Análisis

Catarata de emociones y mucho por construir

Luis Enrique, durante el amistoso contra Bosnia en Las Palmas. /AFP
Luis Enrique, durante el amistoso contra Bosnia en Las Palmas. / AFP

«La selección tiene muy buena pinta», dice Luis Enrique, que recuerda que la Euro 2020 es el objetivo y avisa que la situación «siempre puede ser peor»

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Los dos primeros partidos de septiembre dispararon la euforia, la ilusión generada se desinfló en octubre y el globo terminó de pincharse en noviembre. «Es verdad que nos hubiera encantado pasar (a la 'final four' de la Liga de Naciones), pero al menos conservamos la máxima categoría y creo que hay un equipo en construcción con muchos jóvenes que son sensacionales. Hay una evidente inclusión de una nueva generación en el equipo. El técnico tiene toda la confianza para traer a estos jóvenes. Para todo lo que haga tiene el máximo respaldo», dijo Luis Rubiales el domingo, después del amistoso con el que se cerró un 2018 tumultuoso, en el que España logró siete victorias, cinco empates y dos derrotas, ambas con Luis Enrique, ya que Julen Lopetegui, despedido de forma fulminante a dos días del inicio del Mundial por su fichaje por el Real Madrid, no perdió un partido con la selección desde julio de 2016.

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Ha habido poca autocrítica en medio de una situación con sentimientos a flor de piel y comentarios tremendistas. «Si comparamos a esta selección con la de Xavi e Iniesta saldremos perdiendo», dijo Saúl antes del amistoso contra Bosnia. España, que será cabeza de serie en el sorteo para la Eurocopa 2020 del 2 de diciembre, tiene mucho por mejorar antes de empezar la fase de clasificación en marzo.

España debe olvidar un ciclo ganador que ya no volverá y al que aferrarse por nostalgia sólo producirá mayor frustración. Los héroes del pasado son leyendas

A partir de marzo empezará a luchar por un billete de una competición multisede, en la que Bilbao acogerá varios partidos de la primera fase, debe reconstruirse, olvidar un ciclo ganador que ya no volverá y al que aferrarse por nostalgia sólo producirá mayor frustración. Los héroes del pasado son leyendas, aún alguno sigue en activo a primer nivel y el resto están en retiros dorados porque no mantienen el nivel o decidieron dejarlo antes de que el fútbol (o los seleccionadores) les sacase de la ecuación. Es otra época y mejor asimilarlo, como Luis Enrique, cuanto antes.

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jugadores en seis alineaciones

En Wembley y en Elche no todo funcionó bien, pero los resultados eclipsaron esos análisis. Algunos errores se repitieron después en los segundos duelos, aprovechando Inglaterra y Croacia las debilidades españolas. El equipo no supo optimizar sus virtudes, que las tiene, aunque su apuesta por el vértigo e intercambio de golpes le obliga a tener más futbolistas decisivos de cara a gol. Hay buen nivel de delanteros, aunque algunos no viven actualmente su mejor momento forma y otros (como Paco Alcácer o Diego Costa) no han estado en la última lista. Quizá por eso parezca más prioritario encontrar fortaleza atrás. «Estamos en proceso de crecer, de probar y ver jóvenes para la próxima Eurocopa. Veo áreas de mejora, pero cuando llegamos sabíamos la situación y estamos formando un grupo. El objetivo está intacto», reconoce Luis Enrique, que ha usado 32 jugadores de los 74 que tiene «en el radar». Lleva seis onces distintos. Nadie ha completado todos los partidos con el asturiano, que tiene mucho trabajo por hacer en medio de las críticas.

