GP de Cataluña

Lorenzo toma la senda de Ducati

Jorge Lorenzo toma una curva en el circuito de Montmeló. /EFE
Jorge Lorenzo toma una curva en el circuito de Montmeló. / EFE

Quartararo manda en el primer día en Montmeló con Pol Espargaró como el mejor español

BORJA GONZÁLEZMontmeló

A finales de mayo de 2018, en un entrenamiento en el Circuito de Barcelona-Catalunya pensado para que los pilotos de MotoGP probasen el nuevo asfalto y la modificación del trazado posterior al trágico accidente que le costó la vida a Luis Salom, Jorge Lorenzo probó una solución en el depósito de la que por entonces era su moto, la Ducati, para evitar los problemas físicos que la GP18 le generaba en sus antebrazos. El prototipo le forzaba a un extraesfuerzo físico muy alejado a lo que le exigía la Yamaha, que le cargaba los brazos, un esfuerzo que no podía compensar con sus piernas; Ducati le preparó un cambio en el depósito que le permitía trabajar más con las extremidades inferiores, idea que estrenó en la siguiente carrera, en Mugello, con victoria; dos semanas después, de nuevo en Montmeló, repitió triunfo, lo que giró por completo su panorama deportivo, haciéndole recuperar todo el crédito ante aquellos que daban por fracasada su aventura en Ducati.

Este viernes, en el mismo escenario de esa segunda victoria, el mallorquín se presentó en pista con una solución muy parecida a aquella (y que se pueden ver en las motos de pilotos Ducati como Miller, Petrucci o Bagnaia), buscando solventar un problema aparentemente similar que le está haciendo sufrir más de lo esperado con la Honda: dos apéndices situados en la cubierta del depósito de su moto que le permiten hacer más fuerza con las piernas para tratar de compensar la falta de confianza en el tren delantero de su moto que le afecta para desarrollar su pilotaje con la parte anterior.

«No quiero dar muchos detalles técnicos de las piezas que estoy implementando en la moto, y las que voy a implementar en el futuro serán más o menos lo mismo. Las podéis ver, porque no puedo taparlas, y están a ojos de todo el mundo». Fue la respuesta esquiva a un tema con el que no parece disfrutar, con una sensación de estar continuamente examinado, más en estos momentos en los que la dinámica se mantiene también en circuitos muy pro Lorenzo, y tras el viaje sorpresa a Japón el lunes posterior a la carrera de Mugello para buscar la intervención directa de los ingenieros de HRC. «A nivel de pilotaje, he pilotado más agresivo que nunca con esta moto, lo que no sé si es bueno o malo, pero no he estado más lejos de un segundo en todo el día. Y con el neumático medio me he quedado a siete décimas, lo que quiere decir que con un neumático con más grip me hubiera quedado a medio segundo como mínimo. No es un mal inicio, pero no nos conformamos. Esta pieza es la primera del puzle que quiero construir y no nos da para aspirar a algo grande, como nos gustaría y como sucedió el año pasado. El año pasado empezamos a construir eso antes y pude disfrutar de esas piezas anteriores a la definitiva en anteriores carreras. Ahora hemos empezado a acelerar este nuevo plan», destacó Lorenzo.

El balear finalizó decimocuarto a algo más de siete décimas del más rápido, el novato (ya no sorpresa) Fabio Quartararo, y a poco más de una del líder, Marc Márquez, que volvió a trabajar durante este viernes a su estilo, sin pensar demasiado en el tiempo, y muy centrado en lo que pueda ser la carrera del domingo, en una pista que ha sorprendido a los pilotos por las malas condiciones de limpieza que han provocado que en el arranque del gran premio se haya rodado más de un segundo más lento que en 2018 tras los dos primeros entrenamientos libres.

El estado del asfalto fue un factor también relevante para, de nuevo, una gris jornada para los pilotos oficiales de Yamaha, con Valentino Rossi séptimo pero otra vez con dudas en un trazado sobre el papel complicado para la moto japonesa, y Maverick Viñales decimoquinto, pagando sobre todo la caída del agarre del asfalto de la mañana a la tarde, en un garaje que empieza a hablar más de lo que está por venir (un nuevo prototipo pensando para 2020 que se probará en el entrenamiento del lunes posterior a la carrera de la República Checa del primer fin de semana de agosto), que de lo que pueda suceder en lo que queda de curso, con más de dos tercios de campeonato por delante. «No quiero ponerme a pensar en Brno porque quiero hacerlo bien en esta temporada e intentar ganar por lo menos una carrera. No puedo mirar a 2020 estando en 2019», afirmó tajante el piloto gerundense tras un día en el que el mejor de los españoles fue Pol Espargaró, cuarto con la KTM, y en el que Andrea Dovizioso (segundo) y Danilo Petrucci (octavo) terminaron por delante de Márquez antes de que este sábado comience el primer momento serio del fin de semana, el que decide la parrilla de salida.