Los más vulnerables reciben una renta mínima que dista hasta en 400 euros según donde residan

Un hombre busca comida en un contenedor de basura en Bilbao./Reuters
Un hombre busca comida en un contenedor de basura en Bilbao. / Reuters

La AIReF critica la gran «fragmentación territorial» existente en este sistema de protección social autonómico, con diferencias que van desde los 726 euros mensuales en País Vasco a los 300 en Murcia

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

Para garantizar unos ingresos básicos, las prestaciones que más se asemejan a las de otros países son las rentas mínimas de las comunidades autónomas. Sobre dicha renta mínima, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) propone una nivel estatal del 80% del IPREM (el índice con el que suelen medirse las ayudas públicas), es decir, unos 430 euros para los hogares con hijos, con un complemento por hijo (máximo de tres) de 1.200 euros al año.

Esta es la receta que propone la Autoridad Fiscal en su informe publicado este miércoles, como ya adelantó el pasado lunes este periódico, y que contrapone la Iniciativa Legislativa Popular que los sindicatos presentaron en 2016 en el Congreso para desempleados sin ingresos. En su opinión, es mejor eliminar el requisito de estar sin empleo porque así no se desincentivaría la entrada en el mercado laboral de los parados de larga duración. Según sus cálculos, esta renta mínima mejoraría la vida de 1,8 millones de hogares españoles y su coste sería de alrededor de 3.500 millones de euros, menos de la mitad que el plan sindical.

Más allá de la implantación de esta garantía, el organismo presidido por José Luis Escrivá critica el carácter «completamente descentralizado» de las rentas mínimas en cada comunidad, que incorporan «dosis muy altas de fragmentación territorial» a una red de protección ya de por sí muy diferenciada en sus cuantías y cobertura. País Vasco fue la primera en ponerla en marcha en 1989, y a partir de ahí se inició un proceso que hizo que a mediados de los años 90 todas las comunidades contaran con su propia prestación. Todas se inspiran en el modelo francés de renta mínima de inserción, pero las cuantías y los indicadores que se usan como referencia en cada región son diferentes.

Una «aplicación desigual»

Así, las tres comunidades donde más dinero recibieron sus beneficiarios en 2017 -últimos datos disponibles- son País Vasco (726 euros), Navarra (707) y Cataluña (564). Una prestación mensual muy diferente a las más bajas de la tabla: Ceuta (300 euros), Murcia (300) y Comunidad Valenciana (389). El informe denuncia que el problema de la fragmentación territorial supone una «aplicación desigual» por comunidades. Esto es un grave problema ya que esta es la única prestación -junto a la Renta Activa de Inserción- que no ha dejado de aumentar el número de beneficiarios desde su inicio.

Uno de los problemas que observa el organismo es que la creación de las rentas mínimas autonómicas se produjo en vísperas del inicio de una intensa crisis, lo que hizo aumentar muy rápidamente el desempleo e impulsó un trasvase importante de personas en paro a los sistemas autonómicos de rentas mínimas, «desbordando la capacidad de estas tanto en su garantía de ingresos como en la promoción de la inserción», comenta la AIReF.

Desde su creación, el volumen de beneficiarios ha aumentado mucho. Antes de la crisis, tuvieron un papel muy relevante en la lucha contra la pobreza más severa, cruzando el umbral de los 100.000 hogares en 2005. Con la recesión, el número de familias que se acogieron a este programa subió de tal forma que en 2013 ya eran más de 260.000 hogares, y siguió aumentando hasta los 310.000 en 2017. Esto supone una cifra total de personas beneficiadas por los programas autonómicos de más de 800.000 en toda España.

1.500 millones de gasto

Por el lado del gasto público, las cifras han seguido una evolución similar a las de beneficiarios. De los cerca de 1.500 millones de euros que en 2016 se gastaron las comunidades autónomas en estas prestaciones, cerca de un tercio correspondió al presupuesto ejecutado en el País Vasco (33%), seguido de Cataluña (12%), Madrid (11%) y Asturias (7%).

Por todo ello, la AIReF propone un procedimiento «relativamente estándar» que relacione las cuantías con los umbrales de pobreza correspondientes a los distintos tipos de hogares que cubren estos programas.

Los más dependientes de la renta mínima:

-Los hogares sin ingresos.

-Las mujeres tienen una mayor probabilidad de estar en niveles elevados de dependencia.

-Los hogares unipersonales y monoparentales muestran una mayor probabilidad de sufrir dependencia con respecto a los que viven en pareja.

-Las personas sin estudios universitarios muestran una mayor dependencia.

-Las personas que están casadas o tienen pareja de hecho suelen ser menos dependientes que aquellas que están solteras, separadas o viudas.

-Percibir cuantías elevadas de ayudas por el programa aumenta la probabilidad de ser muy dependiente.

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