Portería La «curiosa» polémica

Muchas de ellas son para David de Gea, en la diana por sus actuaciones desde el Mundial. El segundo gol encajado en Zagreb provocó muchos comentarios, algunos indignos e irrespetuosos, lo que para Luis Enrique resulta «injusto» (en privado se habló de que habían perdido las marcas tras un córner botado en corto), al punto que considera «curiosa» la polémica porque se pide que juegue un portero (Casillas) que no está entre los citados y que ya fue descartado para el puesto de titular por los últimos tres seleccionadores en vez de Kepa Arrizabalaga o Pau López. «Las criticas han de ser para todo el equipo que participó y para el entrenador. Cuando ya son generalizadas hacia una sola persona siempre las considero muy injustas, porque es un deporte colectivo. Un gol no es culpa sólo del portero, también de las otras líneas y de los que defienden», reconoce el técnico, que ya se verá si mantiene al toledano en marzo. «No voy a pronunciarme sobre mis preferencias, mis actos hablarán más que mis palabras», vaticinó. «Cuando de vuestra parte se mete tanta caña a un jugador nos afecta a todos. No es bueno para nadie, No creo que deba ser así. David es de los mejores del mundo y lo ha demostrado. Está más que consagrado. Es totalmente injusto que la toméis con De Gea. No veo que le falte confianza, muestra una personalidad tremenda cuando viste la camiseta de España. Esa energía negativa que se genera no es buena para él y para la selección. Si recibe goles es culpa de todo el equipo. Algo habrá que mejorar. Tenemos que prestar más atención atrás», avisó Saúl.

Defensa Muchos cambios y sin centrales claros

Y es que España encaja muchos goles. Los nombres de la defensa se han volteado tanto que es difícil reconocerla, aunque en buena forma se supone que Carvajal, Sergio Ramos y Jordi Alba deberían estar en el once. El asturiano ha probado seis acompañantes del capitán por el momento y ninguno parece haberse ganado el puesto de forma clara. «Dudo que encuentre una línea defensiva de cuatro y que juegue siempre, porque el día que falten uno o dos, ¿qué hago? ¿me pongo a rezar?», bromeó el técnico. Si contra Inglaterra en Sevilla no supo frenar el juego entre líneas de Kane y las apariciones por banda de los extremos, en el día que los laterales perdieron todos sus duelos Luis Enrique cambió en Zagreb tres hombres en defensa. Sólo se mantuvo Ramos, que jugó con molestias y regresó en vuelo privado a Madrid, pero el aspecto defensivo no mejoró y encajó otros tres goles en la ruleta rusa tras varios errores graves, como el de Sergi Roberto en el 1-0.

Nadie ha disputado los seis partidos con el técnico, que usó 32 jugadores «de los 74 que hay en el radar»

Centro del campo Se necesita mayor control

Si se quiere hacer del vértigo una virtud se necesita más solidez, un sistema que le aporte más equilibrio que el 4-3-3. Aunque Luis Enrique dice que se lo plantea, por el momento no ha probado a Rodri junto a Busquets, que cada vez parece más incapaz de sujetar todo el centro solo. Ceballos, de lo mejor de España, sufre como Saúl en las transiciones defensivas si debe llegar tan arriba. Isco tiene tendencia a bajar a ayudar a la salida del balón, pero no tiene condiciones para ese trabajo defensivo. Quizá un 4-2-3-1 le daría más control, pero no asegura ese 'dragon khan' que le gusta a Lucho. Y es que al asturiano siempre le entusiasmó un fútbol más vivo que el de sus predecesores. De ida y vuelta.

Delantera Debe ser más eficaz

Muchos recuerdan al técnico por su etapa en Barcelona, pero en Vigo, Roma y con el filial azulgrana ya se dieron partidos locos en los que la victoria no siempre cayó de su lado. Cuando tuvo arietes decisivos en punta (como Leo Messi, Luis Suárez o Neymar) esos duelos agitados terminaron con sonrisa, pero en los otros banquillos no siempre fue así. 17 goles en seis partidos no es, históricamente mirado, un mal registro, pero se han fallado muchas ocasiones. Al punto que el máximo anotador es Sergio Ramos, convertido en lanzador de penaltis. No se entendió la ausencia de Alcácer, que marcó tres goles en octubre, viendo que Morata o Rodrigo no están en su mejor momento anotador. Costa fue reclutado en la primera lista, pero entre problemas personales y de salud no ha vuelto a aparecer.

Futuro 2019, año sin torneo

Veremos cómo rinde España en 2019, en el que jugará 10 duelos oficiales de clasificación. Robert Prosinecki, seleccionador de Bosnia y buen amigo de Luis Enrique, considera que «España es una buena selección y llegará al nivel que estaba». Por su parte, el seleccionador español avisa: «El presente podía ser más negro, seguro. Siempre puede ser peor».

 

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