La banca endurece la concesión de hipotecas tras asumir el impuesto registral

Sede del Banco de España en Madrid. /R. C.
Sede del Banco de España en Madrid. / R. C.

Las entidades también han comenzado a poner freno a la aprobación de créditos al consumo por el «empeoramiento» de las previsiones económicas

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Aunque la mayor parte de los bancos habían anunciado que no repercutirían en el precio de sus hipotecas la obligación de tener que asumir el pago del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IAJD), la realidad constata que tras asumir sus nuevos deberes, las entidades endurecieron las condiciones de acceso a sus hipotecas. Los criterios que utilizan habitualmente para determinar si autorizan una operación para financiar la adquisición de viviendas (ingresos del solicitante, cuantías sobre el valor del inmueble, garantías aportadas, etc.) han sido más restrictivos en el primer trimestre del año, según constata la Encuesta sobre Préstamos Bancarios del Banco de España.

El endurecimiento, aunque «leve» -indica el documento-, supone un cambio de tendencia con respecto a las políticas de riesgo que venían aplicando los bancos en los trimestres anteriores. Justifican esta restricción al «empeoramiento de las perspectivas» económicas y del propio mercado inmobiliario en España, lo que ha implicado que el porcentaje de peticiones de fondos rechazadas en estos primeros meses del año haya crecido «levemente» frente a los de finales de 2018. Aunque, al mismo tiempo, el supervisor sostiene que ese endurecimiento se ha visto compensado por «la mayor presión ejercida por la competencia» de otras entidades a la hora de autorizar sus hipotecas.

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La obligatoriedad de que la banca pague el IAJD desde noviembre sí ha tenido un efecto entre los ciudadanos interesados en adquirir un inmueble, al aumentar la demanda de hipotecas por esta razón -en concreto, por «los cambios regulatorios o fiscales del mercado», sostiene el Banco de España- así como por el bajo nivel de los tipos de interés, con el euríbor en negativo en el entorno del -0,10%. El impuesto registral suponía un gasto que rondaba entre los 600 y los 2.000 euros por parte del comprador, que lo abonaba hasta octubre del año pasado, cuando dos sentencias opuestas del Tribunal Supremo obligaron al Gobierno a determinar que fuera la banca la que liquidara este tributo. Además, esta novedad fiscal se amplió en la reforma de la ley hipotecaria al establecer que las entidades debían pagar todos los gastos iniciales (impuestos, registro, gestoría, etc.) a excepción de la tasación.

Lo que no ha provocado la nueva aplicación del impuesto hipotecario ha sido un cambio relevante en las condiciones de estos préstamos, que se mantuvieron «sin cambios» entre enero y marzo, según el Banco de España. Sin embargo, en el caso concreto de los tipos de interés aplicados, han subido por tercer mes consecutivo hasta situarse en febrero en el 2,38%, frente a poco más del 2% del último tramo del ejercicio pasado.

En los créditos al consumo, la banca también ha endurecido «levemente» los criterios de concesión, un hecho que ocurre «por segundo trimestre consecutivo», según advierte el supervisor. Este tipo de préstamos, ligados a la financiación de automóviles, viajes, electrodomésticos y otro tipo de bienes personales, se habían convertido en uno de los puntales de la banca para mejorar su rentabilidad en un momento en el que el volumen de las hipotecas que se amortizan son aún mayores que el de las que se conceden.

Ahora la banca ha paralizado una parte de estos créditos domésticos por el «empeoramiento de las perspectivas económicas» que observan en España. Sin embargo, han vuelto a suavizar las condiciones de estas líneas de financiación convirtiéndoles en unos productos cada vez más atractivos para los ciudadanos que precisan de esas cuantías para hacer frente a sus gastos domésticos.

Por ahora, la banca no tiene previsto darle una vuelta de tuerca a los criterios de aprobación de los créditos que concede, ni en el caso de las hipotecas ni en el de la financiación al consumo. Mantendrá «estables» previsiblemente estos criterios de concesión, ante el esperado aumento de la demanda de fondos tanto en un caso como en el otro. El sector también reconoce que el hecho de que el BCE mantenga su política de tipos en mínimos favorecerá una «relajación» en las condiciones y en un aumento del crédito concedido.