Burgos cierra un 2018 «positivo», pero el Colegio de Economistas advierte de las «incertidumbres»

LA evolución del sector industrial es clave para la economía provincial. /GIT
LA evolución del sector industrial es clave para la economía provincial. / GIT

La economía provincial cerrará el año con un crecimiento del 2,9%, por encima de la media regional y nacional | El decano del Colegio de Economistas advierte de la posible incidencia de las elecciones locales y autonómicas

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Satisfacción por los resultados y optimismo sobre el futuro, pero con cautela a tenor de las numerosas «incertidumbres» que se ciernen sobre la economía provincial. Esas son las principales conclusiones extraídas del balance anual realizado por el Colegio de Economistas de Burgos, cuyo decano, Carlos Alonso de Linaje, ha reconocido que 2018 ha sido un «año positivo» en términos generales. Prueba de ello es que se prevé cerrar el ejercicio con un crecimiento del 2,9% del Producto Interior Bruto (PIB), por encima de las previsiones regionales y nacionales.

En este sentido, el propio decano ha destacado el dinamismo registrado en el mercado de trabajo, que es sin duda uno de los grandes termómetros de la evolución de la economía. Así, Burgos cerrará el año con una tasa de desempleo (10,14%) significativamente inferior a la registrada en Castilla y León (11,3%) y el conjunto del territorio nacional (14,55%). Además, la afiliación a la Seguridad Social ha crecido en estos meses un 0,7%, debido, fundamentalmente, al incremento de la afiliación por cuenta ajena, que ha compensado con creces la caída del volumen de autónomos.

Esa fotografía de situación no es sino el resultado del buen comportamiento de la mayor parte de los sectores productivos, que han cerrado el año en positivo. A este respecto, destacan los resultados de la Agricultura, sobre todo si se comparan con los de 2017. Y es que, tal y como ha recordado Alonso, el año pasado fue «un verdadero desastre». En contraposición, la meteorología de 2018 ha sido más favorable, permitiendo disparar el valor de la producción agraria de la provincia hasta los 922 millones de euros. Sin duda, los buenos resultados de la cosecha de ceral han tenido mucho que ver en este sentido.

También ha cerrado el año en positivo el sector industrial, que supone otro de los grandes termómetros de la economía provincial. No en vano, Burgos es uno de los territorios más industrializados de España y alrededor de un tercio de su PIB depende directamente de las industrias. En este ámbito, dos son los grandes protagonistas: la agroalimentación y la industria auxiliar del automóvil. Ambos subsectores han mantenido la tendencia al alza, a pesar, en el caso de la automoción, de las dudas generadas en torno a la fabricación de coches diésel.

Más de 200 millones de euros en inversiones

Con un peso de alrededor de un 30% del PIB provincial, la evolución del sector industrial en Burgos resulta clave. Y los síntomas son muy positivos en los últimos meses. No en vano, tal y como ha destacado el decano del Colegio de Economistas, en los últimos tiempos se han confirmado inversiones por valor de «más de 200 millones de euros» para ampliar la producción en industrias ya implantadas en la provincia.

Además, la venta de parcelas en los polígonos de Villalonquéjar e Ircio (Miranda) va viento en popa tras varios años de paralización total.

Así, a juicio de Alonso, la combinación de ambas situaciones «tendrá una repercusión positiva» a lo largo de los próximos años, cuando se consoliden todos los proyectos industriales en marcha.

La construcción, por su parte, continúa poco a poco recuperando sensaciones tras la peor crisis que ha arrastrado el sector en su historia reciente. En este ámbito, Burgos no es ajena a la tendencia nacional, y a pesar de algunos matices en la inversión privada, todos los grandes índices son positivos, sobre todo los referentes a la obra pública, que ha crecido un 174% en los nueve primeros meses del año. También se ha incrementado sensiblemente el volumen de certificaciones de obras y de transacciones, aunque las solicitudes de visados para construcción de nuevas viviendas han caído un 27% en los primeros nueve meses del año. Con todo, la tendencia de los últimos ejercicios permite a los economistas burgaleses mantener un cierto optimismo «a medio plazo».

Por su parte, el análisis del sector servicios arroja luces y sombras. Y es que, mientras las exportaciones han aumentado, manteniendo la balanza comercial en positivo, el turismo y el comercio minorista han sufrido más durante este año. A este respecto, Alonso ha hecho especial hincapié en la caída del número de turistas y pernoctaciones, si bien, ha insistido en que los datos del INE y de la Junta de Castilla y León no reflejan la situación real, toda vez que los «nuevos formatos de pernoctación» siguen fuera de las estadísticas oficiales.

El comercio, por su parte, ha conseguido estabilizarse. Sin embargo, el crecimiento simbólico que ha registrado (0,1%) se queda lejos del registrado en el conjunto del territorio nacional (1,1%). Además, en 2018 se ha frenado el ritmo de apertura de nuevos locales comerciales y el saldo anual es negativo. Es más, la provincia acumula un descenso de 477 locales comerciales desde que estallara la crisis (un 10%).

Carlos Alonso de Linaje, decano del Colegio de Economistas, acompañado por Paz Llorente, secretaria.
Carlos Alonso de Linaje, decano del Colegio de Economistas, acompañado por Paz Llorente, secretaria. / GIT

«Incertidumbres»

Pero más allá del análisis del 2018, toca hablar de las perspectivas de cara al año que viene. Y el Colegio de Economistas llama a la prudencia. Y es que, a pesar de que la tendencia es positiva, ya se están viendo síntomas de desaceleración en el crecimiento.

En este sentido, y más allá de las posibles consecuencias del Brexit o de la implantación de políticas proteccionistas en países referentes, como Estados Unidos o Italia, Alonso pone el acento en la posible incidencia de las elecciones previstas para 2019. No en vano, la actuación de las administraciones, aunque sean locales o autonómicas, puede ser «determinante» para el devenir económico. «Un Ayuntamiento puede agilizar licencias o retrasarlas y la comunidad autónoma tiene competencias en materia de desarrollo industrial», ha subrayado.

A este respecto, el decano del Colegio de Economistas insiste en el mensaje trasladado ya en numerosas ocasiones y pide a las administraciones «no estorbar», ya que a menudo, su actuación puede suponer un lastre para el desarrollo de nuevos proyectos empresariales.