Milik: antes de estrella, pudo estrellarse

El camino del delantero hasta convertirse en un icono nacional pasó por el abandono de su padre con sólo seis años, la delincuencia juvenil, el tabaquismo… Y un mar de críticas en sus inicios

Milik celebra un gol con Polonia./Afp
Milik celebra un gol con Polonia. / Afp
MIGUEL OLMEDA

Hablar de Arkadiusz Milik es hacerlo de una 'celebrity' en Polonia. Su traspaso récord al Nápoles disparó su popularidad hasta el punto de que los periódicos llevan un diario de la recuperación de sus lesiones –se ha roto dos veces el cruzado- y se desplazan a Italia para hacer reportajes con el 'speaker' del club. Incluso su novia, a la que conoció en un centro comercial, es una habitual en las portadas de la prensa rosa. Sin embargo, antes de que Milik se convirtiera junto a Robert Lewandowski en la estrella nacional, pudo acabar estrellado. Una zurda descomunal y dos hombres repletos de fe en su talento evitaron el colapso.

Sin Slawomir Mogilan no puede concebirse al Milik futbolista. Sencillamente porque fue él quien recondujo al hermano pequeño de su amigo Lukasz por el camino de la pelota. El esmirriado 'Arek', con apenas seis años y 'huérfano' de un padre alcohólico que nada quiso saber de su familia, estaba perdido: robaba golosinas e incluso fumaba, desnortado por las malas compañías en lo que debía ser una infancia tranquila. Mogilan jugaba en el Rozwój Katowice y decidió invitarle a probar en las categorías inferiores de su club. Durante años, además, ejercicio de protector del pequeño, acompañándole cada día en el trayecto desde Tychy a Katowice, hasta que Milik entró en el radar del histórico Górnik Zabrze.

En el club más laureado de Polonia el atacante se cruzaría con su otro ángel de la guardia. Adam Nawalka confió en él cuando apenas tenía 17 años, entregándole la delantera de un Górnik que naufragaba en mitad de tabla. El técnico aguantó estoicamente las presiones de la grada de Zabrze, que a gritos de «¡Al banquillo con él!» criticaba la previsibilidad del joven punta: en cada jugada, sin excepción y sin éxito, buscaba su pierna izquierda. El tiempo daría la razón a Nawalka, pues pronto a Milik se le caerían los goles y llamaría la atención del Bayer Leverkusen mediada su segunda temporada en el Górnik. Menos confianza en él tendrían en Alemania cuando lo cedieron al Ajax con una opción de compra casi simbólica de 2,5 millones de euros que el club holandés acabaría ejecutando.

'Plantó' a la sub-21

Antes de abandonar Polonia, Milik ya había hecho su debut con la absoluta. El 12 de octubre de 2012, Waldemar Fornalik premiaba con media hora en un amistoso ante Sudáfrica el buen hacer de la joven promesa, que en diciembre estrenaba titularidad frente a Macedonia… Con gol incluido. Poco después Adam Nawalka accedería al banquillo de Polonia y con él se instalaría en la selección un 'Arek' todavía irregular, que en todo caso era la estrella indiscutible de la sub-21. Con esta jugándose la clasificación para el Europeo, Nawalka decidió que lo más conveniente «para familiarizarle con el proyecto de la selección» era que su protegido se concentrara con la absoluta en vez de hacerlo con la sub-21. Le llovieron las críticas, más todavía cuando Polonia no logró el billete para República Checa.

Nawalka no tardó en recoger los frutos de su convicción. Ya instalado en Ámsterdam, Milik fue pieza clave en la clasificación de Polonia para la Eurocopa de Francia marcando seis goles. El primero de ellos sirvió para que las 'Águilas Blancas' consiguieran la primera victoria de su historia (en 81 años de enfrentamientos) contra Alemania, una rivalidad que va más allá de lo meramente deportivo. Para Milik, ese tanto supuso un antes y un después en su carrera. Ahora, ya en el Nápoles, nadie le critica por ser zurdo cerrado, más bien se rinden a su violento golpeo con la izquierda. Ese que perfeccionó durante años mirándose en el espejo de Cristiano Ronaldo, otro crack al que la vida le dio la espalda en su niñez.

 

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