Los empresarios burgaleses se quejan de la excesiva «presión inspectora»

Íñigo Llarena, Ignacio San Millán y Emiliana Molero han presentado los resultados de la encuesta. /GIT
Íñigo Llarena, Ignacio San Millán y Emiliana Molero han presentado los resultados de la encuesta. / GIT

Consideran que Castilla y León en general y Burgos en particular se encuentran en desigualdad de condiciones respecto a otros territorios | La patronal confía en que se «mantenga» el empleo y el crecimiento en 2019, a pesar de la «desaceleración»

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Los empresarios burgaleses se sienten presionados por las inspecciones de trabajo y tributarias. Esa es una de las principales conclusiones puestas sobre la mesa a través del informe sobre Confianza Empresarial elaborado por la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE), que refleja una inquietud del empresariado burgalés en esta materia.

Según la encuenta realizada por FAE entre sus socios durante el segundo semestre de 2018, un 60% de las empresas burgalesas han recibido al menos una inspección de trabajo o tributaria en los últimos cuatro años. Y buena parte de ellas, han recibido una o más inspecciones cada año.

En este sentido, desde la patronal se asegura que se trata de un índice muy alto en comparación con otros territorios, que no sufren esa «presión inspectora» a pesar de que el grado de cumplimiento de las empresas burgalesas es «muy elevado». Sólo el 13% de las inspecciones de trabajo terminan con sanción o recargo, un volumen que se reduce hasta el 11,8% en el ámbito de las inspecciones tributarias.

Es precisamente este segundo ámbito el que más preocupa, ya que algo más de 40% de las inspecciones son exhaustivas y casi la mitad de ellas se centran en más de un impuesto. Esta circunstancia obliga, según los empresarios, a dedicar muchos recursos humanos, económicos y materiales para atender las peticiones de los inspectores, detrayendo dichos recursos de la actividad habitual de la compañía.

Año de «delicado equilibrio»

Más allá de las quejas por la «presión inspectora», los empresarios burgaleses cerraron el año en positivo, ya que el 45% de las empresas encuestadas tuvieron mejores resultados que el año anterior, mientras que solo el 35% reconocen que les ha ido peor.

Esos resultados también se han extrapolado al ámbito del empleo, ya que buena parte de las empresas han creado empleo, mientras que solo el 16% han reducido sus plantillas.

Con este punto de partida y los condicionantes externos, los empresarios burgaleses prevén un año de «delicado equilibrio». Sí, se prevé crecer y crear empleo, pero a un ritmo menor que en los últimos dos ejercicios debido a la «pérdida de dinamismo» y la caída de las exportaciones.

Además, 2019 será un año electoral y eso lo puede condicionar todo, por lo que desde FAE se muestran «moderadamente prudentes».

De acuerdo a los resultados de la encuesta elaborada por FAE, esta circunstancia provoca que alrededor del 30% de las empresas inspeccionadas se haya planteado, en alguna ocasión, «deslocalizar su empresa a otro lugar fuera de Burgos», con la vista puesta en territorios como el País Vasco o Madrid, donde la «presión inspectora» no es tan alta como en Castilla y León.

A este respecto, la secretaria general de FAE, Emiliana Molero, insiste en que los empresarios «no están en contra de las inspecciones», pero sí de la desigualdad de condiciones frente a otros territorios. Por eso, la patronal plantea la posibilidad de que las inspecciones se coordinen de manera nacional, y no autonómica. Esto es, que se lleven a cabo «en igualdad de condiciones» en toda España.