Los problemas de reputación bancaria ensombrecen seis de alzas consecutivas en sus beneficios

Los problemas de reputación bancaria ensombrecen seis de alzas consecutivas en sus beneficios
EFE

Las seis grandes entidades ganaron casi 16.700 millones en 2018, un 22% más que el año anterior

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Los directivos de los bancos españoles han completado esta semana la presentación de sus cuentas anuales de 2018 con continuas referencias a la reputación del sector frente a la sociedad y la necesidad de mejorar su imagen. Todos han insistido en recorrer ese camino por la crisis, pero prácticamente a todos les afecta algún problema que sigue lastrando su imagen ante la sociedad. A pesar de que los resultados consolidados han mejorado, las entidades se enfrentan a un bien intangible relacionado, bien con sus avatares corporativos, bien con rescoldos de conflictos del pasado, que insisten en desterrar.

El beneficio conjunto de Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankia y Bankinter ha ascendido hasta los 16.676 millones de euros, un 22,4% más que en 2017. Se trata del sexto ejercicio consecutivo en el que la gran banca española mejora sus resultados. En 2012, el peor año de la crisis, estas entidades -entre las que también se incluía Popular, ahora en manos de Santander, cuando perdió casi 2.500 millones- apenas ganaron 1.800 millones de euros.

Entre todas las entidades que han rendido cuentas anuales estos días, la comparecencia del presidente de BBVA, Carlos Torres, ha resultado crucial para clarificar la postura de la entidad con respecto al supuesto espionaje encargado por su antecesor, Francisco González, a otros empresarios para evitar que tomaran el poder en la corporación hace 14 años. La crisis de reputación en la que se encuentra inmerso el banco ha tenido sus efectos en el BCE, el Banco de España y el propio Gobierno, desde donde les han instado a acelerar la investigación en curso para aclarar lo sucedido en 2004. Torres se ha estrenado en la presidencia, con Onur Genç como consejero delegado, con un problema reputacional que ya tiene a las agencias de rating analizando sus repercusiones a la espera de las conclusiones de la investigación interna. La firma ha obtenido un beneficio de 5.324 millones de euros, un 51% más que en el año anterior, en buena medida por la plusvalía obtenida por la venta de BBVA Chile.

También Santander ha estrenado el ejercicio con la marcha atrás en el fichaje de Andrea Orcel como consejero delegado. El cambio, previsto para el 1 de enero, no se produjo después de que el consejo de administración de la entidad decidiera paralizarlo ante el «elevado» coste que habría supuesto contratar al ejecutivo italiano procedente de UBS. La presidenta de la entidad, Ana Botín, se reafirmaba el miércoles en esta decisión al considerar que fue «la correcta, aunque difícil». Y confirmaba en el cargo a su 'número dos' desde 2015, José Antonio Álvarez, de forma indefinida. El grupo ha ganado 7.810 millones de euros, un 18% más, sobre todo por Brasil y España, sus dos principales mercados.

Sabadell ha tenido que hacer frente en 2018 a una crisis en TSB, el banco británico del que es propietario, por los problemas derivados de la migración de la plataforma tecnológica. «Pensábamos que iba a ser un paseo militar y al final fue una batalla, aunque la hemos ganado», ha llegado a admitir el presidente de la entidad, Josep Oliú. El episodio de TSB ha sido una de las crisis más graves vividas en el sector con sus clientes el año pasado, un ejercicio en el que el grupo ganó 328 millones de euros, un 54,2% menos que el anterior tanto por el impacto de 637 millones para la resolución de la crisis de la filial británica como por la limpieza de balance que ha realizado de activos tóxicos vinculados a la crisis inmobiliaria.

La principal incertidumbre que se cierne sobre Bankia sigue siendo la privatización, pendiente de culminar. El Estado se ha dado otros dos años -hasta finales de 2021- para completar la venta del 61,4% que aún mantiene en la entidad financiera desde 2013 tras su rescate. Aunque el presidente del FROB, Jaime Ponce, admitía esta semana que será difícil recuperar todas las ayudas inyectadas en el grupo, y que superan los 22.000 millones de euros. Por ahora, Bankia prosigue con su plan estratégico, en el que tiene previsto destinar 2.500 millones en dividendos hasta 2020, tras haber ganado casi un 40% más en 2018 hasta los703 millones de euros, con BMN fusionada.

En el caso de CaixaBank, se encuentra inmersa en un ERE por el que cerrará 800 oficinas en zonas urbanas dentro del plan estratégico presentado por la entidad a finales de 2018 en Londres. Esta reestructuración, que no afectará a los municipios donde está presente con menos de 10.000 habitantes, supondrá la salida de más de 2.100 empleados, en unas condiciones que aún están por conocer. El grupo ha ganado casi 2.000 millones de euros, un 18% más que en 2017 gracias a la mayor aportación del luso BPI y la mejora de su negocio bancario.

Por su parte, Bankinter ha registrado unas ganancias de 526 millones de euros, un 6,3% más que el año anterior. Su consejera delegada indicó que no tiene previsto realizar ninguna operación de compra en el sector.

 

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