El Banco de España ve «margen» para prolongar el crecimiento económico

Fachada del Banco de España en Madrid./R.C.
Fachada del Banco de España en Madrid. / R.C.

Argumenta que la deuda ha ralentizado bastante la recuperación mientras que el déficit comercial se dispara un 35% hasta julio por la energía

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Hay todavía gasolina para mantener encendido el motor del crecimiento económico, aunque pueda ir desacelerándose poco a poco. Ese es el diagnóstico que este viernes hizo el Banco de España en un informe donde analiza cómo ha evolucionado la recuperación en la zona euro en los últimos años, para llegar a la conclusión de que en España y otros países del sur estaría lejos de haber agotado todo su recorrido.

En su estudio analiza precisamente los factores de esa ralentización que se empieza a acusar -el Producto Interior Bruto (PIB) del tercer trimestre va camino de acabar con una subida del 0,6%, una décima menos que el anterior, e incluso la Autoridad Fiscal Independiente (AIReF) ya aventura que entre octubre y diciembre se acercaría más al 0,5%-, para concluir que se deben «fundamentalmente» a la disminución de la demanda mundial de bienes y servicios, junto a la evolución adversa en la confianza de los agentes del mercado. Y todo ello, además, en un contexto de «creciente tensionamiento geopolítico», marcado de manera especial por la guerra arancelaria iniciada por Donald Trump desde EE UU.

Aunque la economía española sigue dependiendo sobre todo del consumo interno, el peso de las exportaciones en el PIB no ha dejado de crecer en los últimos años, pasando de representar el 22,7% en 2009 al 34,1% en 2017 -la media de la UE, no obstante, se eleva al 45,7%-. Este año volverá a crecer varias décimas, pues enero a julio las ventas de productos y servicios a otros países aumentaron un 3,8% hasta un valor de 169.271 millones de euros.

El problema es que las importaciones se han incrementado casi el doble en esos siete meses (6,2%) y supusieron comprar en el exterior por 187.104 millones. El resultado fue un déficit comercial que se ha disparado un 35,2% en ese mismo período (17.833 millones), esencialmente por el mayor coste de la energía, cuyo desfase entre ventas y adquisiciones subió un 9%.

Una expansión todavía corta

Mirando al futuro, el organismo que gobierna Pablo Hernández de Cos sostiene que si la zona euro cumple con las previsiones, «que son consistentes con ritmos de crecimiento superiores al potencial», los factores de oferta deberían ir tomando un papel «progresivamente más relevante» para la consolidación del avance del PIB. De hecho, sostiene que puede existir «cierto margen adicional para prolongar» la recuperación económica.

Basa esta afirmación el Banco de España en que la etapa de expansión observada desde 2013 es aún «inferior», tanto en intensidad de crecimiento como en duración, al promedio de las fases alcistas de otros ciclos anteriores, una lentitud que achaca a los altos niveles de deuda pública que sufren en general los países del sur (el nivel español es ahora del 97,4% respecto al PIB). En concreto, y según la metodología del BCE, en la zona euro la extensión media de otras recuperaciones económicas ha sido de 31 trimestres, frente a los 19 que suma el PIB nacional ahora.

Y en volumen de aumento en la actividad -donde observa «menor dinamismo» en todos sus componentes-, la intensidad media de las fases de expansión en el área del euro ha sido de 20 puntos del PIB, frente a los nueve que encadena España.

 

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