Mundial 2018

Rusia 2018

Pione Sisto: una historia de superación

Pione Sisto, a la derecha, en un partido con la selección danesa./Efe
Pione Sisto, a la derecha, en un partido con la selección danesa. / Efe
Dinamarca

Refugiado con su familia de la guerra de Sudán del Sur, el actual jugador del Celta alcanza la notoriedad a través del fútbol

PEDRO LUIS ALONSO

El conflicto de Sudán del Sur, una de la crisis humanitarias más graves del siglo XX, entre 1983 y 2005, tuvo más de 1,8 millones de fallecidos y unos cuatro de desplazados, entre ellos Pione Sisto Ifolo Emirmija, 1,71 metros de pura fibra que ha sabido sacar partido a sus talentos. Su presencia con Dinamarca en la fase final del Mundial de Rusia supone todo un ejemplo de superación. El niño de la guerra que huyó con sus padres y hermanos (ocho, entre ellos Angelo, que es su representante) es hoy una de las ilusionantes nuevas apariciones del fútbol escandinavo. El extremo del Celta, genial asistente, ha tenido que sobreponerse a numerosas piedras en el camino.

Sisto se crió entre Skive y Herning, donde a los 7 años comenzó a jugar al fútbol en el Tjorring. A los 15 le llegó el salto al Midtjylland, uno de los clubes importantes de Dinamarca, pero pese a su indudable proyección siempre hubo algún problema pendiente, como el de lograr el pasaporte de su país de acogida. No sucedió hasta diciembre de 2014, y en mayo de 2015 fue cuando la FIFA autorizó que debutara con la absoluta.

En realidad Sisto se presentó al mundo en febrero de 2015 ante el Manchester United en Old Trafford en la Liga Europa. Recibió un balón en la frontal del área, se dio la vuelta, dejó a dos rivales atrás y marcó un gol que, si bien no evitó la caída del Midtjylland en el torneo, consolidó su incipiente fama internacional. Unos meses antes un vídeo suyo fue viral. Masima y Sisto, sus padres, interpretaron una danza tribal ugandesa vestidos para la ocasión en la rueda de prensa posterior al anuncio de su convocatoria con la sub-21.

«Es el fichaje más difícil que he tenido que afrontar desde que estoy en el cargo», dijo el presidente de su actual club (el Celta), Carlos Mouriño, en su presentación. Fueron seis millones de euros de traspaso, con una cláusula de 40 (hasta 2021), en otra hábil incursión de Miguel Torrecilla en el mercado danés (Krohn-Dehli, Wass, Hjülsager y hasta Lobotka, un eslovaco del Nordsjaelland).

Y Sisto ha respondido al desembolso. Menos en el primer curso, con Berizzo, en el que le costó adaptarse, pero ya fue a más, y sobre todo en el que acaba de terminar, con Unzué. Han sido cuatro goles y, sobre todo, diez asistencias, un logro que no está al alcance de cualquiera en una liga como la española, y ello a pesar de un 'banquillazo' de varias semanas en el tramo final del curso.

«Yo no juego al fútbol por dinero. Para mí es importante no olvidarme de eso, pero el fútbol no es un puro negocio. El fútbol es pasión, debe ser pasión», afirma Sisto, lo que define la filosofía de un jugador atípico. «Nunca en mi vida había visto a un jugador tan apasionado. Se entrena como un loco. A veces le tenía que decir que se tomara un descanso», desveló su extrenador Glen Riddersholm, que recuerda que con la selección danesa no se quitaba la ropa de trabajo ni para dormir. Sisto tampoco le vuelve la espalda a su pasado, y hace cinco años visitó por primera vez la depauperada Sudán del Sur. «Había visto imágenes, pero fue algo completamente distinto. El modo de vida y los pocos recursos que tienen...», reconoció.

Ahora Sisto goza de la confianza de Age Hareide. Tras doce partidos con la absoluta danesa, marcó un gol a Panamá y, sobre todo, dio el pase al central Christensen, en el empate de la goleada (1-5) que dio el billete para el Mundial en la repesca en Dublín. Fue la noche de consagración de Eriksen (hat-trick), pero antes el celtiña-ugandés-danés- niño de la guerra puso de su parte.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos