Masters 1.000 de Roma

Nadal vuelve a ser Nadal

Nadal posa con el trofeo conquistado en Roma. /Matteo Ciambelli (Reuters)
Nadal posa con el trofeo conquistado en Roma. / Matteo Ciambelli (Reuters)

El español exprime a Djokovic para reclamar su noveno título en la capital italiana

ENRIC GARDINERMADRID

Aplastante, contundente y centrado en el presente. Rafael Nadal dejó atrás la mochila de las tres eliminaciones pasadas en Montecarlo, Barcelona y Madrid y la final perdida en Australia y derrotó a Novak Djokovic (6-0, 4-6 y 6-1) para sumar su noveno título en la arcilla de Roma y el primer entorchado del año.

Era el enfrentamiento número 54 entre el serbio y el balear y el que marcaría el último campeón antes del culmen de la tierra que llega con París y el tenista que se alzaría, de momento, con el mayor número de Masters 1.000 ganados.

Era la oportunidad para ver a un Nadal en ascensión medirse con el actual número uno. Era un gran día en Roma, pero Djokovic salió abatido ya a la pista. Las más de cinco horas agotadas en pista para deshacerse de Juan Martín de Potro y Diego Schwartzman le pesaron más en la cabeza que en las piernas y le dejaron a merced del mejor Nadal del año.

Un Nadal que continuó con el recital con la derecha mostrado ante Stefanos Tsitsipas y que aumentó el nivel para dejar atrás recuerdos pasados. Ya no era el cemento de Australia el que lo separaba, sino que la arcilla de Roma tiraba más para un Nadal que incluso disfrutó del sol negado en la jornada del sábado.

En lo tenístico, Djokovic se mostraba vulgar, desesperado ante la magnificiencia de su rival. Sorprendió lanzando alguna dejada a destiempo, exhibiéndose ya inferior en los peloteos, forzó sus segundos saques y buscó las líneas pasado de frenada, encontrando alguna solución aislada con el revés cruzado, su única luz.

Primer 'rosco' en una rivalidad histórica

El marcador subía los juegos a favor del manacorense y esperaba que Djokovic, desde su esquina, compungido y pisoteado, contabilizara algo. Pero el serbio sufrió el revés más doloroso cuando Nadal le quebró por tercera vez en el 4-0. El balear aguantó su servicio y transformó el primer 'rosco' en toda la rivalidad entre Djokovic y Nadal. 153 sets después, Nadal infligió un 6-0 al serbio, convirtiendo Roma, además, en el primer torneo en el que mete cuatro 'roscos' en cuatro partidos diferentes. Antes solo lo había conseguido en tres, en Montecarlo 2010 y Roland Garros 2008.

La paliza era signo inequívoco del cansancio de 'Nole' y de la altitud de Nadal, que ha ido ganando en confianza durante toda la semana, pero también puso de manifiesto que Djokovic ya no tenía nada que perder. Le desvió de los nervios y le permitió jugar mucho más aislado y libre. Además, contó con el apoyo de un público que quería que la entrada pagada valiera la pena.

Djokovic, desquiciado durante el duelo.
Djokovic, desquiciado durante el duelo. / Filippo Monteforte (Afp)

El de Belgrado saludó al marcador y lo empezó a cubrir de cifras. Dispuso de una oportunidad para irse 'break' arriba y creó dudas en un Nadal que ya desconfiaba de que esto fuera a ser tan sencillo.

Djokovic recuperó la capacidad de sacrificio y levantó un 0-40 con 3-3 y una bola de rotura con 4-4. Sobrevivía en el precipicio y de tanto acercarse engañó a Nadal para que cayera él. En su primera oportunidad para apuntarse el set, aprovechó los nervios del español al saque y se llevó el segundo parcial.

Se entró entonces en un final que enfrentó el temple del balear y el cansancio del serbio. A la primera rotura de servicio a favor de Nadal le siguió una rotura de raqueta del serbio. El de Manacor frenó la inercia balcánica y el partido se fue inclinando hacia su lado, a medida que Djokovic se extenuaba y él recuperaba la confianza en su juego. El final, con 6-1 a favor de Nadal, marca el final de Roma, el Masters 1.000 número 34 para el español (Djokovic tiene 33) y el comienzo del siguiente capítulo. Ese que arrancará la en una semana en París y que tiene como premio final el Roland Garros. Esto ha sido solo un anticipo.