Volkswagen suprimirá hasta 7.000 empleos en cinco años para invertir en el coche eléctrico

El logo de Volkswagen es colocado en la línea de producción de la planta de Wolfsburg./Reuters
El logo de Volkswagen es colocado en la línea de producción de la planta de Wolfsburg. / Reuters

La automovilística no cubrirá las plazas de los trabajadores que se vayan jubilando

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

La reconversión de los fabricantes de automóviles para adaptarse a la nueva era del coche eléctrico comienza a derivar en las peores consecuencias que se podrían prever para las plantillas de las marcas: el gigante alemán Volkswagen ya ha anticipado que prescindirá de entre 5.000 y 7.000 puestos de trabajo en los próximos cinco años -hasta 2023-. Lo ha confirmado, además, de forma oficial mediante un comunicado. Y lo ha hecho apenas 24 horas después de que su presidente, Herbert Diess, indicara ayer en su discurso de presentación de resultados el impacto laboral que tendrá el coche enchufable: «La realidad es que construir un eléctrico supone un 30% menos de esfuerzo que uno propulsado por un motor de combustión interna», indicó. «Eso significa que necesitaremos hacer recortes de empleo», advirtió.

Cuando no ha transcurrido ni un día desde esas declaraciones, el fabricante alemán ha puesto cifras a esa pérdida de empleo que, en principio, no supondrá despidos, ya que se llevará a cabo a través de las jubilaciones de sus trabajadores, que dejarán de cubrirse con nuevos empleados, tal y como ocurría hasta ahora.

Se trata de un plan de ajuste que apunta a financiar importantes inversiones en el coche eléctrico autónomo, según ha anunciado la empresa, refiriéndose a «la automatización de las tareas rutinarias». Partiendo de ese principio, no le hacen falta tantos trabajadores como los necesarios para fabricar los modelos de combustión -gasolina y diésel- actuales. De hecho, Volkswagen ha anunciado una inversión adicional de de 8.000 millones de euros de aquí al 2023 en lo que denomina como «temas del futuro», especialmente en la electrificación de sus modelos y la conducción autónoma. En total, la corporación germana invertirá 19.000 millones de euros (unos 21.440 millones de dólares) entre 2019 y 2023.

Se trata de uno de los primeros anuncios que todo el sector da por hecho que habrá en la automoción en los próximos meses y años, como consecuencia de las nuevas exigencias regulatorias de los diferentes gobiernos en la transición energética, que apuesta por el final de la combustión. En el caso de España, las normas incluidas en el 'Marco Clima y Energía' establece el fin de esos modelos de combustión matriculados a partir de 2040, aunque no se especifica ninguna restricción concreta.

Desde que el Ejecutivo anunciara su intención en materia de sostenibilidad y movilidad, los fabricantes (Anfac), vendedores (Ganvam) y concesionarios (Faconauto) han venido advirtiendo del riesgo que corría la industria si no se desarrolla de forma paralela un plan de apoyo para la transformación del sector, cuya fabricación de coches eléctricos es mínima en España. En numerosos comunicados, estas organizaciones han recordado a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que del diésel dependen directamente en España en torno a 40.000 empleos, por lo que las medidas que se adopten con relación a este combustible deben adoptarse con moderación. Con incertidumbre se pueden perder futuras adjudicaciones de modelos por parte de las multinacionales automovilísticas a sus 17 fábricas en España, de donde salen 1,2 millones de vehículos de gasóil cada año.

En sus intervenciones, la ministra Ribera ha apuntado siempre a la necesidad de que el sector se transforme, y que el Ejecutivo le ayudaría, aunque por ahora solo hay en marcha un Plan de Apoyo, elaborado por el Ministerio de Industria, cuya dotación económica depende del futuro Gobierno y de los Presupuestos que se saquen adelante, si así ocurre.

Hasta febrero, Volkswagen ha matriculado un total de 398.100 vehículos en todo el mundo, lo que supone una caída del 2,2% en comparación con el mismo mes del ejercicio precedente. El fabricante acumula en los dos primeros meses del ejercicio actual una bajada de sus matriculaciones mundiales del 2,9% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta un total de 913.700 unidades.

Además, cerró el año pasado con un beneficio operativo antes de efectos extraordinarios de 3.239 millones de euros, lo que supone una caída del 1,9% en comparación con los 3.301 millones de euros contabilizados en el ejercicio precedente