El control de horario genera dudas y preocupación entre los empresarios de Burgos

Varios trabajadores fichan al entrar a trabajar./R.C.
Varios trabajadores fichan al entrar a trabajar. / R.C.

Aseguran que no han tenido el tiempo suficiente para adaptarse a la nueva norma, explican que es un coste más para la empresa e indican que es una obligación compleja de registrar

César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

Preocupación. Esa es la palabra que mejor define el estado de los empresarios burgaleses por la obligatoriedad de registrar de manera diaria las horas que trabaja cada empleado tras la entrada en vigor del Real Decreto-ley de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada laboral.

Desde la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE) explican que tienen «bastantes dudas» a la hora de aplicar la legislación vigente en determinados trabajadores, especialmente en aquellos que no pasan por el centro de trabajo o lo hacen de manera irregular. «Es complejo en algunos sectores como el del montaje o la instalación», reconoce el responsable del departamento Jurídico-Laboral, Íñigo Llarena.

Reconoce que el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social publicó una guía en la que explica ciertas vicisitudes del Real Decreto-ley, pero añade que aún quedan muchos asuntos por resolver para que las aproximadamente 13.000 empresas burgaleses con al menos un trabajador, las que tienen que registrar las horas, puedan aplicar la legislación de manera correcta.

Ante esta situación, Llarena solicita que la administración pública dé 'un tiempo de gracia' y que durante algunas fechas únicamente requiera a las empresas y no las sancione. «Es un cambio grande que no han podido asimilar de golpe», agrega.

Gasto económico

Asimismo, la patronal burgalesa ha alertado que el registro de horarios conllevará un desembolso económico a las empresas, tanto si el control se realiza apuntando el tiempo en un papel como si se organiza con un sistema electrónico. En el primero de los casos, el responsable del departamento Jurídico-Laboral explica que para anotar a mano todos los registros se necesita personal y en el segundo, Llanera indica que adquirir la máquina, el programa informático y su mantenimiento cuesta un dinero.

Por último, desde FAE indican que este cambio legal crea una obligación diaria nueva que anteriormente no existía y que únicamente está desarrollada en el área de producción de la industria y en determinados servicios, como supermercados y venta en medianas superficies. «Registrar las horas todos los días es un trabajo ingente», destaca Llanera.