Robert Moreno, de una oficina bancaria a trabajar con Luis Enrique

Robert Moreno./Óscar del Pozo (AFP)
Robert Moreno. / Óscar del Pozo (AFP)

El seleccionador español rememora en una entrevista para los medios oficiales de la Federación una trayectoria vital y profesional de película, que le ha llevado de unos orígenes humildes en el fútbol a ser seleccionador español

R. C.Madrid

Robert Moreno se ha sincerado y ha mostrado su versión más íntima en una entrevista concedida a los medios oficiales de la Federación Española de Fútbol (FEF). Hijo de un andaluz y una extremeña que llegaron a Barcelona en busca de trabajo, el seleccionador español rememoró con nostalgia una infancia marcada por los partidos de fútbol en la calle en Hospitalet, localidad en la que se crió antes de mudarse a Castelldefels.

Su primer recuerdo futbolístico se remonta al 12-1 a Malta en el Villamarín que metió a España en la Eurocopa del 84, curiosamente el rival ante el que debutó en el banquillo de la selección hace unos meses, cuando Luis Enrique tuvo que dejar la concentración del equipo español por problemas personales.

De la mano de su padre, que jugó al fútbol de manera modesta y estuvo a punto de llegar a la Segunda B, surgió su pasión por este deporte. El hecho de que sus cualidades no fueran las mejores para ser futbolista, le abrió las puertas de su camino como entrenador. «En el contexto del colegio era de los buenos pero a la que empecé a competir federado me di cuenta de que no era de los mejores. Ese fue un sentimiento que me animó a ser entrenador porque si hubiera tenido a algún técnico de mayor nivel podría haber mejorado más», recuerda.

Centrocampista en sus años como jugador, llegó hasta Primera Regional antes de dejarlo y empezar a entrenar a los 25 años. «Mi padre tiene el título de entrenador y eso fue referencia», explica Moreno, que comenzó a entrenar con apenas 14 años en su colegio de Hospitalet.

Estudiante de Derecho por circunstancias, eligió estos estudios ante la imposibilidad de acceder a INEF, aunque pronto se dio cuenta de que no era lo suyo. «Como sabía que dedicarse a esto del fútbol era muy complejo, pensé que tenía que tener una profesión que me permitiese vivir si no llegaba a ser profesional del fútbol, a pesar de que tenía claro que ese era mi objetivo. Por eso decidí estudiar algo que me gustaba, como Comercio Internacional, una carrera que sí acabé», señala.

En esos años de juventud como entrenador, jugador y estudiante, y ante la imposibilidad de acudir al curso de técnicos en el CAR de Sant Cugat, se volcó en la idea de que éste pudiese llevarse a cabo también en Hospitalet. «Nos juntamos 21 interesados, que fuímos a hacer las pruebas físicas a Sant Cugat. Allí pasamos a ser más de 40 y logramos nuestro propósito», explica.

Apasionado de la lectura y de las novelas, llevó esta afición a la literatura deportiva. «Me dí cuenta de que lo que se publicaba estaba anticuado y no tenía un alto valor. Conocí entonces a Manuel Conde, que era escritor y había entrenado en el Celta, y surgió la idea de crear una editorial que fue pionera en publicar ciertos libros», rememora el autor del libro 'Mi receta del 4-4-2', que también sirve como «base para cualquier otro sistema».

Una vida totalmente vinculada al fútbol

Incluso de cómo conoció a su esposa habla el seleccionador español. «Mi vida está totalmente vinculada al fútbol. Había un partido Barça-Madrid, mis padres se habían ido al pueblo y mi madre me preguntó si quería ir a ver con ellos el partido, ya que habían invitado a unos amigos y su hija y así la podía conocer. Le pedí a mi madre que me enseñara una foto y cuando la ví decidí ir a la cena. Desde entonces hasta hoy», recuerda Moreno con una sonrisa.

Dueño de una experiencia vital cuanto menos curiosa, también pasó por una oficina de LaCaixa. «Nadie utilizaba el vídeo como una herramiento clave y me dí cuenta de que viendo los partidos en directo te pierdes muchos detalles. Gasté mi primer sueldo en LaCaixa en un equipo de vídeo», explica.

Justo antes de que se jugase la final del Mundial de Sudáfrica, recibió una llamada que le avisó de que Luis Enrique estaba interesado en incorporar a nuevos analistas en su equipo de ayudantes. Un día después, en plena jornada en su puesto de trabajo en la oficina bancaria, el técnico asturiano se puso en contacto con él para cambiar por completo su vida. A partir de ahí comenzó una carrera fulgurante en la élite de la mano de Luis Enrique, al que acabó acompañando en sus etapas en el filial del Barça, en el Celta, en la Roma, en el Barça y finalmente en la selección española, de la que finalmente ha acabado por tomar las riendas en una trayectoria vital y profesional de película.