Indian Wells

Nadal invoca al Cid

Rafael Nadal golpea la pelota. /Efe
Rafael Nadal golpea la pelota. / Efe

El español sufre otra vez la pesadilla de los dolores en la rodilla derecha, pero sobrevive en dos desempates a Khachanov y se clasifica a semifinales donde le aguarda Federer

ENRIC GARDINER

Volvieron las imágenes del pasado Abierto de los Estados Unidos y volvió Rafael Nadal a sufrir la condena de su rodilla derecha, la cual no le impidió sobrevivir en dos desempates a Karen Khachanov (7-6 (2) y 7-6 (2)) para firmar sus décimas semifinales en Indian Wells, donde le espera Roger Federer.

A Khachanov, Nadal siempre le ha tenido tomada la medida. Le domaba cuando estaba entrenado por el español Galo Blanco y lo siguió haciendo después de que esa unión se rompiera a finales de 2017. Cinco encuentros que siempre se saldaron con triunfo de balear y con solo un set perdido en ese camino. El ruso mordió el polvo en las pistas de Wimbledon, Pekín, Montecarlo, Canadá y el Abierto de Estados Unidos, único escenario en el que pudo arrancar un parcial.

La resistencia del joven venido del este ha ido en aumento y, aunque las pistas de Indian Wells no son las más rápidas del circuito, su juego duro y a base de cañonazos, ganó enteros a la hora de incomodar al español.

Su fuerte salida, certificada con un 'break' en el primer juego, frustró a Nadal, obligó a Nadal a aumentar el nivel para contrarrestar los obuses que llegaban desde el otro lado de la pista. Visiblemente ofuscado, el manacorense soltó un grito de rabia en el tercer juego al cometer una doble falta y, casualidad o no, le sirvió para despertar y para también avisar al ruso.

Devolvió la rotura en el sexto juego y se encaminó a mejorar al servicio y a comenzar a buscar las cosquillas al resto, hasta que en el décimo juego le llegaron cuatro oportunidades de set, todas salvadas brillantemente por Khachanov y su meteórico primer servicio.

La llegada al desempate era innegociable con el nivel de saque de Khachanov, que se quedó chafado cuando en el primer punto del 'tie break', Nadal le pasó por el único hueco imaginable en la pista. Tras varios puntos de fantasía del español, el ruso entregó el primer set.

Lejos de achicarse, encajó el golpe mental y siguió empujando a que Nadal actuará de pared de sus golpes. Mientras sus servicios volaban sobre la pista, Nadal daba pasitos atrás para ganar tiempo de reacción, imponer más efecto a la bola y desarmar el cañón ruso.

En medio de la refriega, un contratiempo, el fisio tuvo que saltar a la pista para vendar la rodilla derecha de Nadal.

El balear comenzó a moverse peor, a gesticular y, sobre todo, a preocupar. Ejercicios de estiramientos en un película vista varias veces antes. La última, en el Abierto de los Estados Unidos la temporada pasada. La misma rodilla atormentaba y castigaba, pero a Nadal le bastaba para sacar los puntos adelante e incluso para romper el servicio del de Moscú, despistado por los sufrimientos del español.

Sin embargo, los problemas llegaron al servicio, donde Nadal tiene que apoyar más peso sobre su rodilla. La velocidad al servicio bajó y Khachanov se aprovechó para devolver la rotura y para forzar a Nadal, que tuvo que salvar un punto de set en contra en el décimo juego y, a duras penas, llegar hasta el desempate.

Aliviado poco a poco de los dolores, el español se sobrepuso a la fuerza del ruso y, con gesto de preocupación, abrochó la victoria rememorando la épica del Cid Campeador, de quien se decía que incluso muerto ganaba batallas.

Su rival en semifinales será Federer, en el duelo número 39 entre ambos, el primero desde la final del Masters 1.000 de Shanghái en 2017.