Regreso de Jordi Alba

Un capitán con ilusión renovada

Rodrigo y Jordi Alba, durante el entrenamiento de este lunes. / Kiko Huesca (Efe) I Atlas

Jordi Alba regresa a la selección, sella su paz en público con Luis Enrique y disfruta de un retorno que celebraron sus compañeros en un primer día bajo la lluvia

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Lleva 66 internacionalidades pero esta convocatoria es realmente muy especial para él. Jordi Alba era este lunes la viva imagen de la felicidad en su vuelta a la Ciudad del Fútbol. Le ha costado mucho volver a un lugar del que nunca pensó verse fuera. Y más después del cambio dado hace ya varios meses. Con el paso de los años ya ha mejorado su alimentación -dejó de comer a diario con refrescos y lo sustituyó por agua- y ha aprendido a seleccionar sus subidas, a dosificarse, porque sabe que necesita estar en defensa igual de fresco. Ya no se parece tanto en ese aspecto a Marcelo, es más perro de presa preocupado de cansar a sus rivales.

Nadie tiene dudas de que es uno de los mejores carrileros zurdos del momento, y que además, a sus 29 años, está en la plenitud en su fútbol. Recorre la banda con facilidad y genera espacios gracias a su dinamismo ofensivo. Además, es capaz de llegar a la línea de fondo y asistir con acierto a sus compañeros más dotados que él, una suerte que él también suele manejar. Quizá su único lunar sea su carácter. Los más cercanos saben que Jordi Alba «se calienta» a veces mucho. Se deja llevar por la pasión. Lo mismo que pasa con algunos rivales en el campo. «Seguro que con Valverde me irá mejor. No he tenido los minutos que hubiese querido», dijo al comenzar la pasada campaña tras verse relegado al banquillo el día de la remontada ante el PSG, cuando por la necesidad Luis Enrique optó por tres centrales.

Y hace algo más de un año, en los primeros días de septiembre, aprovechaba cualquier oportunidad para lanzar alguna indirecta. Así, en un acto en el que estaba su amigo Ivan Rakitic, y próximo rival el jueves en Zagreb, lanzó un dardo a Luis Enrique, con quien acabó la pasada temporada distanciado: «Lo que me interesa es el presente, estoy a gusto con el cuerpo técnico y con los compañeros y me lo estoy tomando de diferente manera. El pasado ya no me interesa. Ahora estoy con ganas y con ilusión, hacía tiempo que no tenía esta chispa y estas ganas y me noto mejor que otros años. Ahora aparezco más en zona de peligro. Ahora defendemos con cuatro y eso me beneficia. Además, con la salida de Neymar puedo subir más por banda. La confianza del entrenador es fundamental», destacó entonces, cuando Julen Lopetegui había clasificado a España para el Mundial y había, de ese modo, certificado virtualmente su permanencia en el cargo hasta 2020.

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No pensó Alba que aquellos comentarios le fuesen a pasar factura. Consciente de que su imagen no era del todo buena a nivel nacional hizo un esfuerzo por suavizar su tono en las comparecencias públicas. «Los malos rollos los generáis vosotros, no nosotros», dijo en la isla de Ré durante en la Eurocopa de 2016, insistiendo en que había «mucha maldad y mentira» alrededor de la selección, cuando su amigo Pedro Rodríguez lamentó su rol de suplente en una entrevista. Rebajó el tono e incluso en el Mundial de Rusia había hecho las paces con algunos integrantes de la prensa con la que tuvo algún enfrentamiento en el pasado. «Nos hemos acostumbrado en los últimos años. Antes no se ganaba como ahora, respetando a todos los jugadores. Somos así, siempre nos gusta mirar lo malo en lugar de lo bueno. Hay que ser positivos en esta vida y esperar un poco para darnos palos, por favor», reclamó a los periodistas.

Se sentía más cómodo que nunca -consciente de que las inminentes salidas de Iniesta, Piqué, Silva o Reina le iban a convertir en un referente- y de repente, cuando no lo esperaba, se vio fuera de las listas. Curioso, porque aunque se había rumoreado que el nuevo seleccionador pudiera no convocarle él dio una buena opinión al presidente de la FEF, Luis Rubiales, y a sus más directos colaboradores cuando le preguntaron por la opción de que fichasen a Luis Enrique tras la fallida cita mundialista.

Un abrazo público

Jordi Alba, que este martes dará rueda de prensa en la Ciudad del Fútbol, llegó este lunes a la concentración de la selección con sus compañeros Sergio Busquets, Sergi Roberto y Mario Hermoso. Lo hizo con un abrigo negro con capucha, mochila y maleta. Sonrió y se abrazó con los empleados de la residencia de Las Rozas antes de saludar a sus compañeros -emotivo con algunos como Sergio Ramos, De Gea o Azpilicueta, con los que ha compartido ya varios torneos- y del reencuentro con Luis Enrique. El momento, captado por las cámaras de la FEF, tuvo su miga: el técnico, tras saludar a su ojito derecho (Sergi Roberto) se topó con el lateral. Le puso una sonrisa cómplice y Alba le abrazó mientras Rodrigo, viendo el momento, trató de desaparecer de la escena. Estaba firmada la paz en público ante su 'staff'. Luego, en el entrenamiento vespertino, disfrutó, pese al frío que hacía en la sesión a puerta cerrada en la Ciudad del Fútbol.

Jordi Alba saluda a Luis Enrique a su llegada a la Ciudad del Fútbol.
Jordi Alba saluda a Luis Enrique a su llegada a la Ciudad del Fútbol.

Así se terminan semanas en las que la ausencia del lateral izquierdo del Barcelona se había convertido en un debate nacional.«No tengo por norma tomar decisiones sobre lo que piensa el clamor popular. No ha cambiado nada y no tengo ningún problema personal con ningún jugador. No ha habido llamadas ni nada. Jordi Alba será capitán porque es el tercer jugador con más internacionalidades y eso viene dado porque hay un cambio generacional que estamos buscando para torneos futuros. No cambia nada la situación. Es casualidad y no es determinante», manifestó Luis Enrique cuando le llamó el pasado jueves. El tema le saturaba, pero optó incluso por hacer una broma para zanjarlo. «Me gustará parecerme a Jordi Alba, aunque soy un poco más alto», dijo, para cerrar el asunto al ser cuestionado sobre a que a qué jugador de la selección le gustaría asemejarse.

El jueves, en Zagreb, ante una Croacia a la que la selección necesita ganar en el último encuentro de España en la fase de grupos de la Liga de las Naciones para optar al título el próximo mes de junio, el lateral volverá a vestir la camiseta de España 137 días después. Muchas cosas han cambiado desde aquel día en el Luzhniki -por ejemplo, Julen Lopetegui, por el que Jordi Alba siempre sacó la cara, ya no es técnico del Real Madrid-, pero lo que no se puede negar, viendo su cara este lunes, es que Alba está más ilusionado que nunca. Casi tanto como los tres nuevos: Brais Méndez, Pablo Fornals y Mario Hermoso.

 

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