberto Negrisolo, extécnico de guardametas en la Roma. «Está teniendo un crecimiento tremendo y está siendo clave en el nuestro. Ha estado 17 partidos imbatido en la Liga. Y con 25 años tiene plena madurez y es capaz de resolver situaciones difíciles», le ha alabado Monchi, director general deportivo de la escuadra Giallorossi. Los aplausos se acumulan, incluso el 'dios' Buffon se los ha dedicado. «Ha sido una sorpresa solo para quien no lo conocían. Me gusta como convierte situaciones delicadas en insignificantes, eso demuestra su seguridad», describe el italiano.

Del mismo año que Neymar y Coutinho, 1992, Alisson –su madre le puso ese nombre por un personaje femenino de una serie estadounidense– aterrizó en Roma a cambio de siete millones y medio procedente del Internacional de Porto Alegre, donde solía ser suplente. Tuvo esa condición hasta que un día Dida, otro de los porteros con pedigrí en Brasil, penó una sanción y jugó él. En Italia, se pasó el primer curso, 2016-17, como suplente de Szczęsny –solo disfrutaba de la Copa y la Europa League–, pero la salida del polaco a la Juventus provocó que Di Francesco le concediera los galones de titular. Y no ha defraudado este creyente y apasionado de la pesca que, de niño, era bajito y regordete. Y claro sus amigos le condenaban a la portería, una posición en la que también juega su hermano. En poco tiempo, se convirtió en el ídolo del Olímpico. Primero con esas nueve paradas al Atlético. Luego le sufrieron el Chelsea, el Shakhtar y todos los oponentes de la Serie A: ha sido el portero menos goleado (28, uno menos que Reina) y ha dejado su 'casa' a cero en 17 oportunidades. Un seguro.

Un portero moderno, con una excelente capacidad para sacar el balón jugado con los pies, una genial soltura para regatear y una envidiable habilidad. Aparece en la parte alta de todos los registros estadísticos, a la altura de hombres como Oblak, por ejemplo: uno de los que más paradas ha hecho en Europa, uno de los que mejor porcentaje tiene, el que más paradas hace por cada gol recibido... Hombre tranquilo, casado desde los 22 años con Natalia Loewe, entregado a la mejora –«cada día doy todo los entrenamientos», repite– será el constructor del fútbol de la 'canarinha' de Tite desde atrás. Y también el muro que protegerá a la pentacampeona.

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