GP de Australia

Hamilton y Mercedes muestran su verdadero rostro

Lewis Hamilton, en la clasificación del GP de Australia./AFP
Lewis Hamilton, en la clasificación del GP de Australia. / AFP

En pretemporada, Ferrari se ganó el calificativo de gran favorito, pero el GP de Australia ha demostrado que es Mercedes el que apunta a llevarse, otro año más, el gato al agua

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

A veces, sobre todo en Fórmula 1, los datos pueden ser interpretados de tantas maneras que pueden decir una cosa y la contraria y no ser mentira. En los test de pretemporada, la Scuderia Ferrari se mostró muy fuerte, tanto a una vuelta como en ritmo de carrera. Todos, incluido el equipo Mercedes, se apresuraron a ponerse la venda antes de la herida y mostrarse absolutamente apesadumbrados por estar muy por detrás de los coches rojos. Incluso se atrevieron a numerar esa desventaja en más de medio segundo.

Muchos les compraron ese discurso. Datos en mano, nadie podía discutir que el Ferrari había sido muy fuerte, muy fiable y muy competitivo en todas las suertes requeridas para considerar un monoplaza como favorito. Sin embargo, la realidad se ha descubierto enseguida: ni Ferrari está tan fuerte, ni Mercedes tenía tantos problemas.

Antes de la carrera, Lewis Hamilton lo dominó casi todo. Las tres sesiones de libres y dos de las tres tandas en las que se divide la clasificación, incluyendo la definitiva Q3, acabaron con el pentacampeón en lo más alto de la tabla de tiempos. Lograr su sexta pole consecutiva, octava en el mismo circuito (algo que sólo habían logrado Ayrton Senna en Imola y Michael Schumacher en Suzuka) habla por sí mismo: Hamilton empieza la temporada mucho más fuerte de lo que dijeron. Igual de reales son los datos que colocaban a Ferrari arriba como estos.

En Mercedes insisten en mostrarse sorprendidos, cual damisela que se ruboriza cuando su pretendiente le guiña un ojo a sabiendas de que le lleva poniendo carantoñas toda la noche. Pero la realidad es que Hamilton le endosó siete décimas como siete campos de fútbol a Vettel. Y eso no hay discurso que lo pueda ocultar.

Este brutal rendimiento de Mercedes no es garantía de nada. Hamilton también empezó metiéndole casi siete décimas a Vettel en Australia en 2018, y las dos siguientes poles (Bahréin y China) fueron para el alemán. El problema es que esos mismos precedentes también auguran un resultado por todos conocido, y eso no es buen síntoma para quien esperaba espectáculo este año.

Lo que sí se puede confirmar tras el primer Gran Premio de 2019 es que los coches son mucho más rápidos, en términos generales. Nueve de los diez equipos marcaron mejores tiempos en la clasificación de este sábado que en la de hace un año, y sólo una Williams en pleno desastre perdió tiempo medio, apenas una décima. Esto ha provocado un efecto claro en la parrilla: todo se ha igualado, especialmente en la zona media, y es difícil averiguar en qué posición exacta se coloca cada escudería.

¿Dónde está McLaren?

Hay mucha expectativa por ver dónde pueden acabar los McLaren esta temporada. La revolución emprendida en Woking, que va desde los jefes hasta los pilotos, está pensada para devolver los coches naranjas a la zona del podio. Ese podio aún está lejos, y pocos se atreven a colocarles en un sitio concreto.

Máxime cuando ocurren cosas como la de la clasificación de Australia. Lando Norris brilló con luz propia, al llegar a la Q3 en su primer sábado como piloto oficial de Fórmula 1. Mientras, Carlos Sainz se tenía que conformar con una pobre 18ª plaza, provocada por el tráfico y un inoportuno pinchazo de Robert Kubica que le obligó a frenar.

¿Está McLaren más cerca del 8º o del 18º? Posiblemente, haya un término medio. Ni el rendimiento que mostraron el viernes es tan calamitoso, ni el de Norris del sábado es garantía de puntuar en todas las carreras. Dicho esto, si un novato como el talentoso británico es capaz de llevar el MCL34 a esas cotas, vedadas para su predecesor el MCL33, no hay por qué dudar de que Sainz será capaz de emularle e incluso mejorarle. Irónicamente, el último novato que en su primera clasificación se coló en la Q3 antes que Norris fue el propio Sainz, en 2015, cuando era un recién llegado a Toro Rosso.

Tanto en el caso de Mercedes como el de McLaren, Australia no puede servir como escenario para sacar conclusiones. Lo atípico de su trazado y las circunstancias que lo rodean hace que sólo sirva de esbozo grueso de hacia dónde se encaminan los equipos. Habida cuenta de esto, que nadie dude de que las flechas plateadas serán candidatas constantes a pole y victoria de aquí a final de temporada, ni que los 'papaya' van a estar más cerca del 'top 10' (por arriba o por abajo) en las próximas 20 carreras.