Fusiones bancarias

El Banco de España ha trasladado a las entidades financieras advertencias y recomendaciones de acción que no pueden ser soslayadas ni pospuestas

Pablo Hernández de Cos./EFE
Pablo Hernández de Cos. / EFE
EL NORTE

El Banco de España ha enviado dos mensajes críticos a las entidades bancarias. Uno a través de la Memoria de Supervisión correspondiente a 2018, que la entidad dirigida por Pablo Hernández de Cos hizo pública ayer; el otro, contenido en la entrevista a la subgobernadora, Margarita Delgado, que acompaña al informe.

El mensaje más oficial reconoce que la banca española ha experimentado una mejora sustancial en cuanto a «la calidad de sus activos, su rentabilidad y su solvencia». Pero advierte de que el nivel de los activos dudosos se sitúa «por encima del observado antes de la crisis», aun después de haberse reducido desde sus máximos de 2012 y 2013. Por otra parte, aunque la rentabilidad del sector financiero español es superior a la media de la Unión Europea, «continúa por debajo de los niveles previos a la crisis». Y a pesar de su recapitalización, «se encuentra a la cola de los sistemas de la eurozona» en cuanto a capital de mayor calidad.

Pero aun más severo que el diagnóstico es la serie de prescripciones con las que el Banco de España parece adelantarse a la eventualidad de que no sean atendidas por las entidades bancarias. «Acelerar la reducción de activos improductivos; reforzar el capital; mejorar su rentabilidad sin relajar los estándares de concesión de créditos; reforzar la reputación del sector evitando conductas inapropiadas, y competir en un entorno caracterizado por los avances tecnológicos y la aparición de nuevos actores».

Se trata de un catálogo de medidas tal que por sí mismo ofrece una visión muy elocuente de las dificultades que atraviesan los bancos de nuestro país. El problema es que la tarea encomendada por el Banco de España es tan abrumadora, tras un tiempo tan dilatado de redefinición del negocio bancario, que resulta inimaginable que pueda emprenderse sin proceder, como señala la subgobernadora Delgado, a nuevos procesos de integración. Bien en el ámbito nacional, bien en el internacional; en consonancia con la Unión Bancaria.

Aunque, curándose en salud respecto a situaciones precedentes, la subgobernadora también precisa que no es función del Banco de España indicar qué bancos debieran optar por una fusión, sino que la institución ha de limitarse a valorar el alcance y viabilidad de una determinada integración por el que opten unas u otras entidades