La población activa se mantendrá en 2050 gracias a la inmigración y al aumento de la natalidad

Gentío en la playa de San Lorenzo de Gijón./Jorge Peteiro
Gentío en la playa de San Lorenzo de Gijón. / Jorge Peteiro

La Airef corrige las estimaciones del INE y estima que la población española crecerá hasta los 60 millones al recibir unos ocho millones de extranjeros

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Quizá el futuro no sea tan negro como algunos lo pintan: un futuro repleto de personas mayores y con una fuerte reducción en el número de trabajadores, lo que pondría en serio peligro la sostenibilidad del sistema de pensiones, ya de por sí fuertemente castigado en los últimos años. Y, si finalmente se vislumbra un pequeño rayo de luz al final del túnel, será gracias a los inmigrantes, que volverán a jugar un papel fundamental en la historia de la economía española.

De esta forma, de aquí a 2050 podrían llegar unas 270.000 personas de otros países cada año, lo que supondrá en torno a ocho millones de inmigrantes en las tres próximas décadas, con lo que su peso aumentará desde el 10% actual hasta el entorno del 15%. Esto, junto con un aumento importante de la natalidad, serán las dos razones fundamentales por las que la población española pueda crecer hasta los 60 millones de habitantes y, a su vez, mantenerse en los 30 millones el número de personas activas (aquellas que están en edad de trabajar) en 2050.

Así lo estima Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal en el primer informe que publica sobre sus propias previsiones demográficas, algo que considera fundamental para poder realizar con mayor fiabilidad sus análisis de sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo sin depender de las cifras dadas por otros organismos. Y el resultado son unas previsiones bastante más halagüeñas que las que realizan el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la agencia comunitaria Eurostat.

La población española aumentará entre cuatro y 13 millones en los próximos 30 años para situarse entre los 51 y los 60 millones en 2050, según informa la Airef, unos datos bastante superiores a los que da el INE, que lo sitúa en 44 millones, y Eurostat, que lo eleva hasta los 49 millones. ¿Por qué esta importante diferencia que podría llegar hasta 18 millones?

El grueso de la discrepancia reside en la población en edad de trabajar, que es la que precisamente proporciona el límite natural al crecimiento del factor trabajo en cualquier economía, puesto que son los que contribuyen a la riqueza nacional y financian el sistema de pensiones. Así, mientras la Airef prevé que en 2050 la población entre 16 y 66 años se sitúe en un nivel similar al actual, el INE y Eurostat prevén un recorte de 7 y 5 millones de personas, respectivamente. Esto «conduciría a la 'japonización' de nuestra economía entendida como una aceptación pasiva del desafío demográfico, donde no tiene cabida ni la entrada de inmigrantes ni políticas de activación de la fecundidad», sostiene la entidad presidida por José Luis Escrivà, que recuerda que el INE prevé la entrada de apenas 40.000 extranjeros cada año, una sexta parte de los pronosticados por la Airef.

Dos hijos por mujer

Pero además del fenómeno de la inmigración, el aumento de población también se explica por un aumento de la tasa de fecundidad, superior también a la que realiza el INE, que se basa en la convergencia en el largo plazo a la fecundidad de los países de nuestro entorno cultural y económico. Si en la actualidad la tasa de fecundidad se sitúa en 1,36 hijos por mujer, los analistas fiscales estiman que alcance entre 1,8 a 2 hijos por mujer en 2050, frente a los 1,4 hijos que pronostica el INE. Aquí queda mucho margen de mejora, puesto que apenas no hay muchas medidas encaminadas a fomentar la natalidad, como sí sucede en otros países del entorno.

Pese a todo, este aumento de la población activa no conseguirá frenar el imparable aumento de la tasa de dependencia (relación entre la población mayor y la que está en edad de trabajar) que en las próximas tres décadas se duplicará. Así, pasará del 25% actual al 45-60% en 2050, lo que implica que habrá un jubilados por cada dos personas en edad de trabajar. «Este envejecimiento progresivo de la población, comparable al del INE o Eurostat, va a ejercer una presión creciente sobre el gasto público asociado al envejecimiento», concluye la Airef.

La autoridad independiente justifica además que sus previsiones son más positivas en el hecho de que el INE ya advierte que lo que realiza son proyecciones, no previsiones, lo cual significa que reproduce los patrones del pasado en el futuro y, por tanto, no tiene en cuenta consideraciones de carácter económico. El organismo público considera que esto puede llevar a «extraer conclusiones erróneas sobre la sostenibilidad a largo plazo para las finanzas públicas» ya que sus pronósticos resultan «sesgados» y «no son consistentes». Estas nuevas previsiones, sobre las que a partir de ahora se basará para realizar sus informes, tienen en cuenta la interacción entre economía y demografía junto con otros condicionantes sociales y políticos, es decir, incorporan «las posibilidades que tiene la sociedad para cambiar hoy su realidad dentro de 50 años».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos