Aparejadores Rugby en femenino

El Aparejadores Rugby quiere apostar de nuevo por la sección femenina y están luchando por crear a medio plazo un equipo competitivo

El equipo femenino mantiene viva la llama del rugby femenino/AIA
El equipo femenino mantiene viva la llama del rugby femenino / AIA
Andrea Ibáñez
ANDREA IBÁÑEZBurgos

La historia de Janire Hortelano, Noelia García y Beatriz Massot es una historia de amor por el rugby y de fidelidad por unos colores, los del Aparejadores Rugby. Las tres jugadoras llegaron al club hace varios años. El rugby llegó sin avisar, igual que el amor más inesperado, uno que ha resultado ser verdaderamente duradero.

A Janire Hortelano, graduada en Turismo, jugadora y entrenadora de rugby, le llegó el idilio lejos de casa. En concreto en China, cuando estuvo viviendo allí. «Era el punto de encuentro con los occidentales», asegura. Noelia García, asistente técnico de ambulancias, por su parte, descubrió su amor por este deporte hace seis años casi de casualidad. Pero fue tal el flechazo que sintió que no dudó en cambiar el fútbol por el rugby.

Las tres militan desde hace años en las filas el club de sus amores. Sin embargo, la desaparición del antiguo equipo hizo que estas tres senior comenzaran con un periodo de hermanamiento con El Salvador -equipo de Valladolid- desde hace varias temporadas. Y son conscientes de la oportunidad que les brinda un club de esas características, que ha ganado la Liga de División B en los últimos años y ha jugado por ascender a la categoría absoluta. Pero a la vez, tienen claro que se trata de algo temporal que les dará las herramientas para en un medio o largo plazo- no más de dos años- crear un grupo competitivo en Burgos. «Queremos competir bajo el nombre de nuestro club, Aparejadores». No en vano, es el nombre del club que les vio nacer como jugadoras de rugby. Por eso, ya se han puesto manos a la obra y han comenzado a 'reclutar' a jóvenes interesadas en la pelota oval.

Reconocen que «es un proyecto muy ilusionante, pero es difícil tener dos equipos en una ciudad tan pequeña». Mientras tanto, exprimen al máximo su experiencia en El Salvador para transmitírselo a las peques.

Las «peques» son, aproximadamente, veinte chicas de categorías sub-14 y sub-16 que entrenan en San Amaro. Muchas llegaron gracias a las jornadas de puertas abiertas que realizan cada martes para todos los niveles, aunque comenzarán próximamente con la captación en la Universidad para ir sumando senior en sus filas.

Uno de los entrenamientos del conjunto femenino / AIA

La idea de trabajo con las más jóvenes es que puedan competir en Liga Promoción entre Castilla y León, Cantabria y Asturias, jugando partidos una vez al mes que no son competitivos, en los que cada equipo lleva a sus componentes para que puedan jugar hasta que puedan tener un equipo firme.

Tanto Janire como Noelia confían con los ojos cerrados en las jornadas de promoción y en este grupo de jóvenes para «dar continuidad» al equipo y «que no se vuelva a perder». Todavía no han debutado debido que están en trámites con la Federación, pero esperan hacerlo antes de final de año, y también están moviendo hilos para jugar amistosos fuera de la Liga Promoción en Madrid, País Vasco, La Rioja.

Ambas fantasean con la idea de poder verse reflejadas en un futuro en sus homónimos masculinos y poder alcanzar la máxima categoría, algo que ha venido muy bien a las filas del club, por cierto. «El rugby ha experimentado una explosión tremenda, he llegado a tener entrenamientos con 18 niños y el año pasado daba las gracias si aparecían 5, y que siga así», cuanta Janire ilusionada. Pero también saben que llegar a lo más alto es fruto de un trabajo duro y diario. «Es impresionante ver lo duro que trabajan, verles aquí entrenar y ver San Amaro lleno es increíble, además hacerlo con gente de casa que han luchado por subir y ahora están dentro».

Es evidente la admiración que le tienen al equipo masculino, algo que parece ser recíproco. «Ellos nos ayudan, jugamos con esa baza. Tenemos la estructura del club que nos va a respaldar». Con respecto a este buen trato, comenta que dentro del mundillo y el ambiente del rugby no existen grandes diferencias entre hombres y mujeres. «No hay problema entre nosotros, nunca se me ha tratado de forma despectiva por ser mujer, pero fuera sí he tenido que aguantar comentarios de todo tipo, estereotipos... lo que nos encontramos las mujeres que hacemos deporte a diario». Pese a los comentarios, sus ideas claras y el amor por su club harán que sigan creciendo y persiguiendo su sueño. Llegar a lo más alto con el rugby bajo el nombre de Aparejadores Rugby. Seguro que llegará.

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