Hamid Ben Daoud se corona en la X Subida al Pico de Navas

Hamid Ben Daoud llega a meta con segundos de ventaja/BURGOSCONECTA
Hamid Ben Daoud llega a meta con segundos de ventaja / BURGOSCONECTA

El reconocido atleta pulverizó el récord de la prueba, dejando la marca en 17:49 | Completaron el podio Sergio Sánchez (19:54) y Víctor Illera (20:16)

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El ascenso y descenso al Pico de Navas del Pinar, cota más alta del Parque Natural del Río Lobos, celebró el pasado lunes si X edición con una participación de 180 atletas. La cita, una de las más explosivas de trail-running de la Península Ibérica, proclamó campeón a Hamid Ben Daoud, que pulverizó el actual récord, dejando el crono en 17 minutos 49 segundos, una auténtica proeza al rebajar el récord en un minuto y 20 segundos. El segundo en llegar a la meta fue el soriano Sergio Sánchez (19:54) y cerró el podio el actual campeón, el atleta burgalés Víctor Illera (20:16). En la categoría femenina, la riojana María Gómez (26:57) se alzó con la victoria por delante de Bego Usabiaga (29:10) y Sandra de Pablo (30:14).

La Subida al Pico de Navas tiene una distancia de 3,6 kilómetros y se enmarca en un enclave que es un auténtico paraíso de flora y fauna, ubicado a 80 kilómetros de la ciudad de Burgos en el límite con la provincia de Soria. La primera parte del recorrido es de travesía, con firme llano, corriendo unos 450 metros, para, posteriormente, iniciar un ascenso de otros 400 metros por unas tierras de labranza en barbecho, con una superficie irregular y muy suelta lo que dificulta la pisada tanto al subir como al bajar.

Una vez finalizada esa parte, arranca la subida por pedregales, y zona llena de espinos, tomillo y matorrales, donde es conveniente cubrirse las piernas, para finalizar en un pequeño llano donde se encuentra el punto de avituallamiento líquido. Desde aquí, se inicia la escalada al Pico de Navas. Se trata de la zona más dura y peligrosa, por lo que es vital, para el que no la conozca, subir con precaución y sobre todo bajar con prudencia.

La Subida al Pico de Navas es una prueba única, que logra enganchar a todo atleta que decide participar. Ademá de los adultos, también corrieron un centenar de niños que preparan su participación, dentro de unos años, en una de las pruebas más vistosas de la provincia.

Su historia

Todo se remonta a un domingo del año 1965, cuando, mientras la mayoría del pueblo acudía a misa, el vecino de Navas del Pinar Oriol Gómez Sanz y su cuadrilla se dirigieron al poyo de la puerta de la señora Nicanora. Sentados allí, charlaban animadamente frente a esa llamativa cumbre: el Pico de Navas (1.351 metros), cota más alta del Parque Natural del Río Lobos. Oriol defendía que era capaz de subir y bajar en menos de 30 minutos, y fue retado por Felipe Gómez a llevar a cabo el envite, apostándose una caja de cervezas. El joven Oriol subió y bajó los 3.600 metros que separan el poyo y la cruz de madera en 24 minutos y 30 segundos.

La leyenda, como sucede en casi todos los pueblos de España, fue pasando de generación en generación, pero nadie, nunca, se atrevió, al menos de manera oficial, a repetirla. Hasta que, en 2008, se decidió convertir aquellos 3.600 metros en una prueba de montaña que, cada 13 de agosto y como prólogo a las fiestas patronales, reúne en Navas del Pinar a decenas de valientes dispuestos a presentar sus respetos ante aquella imponente cruz que preside el lugar. La majestuosidad de esa montaña, ese Pico de roca caliza en el que apenas se vislumbra un estrecho paso, por el que hay que escalar para alcanzar la cruz que lo corona, tiene un magnetismo especial. La prueba es considerada hoy por muchos atletas como una de las más duras de la Península Ibérica.

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