Telefónica gastará 1.600 millones en su plan de salidas que afectará al 20% de su plantilla

El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. /R. C.
El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. / R. C.

La compañía espera amortizar ese coste de bajas voluntarias a partir de 53 años a razón de 220 millones por ejercicio, para modernizar el perfil de sus empleados

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Telefónica, una de las grandes multinacionales con una de las mayores plantillas de España, ha decidido poner en marcha otro proceso de reestructuración laboral que supondrá el desembolso de 1.600 millones de euros para «evolucionar» su plantilla y «adaptarla a los desafíos de los próximos años». Así lo anunció este martes el consejo de administración de la firma, reunido de forma anticipada –lo debería haber hecho a finales de mes, como ocurre habitualmente– para tomar toda una serie de medidas que eviten incrementar la ya de por sí elevada deuda del grupo y acometer una nueva etapa mucho más ligada a las apliacciones digitales.

En los cálculos comunicados a la CNMV en un hecho relevante, Telefónica, cuyo presidente es José María Álvarez-Pallete, anticipa que obtendrá un ahorro medio de gastos de unos 220 millones de euros al año a partir de 2021. Es decir, que en poco más de siete ejercicios la operadora de telecomunicaciones habría compensado la factura de las indemnizaciones y demás costes vinculados al proceso de salidas voluntarias. Se trata de desprenderse de perfiles mayores e incorporar a jóvenes.

Para ello, Telefónica va a proponer a los sindicatos implementar un plan de suspensión individual (PSI) del empleo para un periodo de un año. Este programa está ideado para los trabajadores en España de la corporación que sean mayores de 53 años, sin que sea de carácter obligatorio y cuyas condiciones dependerán del proceso de negociación del nuevo convenio colectivo, que es donde se enmarcará la reestructuración.

El planteamiento de la compañía, según apuntan fuentes sindicales, pasa porque ese plan sea similar al que ya puso en marcha Telefónica en 2016, cuando se ofreció una retribución del 68% del salario bruto hasta los 65 años, así como las cotizaciones sociales, y al que se adscribieron más de 6.000 personas. En esta ocasión, los sindicatos estiman que el plan podría afectar a unos 5.000 empleados, prácticamente el 20% de la plantilla de 20.000 trabajadores adscritos al convenio colectivo de la firma en estos momentos.

En ese anterior programa de reestructuración laboral, que se puso en marcha hace tres años, Telefónica ya ha gastado 3.800 millones de euros durante tres ejercicios. Aunque la corporación dispone de caja para hacer frente a otro plan, condicionará la evolución de sus cuentas anuales, al menos durante los primeros trimestres, si finalmente lo pone en marcha.

En 2018, Telefónica obtuvo un beneficio de 3.331 millones de euros, un 6,4% más que el año previo. Al cierre de ese ejercicio, la deuda neta acumulada era de 41.785 millones de euros, un 5,3% menos interanual, frente a una estimación del mercado de 42.270 millones. Los compromisos financieros son uno de los hándicap con los que tiene que contar Telefónica, tal y como apuntan los expertos. Sus acciones se revalorizan a estas horas un 0,15% y se sitúan en los 6,66 euros por título. Desde mediados de julio, habían cedido un 20% de su valor, ante el temor de los inversores por la falta de concreción de medidas para afrontar, entre otras cuestiones, su deuda. Desde que varios rumores apuntaban a la posibilidad de la reeestructuración laboral, Telefónica se ha revalorizado un 13%.