Transporte aéreo

Ryanair imitará el modelo de IAG tras entrar en pérdidas por la guerra tarifaria

Dos aviones de Ryanair en el aeropuerto de Manchester. /Reuters
Dos aviones de Ryanair en el aeropuerto de Manchester. / Reuters

La aerolínea líder del 'low cost' reorganiza su estructura tras registrar unos números rojos de casi 20 millones en su tercer trimestre fiscal

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Juntos, pero no revueltos. Ese es el lema que parecen haber seguido los principales accionistas de la aerolínea de origen irlandés Ryanair, líder de los vuelos 'low cost' en Europa, para forzar a su controvertido consejero delegado, Michael O'Leary, a centrarse en las funciones financieras y dejar en manos de otros la gestión diaria del grupo que, al cierre de su tercer trimestre fiscal en diciembre con unas pérdidas de 19,6 millones de euros.

El plan es imitar la estructura de IAG, creando cuatro filiales –una para Reino Unido, otra para su subsidiaria polaca de vuelos chárter, la tercera para Laudamotion y la última para la matriz– cada una con sus propios ejecutivos. O'Leary se centrará en reducir costes, asignar el capital de forma más eficiente y adquirir los aviones para el grupo.

Doce meses atrás la compañía ganaba 106 millones, por lo que las alertas se han encendido al entrar en números rojos. No obstante, según él, se debió «enteramente a la debilidad inesperada de las tarifas aéreas, por lo que nuestros clientes disfrutan de precios bajos récord». «Eso nos consuela», dijo lejos de cualquier autocrítica. Este mismo la organización de consumidores Facua denunció que la aerolínea mantuvo a 200 pasajeros seis horas en un avión antes de cancelar el vuelo Praga-Madrid por un temporal.

O'Leary insistió en que el recorte tarifario «es bueno para el crecimiento del tráfico actual y futuro». Las estadísticas parecen darle la razón. En ese mismo tercer trimestre fiscal su tráfico de pasajeros creció un 8% hasta alcanzar los 32,7 millones de personas, lo que a su vez le permitió elevar su facturación otro 9% hasta 1.530 millones de euros.

Esa demanda parece acelerarse, pues en enero subió un 11% hasta 9,3 millones de clientes, lo que deja el saldo acumulado en los últimos diez meses en 129,4 millones, con un promedio de mejora anual del 8% y una ocupación del 96%. Todo ello mientras la capacidad operativa de la aerolínea se ha ido reduciendo para optimizar sus vuelos y, a la vez, el precio de sus tarifas ha bajado un 6% hasta dejar el coste del billete estándar en unos 30 euros.

Suben los ingresos auxiliares

Donde sí se han encarecido las tarifas ha sido en los ingresos auxiliares, que incluyen desde las ventas a bordo de los aviones hasta las tarifas de embarque con prioridad y, sobre todo, los recargos por equipaje. Desde el 1 de noviembre solo permite portar gratis un bolso, un maletín o una mochila pequeña, pero las maletas de cabina de medidas clásicas tienen que pagarse aparte.

Ryanair sostuvo entonces que seis de cada diez pasajeros no se verían perjudicados y que para el resto sería una molestia menor porque, bien dejarían de llevar consigo esa maleta, bien contratarían el servicio prioritario que ya la incluye. El resultado es que esa facturación auxiliar se disparó un 26% en los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal hasta los 557 millones de euros.

Ese fuerte empuje ayudó a que sus ventas totales aumentaran un 9% para alcanzar los 1.530 millones. Pero también sus gastos subieron de forma apreciable: un 6% el combustible y otro 20% el salario de los pilotos, además del coste por las huelgas de tripulantes de cabina.

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