Polideportivo

El equipo paralímpico español, apoyado por 120 años de experiencia

El Comité Paralímpico Español posando con su nuevo patrocinador, Cervezas Ambar./Comité Paralímpico Español
El Comité Paralímpico Español posando con su nuevo patrocinador, Cervezas Ambar. / Comité Paralímpico Español

Cervezas Ambar se convierte en patrocinador del Comité Paralímpico Español de cara a los Juegos de Tokio 2020

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

«Somos la cervecera más antigua de España, vamos a cumplir 120 años cuando se disputen los Juegos de Tokio y esperamos que el equipo español haga aún más especial el aniversario», deseó Jonathan Stordy, CEO del Grupo Agora, a la que pertenece Cervezas Ambar, nuevo patrocinador del equipo paralímpico en su camino hacia los Juegos de Tokio en 2020 en el marco del Plan Apoyo al Deporte Objetivo Paralímpico (ADOP). «Poder apoyar a los deportistas españoles de elite nos va a hacer soñar a lo grande con ellos. Apostamos por personas que se crecen ante la dificultad y son capaces de todo», recalcó ante una buena representación de los deportistas que participarán en el país nipón el próximo verano (entre ellos nadadora Teresa Perales, y el triatleta Jairo Ruiz ) así como Miguel Carballeda, presidente del Comité Paralímpico Español (CPE).

Carballeda, arropado por Mariano Soriano, director general del Consejo Superior de Deportes y que destacó que para el Gobierno «ña igualdad para nosotros ya no es un objetivo sino una seña de identidad», agradeció el esfuerzo a Ambar, cervecera fundada en 1900 y que sigue elaborando la cerveza en el recinto fabril en el que comenzó a hacerla en Zaragoza con procesos artesanales y que exporta a más de una veintena de países, por convertirse durante dos años en «compañero de viaje del movimiento paralímpico español, en su camino por hacer llegar a la sociedad los valores y los mensajes que tan magníficamente encarnan estos deportistas», afirmó en referencia a los presentes, entre los que estaban los nadadores María Delgado, Isabel Hernández Yingua, Ariadna Edo, Iván Salguero, Borja Sanz, José Ramón Cantero, Ignacio Arribas, los atletas Lorenzo Albadalejo y Dionibel Rodríguez y el ciclista Gonzalo García Abella.

Quizá la cara más reconocible de todos los deportistas del equipo paralímpico es Teresa Perales, la española más laureada en los Juegos con 26 medallas y vivirá en Tokio su sexta experiencia paralímpica. Aunque es consciente de que los años pasan, sigue siendo ambiciosa y optimista para seguir ampliando su colección de preseas fiel a su lema «Entrena tus emociones para superar tus límites» sobre todo para no defraudar a su hijo de 9 años, Mariano. «En casa me sigue llamando Mamá campeona y eso motiva mucho. Para el es normal que mamá gane, pero realmente no lo es y detrás hay mucho esfuerzo», dijo la aragonesa que bromeó sobre la competencia. «Me he hecho mayor y hay niñas muy jovencitas que ya no es que me pisen el talón sino que me han mordido. Nosotros tenemos una cantera con mucha experiencia. Ya no son promesas sino realidades. En natación están saliendo chavales muy jóvenes que ya han subido a primeros puestos y nos quita ese miedo de que si nos retiramos seguirán saliendo medallas. Yo soy casi la mamá porque doblo la edad a alguno, pero en el día a día no se nota esa diferencia. Pero sigo estando en primeros puestos en 50 espalda. Hay dos o tres en las que puedo rascar medalla», vaticinó.

Lanzó este pronóstico antes de hacer una reflexión sobre lo poco que se valora el esfuerzo de los deportistas que como ella entrenan tanto a diario (en su caso cuatro horas en agua más la parte aeróbica y el gimnasio), en muchos casos gracias al plan ADOP. «Vemos a los deportistas en el podio y juzgamos el resultado pero detrás de cada momento hay muchas historias de esfuerzo y sacrificios. No me gusta que todo se juzgue por el color de una medalla. Renuncias a muchas cosas y eso que yo he vivido compitiendo sin el plan ADOP y recuerdo todo el esfuerzo que suponía para los deportistas y su entorno. Nos costaba dinero y los entrenadores eran voluntarios. No éramos considerados deportistas de alto nivel y no soy diferente a entonces, hago lo mismo. El plan ADOP supone tener la tranquilidad de que todos los meses tenemos una aportación económica que nos permite dedicarnos en exclusiva al deporte. No podría hacerlo si no fuese por este plan. Ahora no me siento distinta pero hay meses del año en los que exclusivamente entreno y he tenido acceso a un Centro de Alto Rendimiento. Hasta 2008 no podíamos entrar y teníamos muchas dificultades», recordó.

Lo hizo al lado del triatleta Jairo Ruiz, bronce en Río, también se dirigió a los presentes, y destacó la dureza del deporte de elite ya que muchos como él sólo descansan el domingo algunas horas del domingo. «Fue una experiencia muy bonita. Su sacrificio le ha llevado a convertirse en el primer deportista con discapacidad física en disputar un Campeonato de España absoluto con gente sin discapacidad. Si en bicicleta te dobla el grupo de cabeza te eliminan y ésa era mi gran preocupación. Lo normal es que yo saliese del agua en los últimos puestos. El mar estaba complicado y salí de los últimos pero no solo. En bici remonté bastantes posiciones y pude correr. Acabé en el puesto 78 de 101 que empezamos la prueba. No esperaba quedar por debajo del 90. Ahora mi objetivo sigue siendo luchar en Tokio por las medallas y subir al podio. Espero poder clasificarme cuanto antes», deseó antes de que Miguel Carballeda, que también es desde hace 16 años presidente de la ONCE, prometiese que la organización le dedicaría un cupón a Ambar en 2020 por el aniversario y el apoyo al equipo paralímpico español.